Asalto al poder
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Roland Emmerich regresó en 2013 dispuesto a destrozar (una vez más) uno de los edificios más míticos de la historia: La Casa Blanca. Pero, en esta ocasión, no la destruyeron alienígenas, ni catástrofes naturales varias… sino un grupo terrorista armado hasta los dientes. ¿A qué no adivináis quién se alistó para salvar al mundo libre en esta ocasión? ¡Channing Tatum y Jamie Foxx! Ambos lucharán codo con codo contra la amenaza terrorista para evitar un… ‘Asalto al poder’.

“Deja de tocarme las Jordans” (Tom Sawyer)

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Crítica de Asalto al poder

Mencionar el nombre de Roland Emmerich es mencionar a uno de los realizadores palomiteros más taquilleros de los últimos años. Su estilo directo y muy trepidante ha dado al público de todo el mundo sus necesarias dosis de adrenalina. Desde esa desatada cinta de Van Damme que fue ‘Soldado Universal’ hasta la ultra-espectacular2012’. Salvo algunas excepciones, Emmerich nunca ha decepcionado a aquellos que hemos disfrutado con sus películas. En mi caso soy fan declarado del cineasta, aunque reconozco que sigo más a Michael Bay. Así pues, no pensaba perderme ‘Asalto al poder’ (increíble muestra de que nuestros traductores son magníficos en su trabajo, léase la ironía), a pesar de su fracaso en la taquilla americana.

El principal problema de este film reside en las comparaciones con su “hermana”, Objetivo: La Casa Blanca’ del realizador Antoine Fuqua y estrenada ese mismo año. Sin embargo, en su momento me sorprendió que aquella película recibiera mejores críticas que la presente. Y me sorprendió porque ambos films tienen una temática muy similar y extravagante: la toma de La Casa Blanca por parte de unos terroristas. En la cinta de Fuqua eran norcoreanos y en la de Emmerich son americanos (inclusive algún ruso anda también metido en el ajo).

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Una de las mayores virtudes de ‘Asalto al poder’ es que en ningún momento se toma en serio a sí misma. Nuevamente comparando con la película de Fuqua, su mayor error era anteponer el drama de la situación tan extravagante e inverosímil, a pesar de la enorme presencia de Gerard Butler. Esto no sucede en ‘Asalto al poder’ que incluso homenajea claramente al “cine de acción noventeñero” en todo momento. Inclusive incorpora ciertos guiños a las “buddy movies”. Es aquí dónde residen las mejores virtudes de la cinta de Emmerich. Las otras son bastante claras: entretenimiento en estado puro y un patriotismo simplón e inofensivo. Además de unos efectos visuales de primer nivel, unas interpretaciones bastante carismáticas, unos villanos decentes y unas escenas de acción (¡sorpresa!) rodadas de manera nítida y clara.

Evidentemente, la falta de pretensiones seguramente hizo mella en la recaudación. Sin embargo, como he dicho antes, esa fue una de las más atractivas virtudes del film de Roland Emmerich y donde (ahí cada uno tendrá su opinión) ganó de manera brutal al film de Fuqua, cuyo mayor error fue tomarse en serio durante la mayor parte del metraje.

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Entrando en el apartado de interpretaciones decir que los actores cumplen en sus papeles: Channing Tatum está bien en su rol de John Cale. Resulta muy curioso que su personaje se llame John y durante gran parte de la película le veamos con camisa de tirantes. Todo en un guiño puro y duro a la sobresalienteJungla de cristal(John McTiernan, 1988). Por su parte, Jamie Foxx es que el que se lleva la palma. Y se la lleva no porque su personaje esté bien desarrollado, sino porque es un actor más carismático que Tatum. Además de ofrecer algunos de los momentos más divertidos del metraje (impagable verle diciendo que ha perdido un lanzacohetes en medio de una persecución).

Por otro lado, los villanos son cuanto menos mucho más interesantes que en algunas producciones actuales del mismo tipo. Los más importantes: Jason Clarke (Stenz) y James Woods (Walker, un claro guiño a La Roca). Ambos consiguen retratar unos buenos villanos. Por la película también se dejan ver la joven Joey King, el veterano Richard Jenkins y Maggie Gyllenhaal.

Los efectos visuales, como siempre en una película de Roland Emmerich, son bastante destacados. Gracias a ellos el realizador hace gala de su alarde de destruir elementos famosos, inclusive en películas de acción.

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En conclusión.
La conclusión final de esta crítica de Asalto al poder es clara: se trata de una película entretenida y disfrutable. No es de las mejores de Emmerich, pero sí que resulta más simpática y menos pretenciosa que la de Antoine Fuqua.

Tráiler de Asalto al poder