Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)
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Fue creada por Paul Dini y Bruce Timm para ‘Batman, la serie animada’. Su creciente popularidad pronto la hizo saltar a otros medios como los videojuegos o el cine. En la gran pantalla fue Margot Robbie la que la volvió viral gracias a su actuación en ‘Escuadrón suicida’ (David Ayer, 2016). Tanto llegó a trascender que pronto se especuló con su película en solitario. Así, y tras desechar varias opciones, se apostó todo por… ‘Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)’.

“Soy Harley, la puta ama, Quinn” (Harley Quinn)

Crítica de Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)

Detrás de las cámaras de esta ansiada película dedicada a Harley Quinn se sienta Cathy Yan, una realizadora con tan sólo una película a sus espaldas: ‘Dead Pigs’ (2018). Pero eso es lo de menos. Lo importante para WB/DC es seguir apostando por realizadoras ante el gran éxito conseguido por la Wonder Woman de Patty Jenkins. El problema es que no todas las directoras pueden ser Patty Jenkins como tampoco todos los directores pueden ser Steven Spielberg.

Yan convierte intencionadamente esta película en un disparate de principio a fin. Tan es así que, a pesar de tocar temas importantes, estos quedan derrumbados por una continúa parafernalia visual que termina por agotar. Todo en ‘Aves de presa’ es excesivo: los juegos de luces, las explosiones, el colorido, el juntar elementos modernos con otros retros,… Más que ante un film estamos ante una disparatada feria visual. Si esta era la propuesta buscada se ha conseguido plenamente el objetivo. Ahora bien, no pidamos que todo el público comulgue con la oferta…

Respecto a las escenas de acción decir que la gran mayoría de ellas no son obra de Yan, sino del equipo de especialistas de Chad Stahelski, el director de John Wick (2014). Así las cosas, ya se sabe lo que esperar en este aspecto: secuencias brillantes pero también excesivamente coreografiadas y videocliperas. Tan es así que no se duda en aplicar la cámara súperlenta para filmar determinados golpes. El resultado no se puede negar que es espectacular… pero también poco creíble, convirtiéndolo todo en un baile con pasos marcados de antemano. A destacar que en todas estas escenas Harley usará sus típicos gadgets: bates, pistolas y escopetas con “balas de corcho”, patines,…

Personalmente me quedo con la set-piece que se desarrolla dentro del almacén de la policía. Esas escenas son las que mejor resumen todo esto que comento. Respecto al clímax poco que decir pues ya es una coreografía tan descarada que ni se siente ni emociona y hasta queda ridícula viendo como, por ejemplo, Rosie Perez curte a puñetazos a gigantes musculados hasta las cejas.

La trama escrita por Christina Hodson no es nada original y es un intento de adaptar el estilo gamberro de Deadpool (Tim Miller, 2016) a los films de WB/DC. Y ojo, ya no es la primera vez que Hodson bebe excesivamente de fuentes externas. Ya lo hizo a la hora de escribir su único libreto relevante: Bumblebee (Travis Knight, 2018). De resto basta con repasar sus escasos créditos como guionista para ver que su talento con los lápices es más bien pobre.

En ‘Aves de presa’ el papel del mercenario bocazas lo replica Harley Quinn a su propio estilo. Aquí también la protagonista tiene su comida favorita, se dirigirá varias veces a nosotros contándonos la historia y, por si fuera poco, también usará el concepto de “Deus ex machina” rebobinando ante nuestros incrédulos ojos determinadas partes del metraje para contarlas desde otro enfoque. ¿Qué provoca todo esto? Pues que el espectador note claramente que la película es un cachondeo que no se toma en serio a sí misma ni un solo instante. Así pues, ¿cómo implicarnos emocionalmente con lo que vemos? La respuesta es que esto no es posible. En consecuencia, el film queda reservado exclusivamente para los fans más acérrimos del personaje.

Por otro lado, la guionista hace un uso descarado del feminismo. Estaba claro que leyendo el título, y la asignación de roles, uno podría hacerse una idea de lo que encontrar aquí. No obstante, para hacer una película de acción “de superheroinas” no hace falta convertir a todos los hombres en villanos. En ‘Aves de presa’ no hay ni un solo hombre bueno. Absolutamente todos son despreciables, malvados, caricaturas y/o carne de cañón. Usar de forma tan burda el feminismo no es divertido y le hace más mal que bien.

Al margen de los aspectos comentados, también es justo resaltar el acierto al no desligar la película de lo visto anteriormente. Con esto quiero decir que no se deja de lado al Joker (aunque no aparezca en todo el metraje) ni tampoco se obvian los sucesos de Escuadrón suicida (David Ayer, 2016). Eso sí, estos últimos son abordados en brevísimas referencias de palabra y algún guiño visual. Otro aspecto a destacar positivamente es el breve, directo y simpático prólogo animado. Un prólogo inicial que nos introduce a Harley y su origen.

“Ya era hora de que Gotham conociera a la nueva Harley Quinn”. Quinn’s World.

En el reparto sobresale claramente la figura de Margot Robbie convertida, a todos los efectos, en Harley Quinn. Ya no es que la famosa actriz interprete a la popular “villana”… es que ¡ella es Harley! Lo cierto es que un caso como este es digno de admirar y alabar no cabiendo la más mínima crítica. Margot Robbie habla, se mueve, gesticula y se siente como Harley Quinn. La performance es impresionante, total y absoluta. Tan es así que cuando ella no está en pantalla los demás personajes importan poco y se muestra un claro desequilibrio en no saber muy bien por dónde tirar ni cómo desarrollar otros orígenes.

También hay que aplaudir al Roman Sionis de Ewan McGregor. El actor escocés recrea a un gran villano que apenas tiene punto medio. Sionis, alias “Black Mask”, pasa de la aparente tranquilidad al enfado que supera con creces la locura. En esa situación de disparatamiento es donde su nivel se acomoda al de Robbie y, en ocasiones, llega incluso a dar miedo. No puedo decir lo mismo de su principal esbirro, el Victor Zsasz de Chris Messina. Aparentemente este personaje daba para mucho más de lo ofrecido.

Respecto al equipo de las “Aves” pues lo cierto es que su casting, desde el principio, se orientó para no escoger a ninguna actriz que pudiera hacerle un mínimo de sombra a Robbie. El ejemplo más evidente de esto lo refleja la elección de Ella Jay Basco como Cassandra Cain. También muy alejada de la apariencia de la Canario Negro “real” queda Jurnee Smollett-Bell. Y peor todavía puede resultar la elección de Rosie Perez como Renee Montoya. Ojo, no es sólo cuestión de que sus perfiles actorales no encajen con el papel asignado… es que, vistas en pantalla, resultan muy pobres y, en ocasiones, ridículas. La única ciertamente salvable es Mary Elizabeth Winstead. Su porte y actuación como “Cazadora” la hacen sobreponerse a las ridículas líneas que el guión le tiene asignadas.

“Vamos a tener que trabajar juntas” (Harley Quinn)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn), una obra cuyo “valor cinematográfico” es difícil de apreciar. Todo es de una extravagancia máxima y puesto al servicio de una genial Margot Robbie. Los que disfruten viendo a la actriz convertida en Harley Quinn, y adoren a esta antiheroina, lo pasarán de fábula… al resto el film puede hacérseles directamente insoportable.

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PD: No hay escena post-créditos pero si un par de frases de Harley Quinn.

Tráiler de Aves de presa (y la fantabulosa emancipación de Harley Quinn)