Star Wars. Episodio V: El Imperio contraataca
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En 1980, y tras el inesperado éxito de Una nueva esperanza (George Lucas, 1977), llegaba a nuestras pantallas ‘El Imperio contraataca’. Esta era su esperada secuela dirigida por Irvin Kershner y que prometía profundizar más en la historia de Luke Skywalker. Manteniendo todo aquello que había fascinado al espectador y añadiendo un guión mucho más elaborado, estamos ante la mejor entrega de toda la saga.

“Yo… soy tu padre, Luke”.-Darth Vader.

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Crítica de Star Wars. Episodio V: El Imperio contraataca

Lo cierto es que cuando George Lucas estrenó La guerra de las galaxias nadie esperaba que fuera a ser un tremendo éxito. Sin embargo, los resultados en taquilla y una legión de fans ansiosos tuvieron como consecuencia la llegada de esta nueva entrega. En esta ocasión ni escrita ni dirigida por Lucas, lo cual explica que estemos ante una película notablemente superior a la primera. Porque las cosas como son, el talento de Lucas como creador de universos es innegable, pero si algo me ha demostrado con su trayectoria es que cuando se pone tras la cámara (o toma demasiado protagonismo al escribir el guión) las cosas no suelen ir bien.

En esta ocasión el trabajo de Leigh Brackett y Lawrence Kasdan es encomiable. Ambos toman una historia sencilla y efectiva como la de la primera película pero ahondando en el lado más oscuro de “la Fuerza”. Además, profundizan en los personajes y escarban más allá de lo que cabría esperar en un blockbuster. Es cierto que estructuralmente tiene sus puntos negativos, pero lo compensa con creces el hecho de que se busque ahondar en las emociones de los protagonistas.

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Obviamente, el éxito de la primera película se reflejó en un aumento notable del presupuesto. En esta ocasión no se escatimaron gastos y el resultado es una odisea visual que maravilla desde el primer minuto de metraje. A eso hay que añadir que el diseño de producción y la puesta en escena se beneficiaron de un mayor detalle. En este aspecto, la verosimilitud de los escenarios helados de Hoth es una buena muestra de esa mejora sustancial en el apartado visual. Destaca, sobre todo, la impresionante presencia de los AT-AT imperiales, unas fortalezas andantes que hacen las delicias del espectador incluso tantos años después. Durante toda la película se aprecia ese mimo, ese detalle en el trabajo de producción, siempre fieles al trabajo con miniaturas que tan buen resultado había dado.

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El apartado interpretativo apenas depara novedades, salvo la destacada aparición de Billy Dee Williams como Lando Calrissian. Los personajes que ya vimos en la primera película prosiguen su incansable lucha contra el Imperio, con el añadido de algunos otros como Boba Fett o el mismísimo Yoda. Pero sí que es palpable una mejora en el modo de trabajar esos personajes.

Luke Skywalker (Mark Hamill) ya no es un chaval alocado sino un aprendiz de Jedi que se debate entre el miedo y la esperanza, consciente de que su inevitable enfrentamiento con Darth Vader va a ser algo más. Han Solo (Harrison Ford) se ha comprometido con la Alianza Rebelde y comenzamos a atisbar una serie de matices en Ford que antes no podíamos encontrar. Incluso el tratamiento que recibe Darth Vader (David Prowse, James Earl Jones) es importante, ya no se trata de un Sith malvado que estrangula a sus subordinados… sino un ser malvado que en su interior se debate con una turbulencia de sentimientos.

Y obviamente Yoda, a quien da vida el inolvidable Frank Oz, y que paradójicamente es para mí el mejor actor de toda la película a pesar de tratarse de un muñeco salido de la factoría de los Muppets. ¿Cómo es eso posible? Sin duda por el genio y el talento de Oz, que consigue dotar a su criatura de una rica gama de matices y registros interpretativos, algo que la nueva trilogía de “Star Wars” no consiguió con millones de presupuesto y un equipo de programadores detrás. Valga como reflexión lo importante que es el trabajo artesanal frente a tanto abuso del ordenador.

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A lo largo de la película asistimos a un espectáculo visual, un viaje fantástico a través de un sentimiento tan noble como necesario, la esperanza. Y, sin duda, el máximo apogeo lo alcanzamos con el ya conocido por todos enfrentamiento entre Vader y Luke. Especialmente cuando este último escoge la muerte antes que vivir siendo el hijo de un ser malvado que ha llevado la desesperanza a toda la galaxia. Es ese punto trágico el que marcará un punto de inflexión en la vida de Luke, llevándole del odio y el miedo a la búsqueda de la redención para aquel que fuera su padre.

De John Williams no podemos decir nada que no se haya dicho ya. No obstante, sí me gustaría destacar por encima de todos el tema de “La Marcha Imperial”, probablemente su mejor trabajo a lo largo de toda la saga junto con el tema principal con el que comienza cada película. No obstante, a diferencia de lo que sucedía con la primera película, la banda sonora, aunque magnífica y conveniente, ya no es tan imprescindible para poder decir que estamos ante una obra maestra del cine.

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Conclusión.
Termino esta crítica de Star Wars. Episodio V: El Imperio contraataca. Sin duda es la mejor película de todas las que se han estrenado. No sólo porque se trate de un producto visualmente impecable y con un mayor detalle en cada uno de sus aspectos, sino por cómo profundiza en el concepto de “la Fuerza”. Todo gracias al prodigioso trabajo interpretativo de un muñeco y el modo en que nos acerca a los temores más profundos de Luke. No sólo se trata de una aventura espacial sino de un acercamiento a los sentimientos y emociones de unos personajes que sólo nos dejan con ganas de más.

Tráiler de Star Wars. Episodio V: El Imperio contraataca