Plan de escape 2: Hades
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‘Plan de escape’ fue un gran thriller carcelario que tuvo la principal virtud de unir a Stallone y Schwarzenegger. Ambos colosos juntaron bíceps para escapar de “La Tumba”. Sin embargo, para esta continuación, el amigo Arnold decidió poner pies el polvorosa y dejar sólo ante el peligro a Sly. ¿Quién tomó la decisión correcta? Para conocer la respuesta es necesario elaborar un nuevo ‘Plan de escape 2: Hades’.

“Bienvenido a Hades”

Crítica de Plan de escape 2: Hades

En 2013 se produjo la unión soñada por todo gran fan del cine de acción de los 80 y 90. Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger ¡por fin! se reunían en la gran pantalla como protagonistas absolutos de un film. Ese film fue Plan de escape (Mikael Håfström). Sin embargo, la cinta fue un fracaso en USA y sólo la taquilla mundial la sacó a flote. Parecía que las expectativas de los productores de hacer una franquicia en torno a Ray Breslin (el personaje de Stallone) se habían finiquitado. No obstante, la asociación de Lionsgate con los chinos de Leomus Pictures abrió de nuevo las puertas a la idea original. No en vano, ‘Plan de escape’ había cosechado casi 41 millones en el mercado chino.

Con el proyecto asegurado se volvió a llamar a Stallone para que volviera a asumir el rol de Ray Breslin. Por su parte, Arnold Schwarzenegger tuvo mejor ojo y ya no quiso saber nada de esta secuela. Secuela para la que se contrató al muy mediocre Steven C. Miller, el realizador encargado de hundir la carrera de un colaborador y desganado Bruce Willis. Estos, más o menos, son los antecedentes con los que partió la filmación de ‘Plan de escape 2: Hades’.

Todo lo que nos ofrece ‘Plan de escape 2: Hades’ es tremendamente mediocre. Tan es así que el film nos llegó a España como estreno directo en antena3TV en agosto de 2019, siendo posteriormente emitida también en MEGA. Cierto es que en algunos países conoció estreno en salas pero la realidad es que no lo merecía. Estamos ante un directo a video en toda regla y ante una de las peores películas de la filmografía de Stallone. Un Stallone que venía de ser nominado al Oscar por Creed. La leyenda de Rocky (Ryan Coogler, 2015) y que, incomprensiblemente, se alistó para esta gran catástrofe.

Para empezar nos encontramos con una nefasta dirección de Steven C. Miller al que le cuesta encuadrar buenos planos y conseguir un montaje algo decente. Por no hablar de sus chapuceras escenas de acción en las que no para de mover la cámara mareando al respetable. Unas set-pieces en las que algunos golpes casi ni conectan. Los efectos visuales son para darles de comer al margen. Las pocas explosiones que se ven son puro CGI que parece realizado con el más cutre editor de video. Los tiros de las pistolas siguen el mismo efecto y la sangre que se ve más de lo mismo. En mi vida había visto algo tan sumamente vulgar como esto.

Respecto a la trama decir que el film va alternando protagonismos y escenas. Por un lado tenemos la parte que sigue a Shu encerrado en Hades y, por otro lado, la parte que sigue a Breslin tratando de encontrarlo y liberarlo. Al haber capital chino de por medio está claro que el segmento dedicado a Shu es mucho más amplio que el de Breslin. Ahora bien, es absurdo buscar algo de coherencia en el guión y situaciones perpetradas por Miles Chapman.

Quitando la presentación inicial, posteriormente los personajes e informaciones nuevas van apareciendo porque sí y casi de manera aleatoria. Dave Bautista entra y sale cada poco con intervenciones de pocos minutos y/o segundos. De repente se mete una persecución al más puro estiloTokyo Race (Justin Lin, 2006) sin venir a cuento y así todo… El delirio máximo se alcanza cuando en Hades aparecen los autodenominados “Legión”. Me refiero a tres presos pintados de blanco como si fueran albinos y a los que nos tratan de vender como unos grandes genios informáticos. Y todo esto sin entrar en las incoherencias piramidales de la seguridad de una prisión como Hades con cámaras de vigilancia que no ven nada. En fin, un desastre.

La referencia a Hades me lleva ahora a hablar de la pobrísima ambientación de la cárcel. En pantalla tenemos una prisión con solo dos escenarios: las celdas individuales y el Zoo. Esto del Zoo es un patio en el que los presos pasean y se dan zurras. También existe una habitación especial usada como premio en la que los reclusos pueden ¡sentarse y pintar cuadros! Y eso es todo. No hay nada más que ver. Para colmo, estos escenarios son horribles para la vista repletos de tonos azules oscuros y fluorescentes chillones de colores verdes, azules, rojos y rosas. En fin, más que una prisión de máxima seguridad parece una discoteca de ambiente extrañamente futurista y decadente. El film se completa con una horrible banda sonora que, para colmo, no para de sonar.

“Escucha siempre a tu intuición”. Fortaleza infernal 3.

Respecto al casting, la película se vende falsamente con el protagonismo de Sylvester Stallone y Dave Bautista como amos y señores del póster. Esto es una estafa en toda regla. Stallone sale poco y Bautista mucho menos. Para Sly vuelve a ir el rol de Ray Breslin… ¡pero no como protagonista sino como un miembro más del elenco! Sus minutos en pantalla se van alternando hasta que, ya en el tramo final, se hacen constantes. Lo cierto es que Sly le mete cierto interés y esfuerzo al asunto aun siendo consciente del tipo de producto en el que está. Todo lo contrario se puede y debe decir de Bautista cuyas intervenciones (poquísimas) son despachadas con un desinterés y una apatía tremebundas.

Dejando de lado a Sly y Bautista, el principal protagonista es el actor chino Xiaoming Huang en el rol de Shu, un nuevo empleado de Breslin. Aquí no podemos negar las buenas maneras y muchas ganas que Huang pone en su personaje. Además, destaca la fiereza con la que se desempeña en las escenas de acción marcando muy bien las posturas marciales. A su lado tiene al japonés Chen Tang que interpreta al primo de Shu, un gran cerebro informático que acaba secuestrado en Hades junto a su familiar.

En el resto del reparto encontramos a unos jóvenes actores que se esfuerzan en busca de mejores oportunidades. Estos son los casos de Jesse Metcalfe y Wes Chatham. También tenemos a Titus Welliver que cumple como Faust, el dueño del Zoo. De la primera película regresa 50 Cent que repite su intrascendente rol de Hush, el informático de Breslin. Finalmente, la desvergüenza se hace presente cuando nos intentan colar a Jaime King encarnando a la Abigail a la que dio vida en la primera película Amy Ryan. De su interpretación poco se puede decir. Jaime se deja ver hablando con Breslin, dando alguna patada y ya.

“Mueves todas las fichas juntas. Todo fluye como uno” (Ray Breslin)

En conclusión.
Termino esta crítica de Plan de escape 2: Hades reincidiendo en lo ya que expuse en el texto principal: una de las peores películas de toda la carrera de Sylvester Stallone. Un film tremendamente mediocre que parece rodado por un aficionado. Recomiendo alejarse lo máximo posible del mismo y de las otras cintas “dirigidas” por este aspirante a director conocido como Steven C. Miller, un tipo que filma porquería tras porquería sin que nadie sepa cómo ni por qué.

Tráiler de Plan de escape 2: Hades