Los violentos de Kelly
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Hace 50 años Clint Eastwood sonsacó información a un oficial alemán sobre un cargamento de oro más allá de Nancy. Degradado como teniente pero contando con el apoyo de Telly Savalas, Donald Sutherland y Don Rickles organizó su propio equipo de asalto en busca del oro. Llegó el momento de recordar la hazaña de ‘Los violentos de Kelly’.

“Por 1.600.000 dólares podríamos convertirnos en héroes por 3 días” (Oddball)

Crítica de Los violentos de Kelly

Tan sólo nueve créditos firmó como director Brian G. Hutton (1929-2014). Sin embargo, entre esas nueve películas hay dos altamente rescatables. La primera fue El desafío de las águilas (1968), y la segunda la cinta que hoy nos ocupa: ‘Los violentos de Kelly’. Ambas películas encuadradas en la Segunda Guerra Mundial. Eso sí, en la segunda se cambia toda la violencia por la irreverencia y el humor. Al margen de ese cambio, la ambientación y la acción siguen siendo un distintivo de calidad en la labor de Hutton.

El director nacido en NY llevó a cabo una filmación espectacular en escenarios naturales de la antigua Yugoslavia haciéndola pasar por la Francia ocupada. Nada mejor que la propia realidad para dotar de veracidad a un film. En pantalla tenemos una variada maquinaria de la guerra de aquella época: jeeps, camiones del ejército, campamentos, ametralladoras y ¡tanques! Atención a estos últimos porque gozan de gran peso y realismo en la cinta. Aquí podremos ver en acción fieles reproducciones de tres tanques Sherman y tres tanques Tigres. Los seis tanques eran propiedad del ejército yugoslavo que los prestó para el rodaje. Además, los Tigres realmente eran T-34 modificados con gran detalle.

Respecto a la acción decir que es totalmente heredera de lo visto en la ya citada ‘El desafío’. Lógicamente el contador de muertos no llega al abrumador nivel de aquella pero también tenemos grandes set-pieces. Y entre todas ellas destacan: la lluvia de obuses lanzados como pantalla para cruzar las líneas alemanas, la primera entrada en acción de los Sherman y, finalmente, el imposible duelo contra los tres Tigres. Ojo a la colocación de la cámara dándonos una visión subjetiva del movimiento de los cañones buscando su objetivo. Por supuesto, impagable resulta ver cómo termina todo con un auténtico homenaje a los duelos del spaghetti western en los films de Sergio Leone.

En los lápices encontramos a Troy Kennedy-Martin, un guionista curtido en la televisión que el año anterior había destacado con el script de ‘Un trabajo en Italia’ (Peter Collinson). En ‘Los violentos de Kelly’ entrega un libreto cargado de ironía, irreverencia y descrédito hacia la guerra y el estamento militar. Tan es así que, en algunos puntos, llega incluso a la parodia como en el retrato que hace del General Colt, o presentando a ese capitán que sólo pretende poner a salvo un velero que ha incautado en el conflicto. Ahora bien, no todo es diversión y sátira. También hay un momento bastante duro en un campo de minas que recuerda la crudeza de la guerra.

Por otro lado, el guionista nos entrega a un pelotón de soldados descreídos con la batalla en la que están participando. De hecho, todos deciden ir a por el oro para ver cumplidos sus propios sueños individualistas. Precisamente esto es algo que Gran Joe deja claro al jefe del Tiger alemán. Aquí no hay ningún fin noble ni causa heróica… tan sólo la búsqueda de un futuro mejor gracias a la codicia que siempre despierta el oro. Y visto el panorama nadie puede culpar a Kelly y a sus amigos de nada, más bien al contrario.

En la banda sonora tenemos a todo un maestro de la vieja escuela como Lalo Schifrin. Ni que decir tiene que su música acierta de lleno con los diferentes tonos de la película amplificándolos al máximo. Así pues, las composiciones de Schifrin suenan divertidas, militaristas, expectantes y también, en determinados momentos, melancólicas. Ojo al homenaje que este compositor argentino tributa al Ennio Morricone del spaghetti western en la ya comentada escena del “duelo”. También destaca muchísimo la canción principal que suena un mínimo de tres veces. Me refiero a la pegadiza “Burning Bridges” por el grupo setentero Mike Carb Congregation.

“El negocio es el negocio ¿no crees?”. Como locos a por el oro.

Al frente del casting sobresale Clint Eastwood como la estrella pujante del momento. Tras triunfar en Europa empezó su prolífica carrera en los Estados Unidos. Este film fue su segunda colaboración con Brian G. Hutton a cuyas órdenes había servido en la ya citada ‘El desafío de las águilas’. En ‘Los violentos’ se aparta del rol de “exterminador” de aquella para convertirse en el Kelly del título. Kelly es un teniente analítico y calmado con gran capacidad de convicción y que siempre planea perfectamente y con antelación todos y cada uno de los movimientos a ejecutar.

El segundo de a bordo, pero con mando y plaza en el pelotón, fue Telly Savalas encarnado a Gran Joe. Aquí tenemos a un sargento temperamental pero de honda preocupación por todos sus hombres. Gran Joe es todo un líder que el propio Kelly reconoce no puede faltar en la misión. La carrera de Savalas ya tenía un gran recorrido con muy diferentes apariciones en televisión y cintas importantes, entre ellas Doce del patíbulo (Robert Aldrich, 1967). Telly Savalas era un actor conocido, respetado y consolidado. Así pues, el papel de jefe del pelotón le venía que ni pintado y así lo explotó a su gusto con sus broncas, órdenes y demás.

El tercer protagonista principal es Donald Sutherland encarnando a Oddball, un hippy pasota y responsable de un mini-pelotón de tres tanques Sherman tuneados. Ojo con la actuación de Sutherland porque termina convertido en un auténtico roba-planos. Para el recuerdo quedan sus aullidos, su pasotismo y sus discusiones sobre el optimismo y la negatividad con su principal mecánico, Moriarty, interpretado por Gavin MacLeod. Como curiosidad, Sutherland venía de la misma cantera que Savalas: la ya citada ‘Doce del patíbulo’.

Entre los secundarios el que más brilla es Don Rickles como “Buscavidas”, un enano chillón capaz de conseguir cualquier cosa y que sólo participa en algo si puede sacar tajada. Como bien le dice Gran Joe: “Sólo sales de debajo de la tierra cuando hueles un beneficio”. La performance de Rickles no pasa desapercibida y sus protestas y lamentos aportan un tono cómico impagable. Finalmente, muy desatada es también la performance de Carroll O’Connor como el General Colt, un militar que se entusiasma con la hazaña del pelotón sin saber que lo están dejando como un tonto…

“Todo lo bueno le llega a quien sabe esperar” (Gran Joe)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Los violentos de Kelly, una de las grandes películas bélicas de la segunda gran guerra que está un tanto olvidada… quizás por su visión irónica, personal y hasta egoísta del conflicto. Ahora bien, no me cabe duda de que estamos ante un film francamente bien rodado y con un casting inolvidable. Y lo mejor de todo es que al terminar de verlo acabas con una sonrisa picarona en la cara. Sería muy injusto pedirles más a los héroes de Kelly.

Tráiler de Los violentos de Kelly