En busca del arca perdida
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Esta película que hoy celebra su ¡40 aniversario! fue seleccionada por el Registro Nacional de Cine de los Estados Unidos para su conservación en la Biblioteca del Congreso. El mismísimo Steven Spielberg la considera una de sus mejores obras. Hoy os invitamos a descubrir el origen de Indiana Jones ‘En busca del arca perdida’.

“La Biblia dice que el Arca destruye montañas y arrasa regiones enteras. El ejército que lleve consigue el Arca es invencible” (Brody)

Crítica de En busca del arca perdida

Estamos en 1981 y tres genios se unen para alumbrar al mayor icono del cine de aventuras: Indiana Jones. Seguro que os suenan los nombres del trio que dio a luz a tan legendario héroe: Steven Spielberg (director), Lawrence Kasdan (guionista) y George Lucas (historia y producción). Los tres, sin duda, han dejado un poderoso e insustituible legado en el mundo del cine. Un legado que no sólo se ha limitado al icónico aventurero y arqueólogo, sino que ha ido mucho más lejos. Ahora bien, hoy es tiempo para hablar de ‘En busca del arca perdida’.

Lo primero que hay que advertir, especialmente a los legos, es que esta fue la primera película del Doctor Jones en salir a cines. Sin embargo, en la cronología oficial del personaje, a nivel cinematográfico, es su segunda historia. Esto es así porque la acción se sitúa en 1936, mientras que los acontecimientos de su “secuela”,Indiana Jones y el templo maldito (Steven Spielberg, 1984), se desarrollaban en 1935. Aclarado este punto entramos ya en detalle…

Al margen de muchos aspectos positivos, uno de los principales motivos que hacen grande a este film es el ya referido “alumbramiento” de Indiana Jones. Para empezar, Lawrence Kasdan, George Lucas y Philip Kaufman nos presentan a un héroe que cae bien a todo el mundo. Para su creación, Lucas se inspiró en los telefilmes de aventuras que se emitían los sábados en las cadenas americanas cuando él era joven. La imagen del héroe se sacó del mismísimo Charlton Heston en ‘El secreto de los incas’ (Jerry Hopper, 1954). Por su parte, el nombre de Indiana fue un homenaje de Lucas a un perro suyo de aquellos años. El eco del personaje ha sido tan grande que muchos héroes y heroínas posteriores del cine, la televisión e incluso los videojuegos se han inspirado en él.

La reliquia buscada es la legendaria “Arca de la Alianza”. Hablamos de la caja de madera y oro en la que, según la tradición, los hebreos guardaron las Tablas de la Ley. Además de servir para proteger “Los 10 Mandamientos”, las leyendas también atribuyen asombrosos poderes al Arca. Poderes reflejados en el film tanto de palabra como de obra, especialmente en el clímax. Junto al mítico Santo Grial, estamos ante un tesoro codiciadísimo. Y recordemos que el Grial también sería buscado por nuestro arqueólogo favorito en Indiana Jones y la última cruzada (Steven Spielberg, 1989). Así pues, todo un acierto iniciar una franquicia nueva tomando como base tan mítico objeto. Amén de reflejar una interesante parte de la historia previa a la II Guerra Mundial. Me refiero al esoterismo nazi financiando la búsqueda de reliquias sagradas por todo el mundo para acceder a poderes inalcanzables.

Steven Spielberg siempre ha sido un genio en la ambientación de sus películas. Y esto es algo que se nota especialmente en la saga de Indiana Jones que nos retrotrae por completo a la época previa a la Segunda Gran Guerra. Además, esta cinta puso de moda el mapeado siguiendo las aventuras del protagonista. Para la ocasión se filmó, fundamentalmente, en exteriores de Kauai-Hawái, Túnez y El Cairo “envejeciéndolos” lo necesario para darles el aire de época. La galería de vehículos es otro extra con camiones Mercedes, hidroaviones y hasta un submarino rescatado de ‘Daas Boot’ (Wolfgang Petersen, 1981).

Inevitablemente en toda película del Doctor Jones hay magníficas set-pieces. Aquí la labor del equipo de especialistas con Vic Amstrong y Terry Leonard es realmente top. Para empezar tenemos la ya mítica escena inicial de la persecución de la bola gigante al robar el ídolo de los Hovitos. Secuencia influenciada por el historietista Carl Barks y luego imitada infinidad de veces y hasta en videojuegos clásicos como ‘Rick Dangerous’ o más modernos como ‘Tomb Raider’. Otras inolvidables secuencias son la persecución por las calles de El Cairo, el “abordaje” al pelotón de camiones nazis, o las peleas contra el gigante Pat Roach (luego repetidas en ‘El templo maldito). Todo esto filmado a un nivel excepcional, especialmente la secuencia de los camiones. Esta última, probablemente, la mejor del film llegando a necesitar 8 semanas de rodaje por la segunda unidad con revisiones posteriores de Spielberg.

Otros apartados a destacar son los efectos visuales y la banda sonora. Los primeros fueron obra de ILM y siguen brillando a gran nivel en el clímax. Tan es así que se llevaron el Oscar en la gala de 1982. Respecto a la banda sonora encontramos al mítico John Williams. Por aquella época ya era un compositor respetado habiendo trabajado anteriormente con Steven Spielberg. En esta ocasión grabó con la prestigiosa Orquesta Sinfónica de Londres regalándonos el mítico tema del héroe Indiana Jones. En realidad eran dos temas que Williams, siguiendo una observación de Spielberg, decidió unir en uno solo. Hablamos de una adictiva composición de tan sólo 6 notas que terminó trascendiendo tanto como la propia película.

“Relámpagos, fuego,… poder de Dios”. Un hombre llamado Indiana.

Profundizando ahora en el casting decir que esta película supuso el lanzamiento definitivo de Harrison Ford como estrella. Una estrella cuyo brillo ya se había dejado sentir en La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977) y enEl imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980). Su recreación de Indiana Jones como un héroe aventurero, culto, carismático, valiente y con ciertos toques de sinvergüenza lo alzó definitivamente al status de icono. Sin duda, Han Solo e Indiana Jones son los personajes que más han marcado la carrera de Harrison Ford haciéndolo popular y querido en todo el mundo.

Su rival en esta aventura es Paul Freeman encarnando al francés Belloq, el más claro rival de Jones dentro de la arqueología. Tan es así que se llega a decir que es su reverso. Un tipo siempre agazapado en la sombra para arrebatar a Jones los tesoros que este consigue ensuciándose los zapatos. Freeman tiene un gran papel que apunta a lo intelectual dejando el físico para los nazis. Belloq piensa que, llegado el momento de hacerse con el Arca, su inteligencia le servirá para quedarse con sus secretos y burlar a los nazis. Nazis entre los que destacan Wolf Kahler (Dietrich, el jefe de campo), Anthony Higgins (Glober, el segundo al mando) y Ronald Lacey en un inolvidable papel como Toth, un ridículo y cruel gerifalte de la Gestapo.

Finalmente hay que destacar también la impresionante performance de Karen Allen como Marion, una olvidada novia de Jones que ahora es la dueña de una taberna de mala muerte en Nepal. Ojo con Allen porque nos entrega a una mujer muy lanzada, repleta de energía, carácter y personalidad. Marion no necesita que nadie la rescate y no se pierdan como recibe a Jones con un directo al rostro… Del resto del reparto merecen citarse las apariciones de Denholm Elliott (Brody, el superior y gran amigo de Indy en la Universidad), John Rhys-Davies (Sallah, el mejor amigo de Indy en El Cairo) y Alfred Molina (Satipo, un facineroso que se la juega a Indiana al comienzo del film).

“Nosotros sólo pasamos por la historia. ¡Esto, esto es historia!” (Belloq)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de En busca del arca perdida, una de las mejores películas de aventuras de toda la historia del cine, así de claro. Sus 5 Oscars (técnicos) y sus 4 nominaciones principales (director, película, banda sonora y fotografía) avalan mi afirmación anterior. Si usted no la ha visto todavía, entonces, hágalo ya mismo y disfrute de un film de otro tiempo que sigue brillando a un nivel superior.

Tráiler de En busca del arca perdida