Black Rain
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Michael Douglas en uno de sus mejores papeles. Ridley Scott firmando uno de sus trabajos más completos. Un guión ejemplar con ecos del mejor cine policíaco de los setenta y la estética punk/tecnológica de los ochenta. Hoy recuperamos, de manera justa y necesaria, un film inmejorable. “Vosotros, los americanos, trajisteis la lluvia negra”. Trajisteis… ‘Black Rain’.

“Yo tenía 10 años cuando aquel B-29 llegó. Mi familia vivió bajo tierra tres días. Cuando salimos la ciudad había desaparecido. Luego el calor trajo la lluvia, lluvia negra. Ustedes la hicieron negra, y nos hicieron tragar todos sus valores. Nosotros olvidamos quienes éramos. Ustedes crearon a Sato… y a miles como él” 

Crítica de Black Rain

En 1989 Ridley Scott dio a luz a una cinta que, con el tiempo, se ha revelado como lo mejor de su obra y legado. ‘Black Rain’ es un inmejorable film policíaco que lleva a dos agentes de Nueva York hasta Japón. Un mundo que les es ajeno, una cultura que no entienden, una ciudad que no conocen. Sin duda, la trama no es para nada nueva. No obstante, todo lo narrado en ella está fenomenalmente contado. Aunque sea partiendo de iconos luego tremendamente explotados hasta la saciedad en films posteriores. La trama se basa, claramente, en dos films setenteros americanos claves. Me refiero a ‘Yakuza’ (Sidney Pollack, 1974) y ‘French Connection II’ (John Frankenheimer, 1975).

El libreto de ‘Black Rain’ fue escrito por Craig Bolotin y Warren Lewis. Ninguno de ellos hizo después nada a este nivel que fue su cima artística. La Paramount Pictures asumió la producción con un coste estimado de 30 millones de dólares rodando en localizaciones reales de Japón, New York y California. En su estreno, el 22 de septiembre de 1989 en EEUU, se aupó de inmediato al número 1 del box office americano durante tres semanas. Por el contrario, las críticas fueron más bien tibias. En términos generales, acusaban al film de querer repetir la estética de Blade Runner (1982) del propio Scott. También lo definían como un film menor del cineasta.

Es innegable que, argumentalmente, ‘Black Rain’ puede no ser original. Puede que tire de tópicos para recrear el choque de culturas americana-japonesas y como ambos estilos de vida chocan de lleno en todos los aspectos… Sin embargo, todo lo que cuenta lo hace de manera ejemplar y a un nivel altísimo en todos los aspectos. Veamos, en los siguientes párrafos, algunos ejemplos de esto.

La fotografía es una auténtica obra de arte. Lo es tanto en la crudeza industrial sin acabar que se refleja en un Nueva York sucio y ajado (impresionante e icónico el comienzo con Nick en moto y el tema de fondo “I’ll be Holding on” de Gregg Allman) como el contrapunto con la densa, tecnológica e iluminada Osaka. Digna de aplauso la labor de Jan de Bont en ese aspecto.

Por su parte, y como expuse antes, Ridley Scott firma un gran trabajo detrás de las cámaras. Muchos pensarán que es menor en relación a las titánicas Alien, el octavo pasajero (1979) yBlade Runner (1982). Lo cual es cierto a nivel cultural y no pudiendo competir ‘Black Rain’ con esos dos films. Sin embargo, no queda ni mucho menos tan lejos como la pintan. Me atrevería a afirmar que esta película entra, perfectamente, dentro de las cinco mejores muescas en la culata de Scott. Como policíaco pocos pueden igualar su nivel ¡y ya ni digamos mejorarlo! Eso, a día de hoy, en un género que alumbra a muchas cintas cada año, es un logro sólo al alcance de las elegidas. Y en gran parte gracias a la pericia de Scott para potenciar los elementos que tenía en sus manos.

Otro que destaca es Hans Zimmer entregando una banda sonora que resume el estilo y la esencia del film perfectamente. Su partitura original es apabullante y climática y te vende la película por completo con apenas cuatro acordes. Por la parte que nos toca, hay que destacar el maravilloso trabajo de doblaje al español de la cinta. Todas las voces parecen haber nacido para estar en esta película y ser las réplicas a nuestro idioma de los actores originales. Mención especial a la melancolía que denota el trabajo de Camilo García (Masa/Takakura) y Salvador Vidal (Nick/Douglas). Ambos demuestran su grandeza como maestros del atril.

“A veces hay que elegir un lado”

Igualmente destacado es el trabajo de caracterización de los actores. Aquí destaca un portentoso Michael Douglas dando asco desde el minuto uno. Su Nick Conklin es, sin duda, uno de los mejores papeles de su carrera. A su lado destacan un tremendamente carismático Andy García y un deleznable Yusaku Matsuda, que usó el dolor que le producía el cáncer que padecía (y que acabó con su vida) para encarnar a este villano. Por no hablar de la entrañable labor de Ken Takakura como “Masa”. Takakura actualizó su papel en la ya citada ‘Yakuza’ cerrando el círculo de sus apariciones en Hollywood por todo lo alto. Personalmente cuesta destacar a un actor por encima de otro. Ahora bien, la pareja que acabarán formando, a la fuerza, los personajes de Nick y “Masa” se revela un peldaño por encima de un casting ciertamente imposible de mejorar.

Con menos protagonismo encontramos a Kate Capshaw como Joyce, una americana que lleva las riendas de un club nocturno. También aparecen unos fugaces Luis Guzmán (Frankie) y Vondie-Curtis Hall como un detective de policía de la parte que transcurre en Nueva York. Finalmente, también están los imprescindibles del género: Al Leong y Professor Toru Tanaka. Ambos son las manos ejecutoras de la Yakuza.

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Black Rain, un ejercicio de género ejemplar. De las mejores tanto de su director como de su actor protagonista y un policíaco ochentero indispensable. Un film perfecto para ver en cualquier momento y que no ha envejecido para nada. La película es un fiel reflejo de la década de los ochenta en la que se enmarca y esto es algo que no todos los films pueden decir.

Tráiler de Black Rain