Anna
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Más fiel a su estilo que nunca, Luc Besson retorna detrás de las cámaras apadrinando a una nueva chica dura. Desde los mercadillos de Moscú hasta las pasarelas de París nada ni nadie puede detenerla. Ella es una auténtica matrioska y si la tocas te mata. Hoy os presentamos a… ‘Anna’.

“Nunca tengas fe en los hombres, Anna. Ten fe en tí misma”.-Alex.

Crítica de Anna

Luc Besson vuelve por sus fueros con una muy destacada película de acción protagonizada por una mujer. No hay que olvidar que ya anteriormente su cámara convirtió en tremendas máquinas de repartir palos y tiros a actrices como Anne Parillaud, Milla Jovovich y Scarlett Johansson. Además, sus lápices también hicieron lo propio con Zoe Saldana.

Las anteriores actrices son sólo algunos ejemplos de cómo Besson nos muestra el poder femenino a plena potencia en cines. Y ahora vuelve a repetir jugada con otro de sus descubrimientos: Sasha Luss. Aquí tenemos a una cotizadísima top model rusa de Chanel, Dior y Lagerfeld a la que convierte en una imparable espía soviética. El director francés ya había contado con Sasha en un rol menor en su desmedida Valerian y la ciudad de los mil planetas (2017), pero ahora le entrega todo el protagonismo convirtiéndola en ‘Anna’.

Como en la gran mayoría de sus trabajos, Besson también firma el guión. En esta ocasión nos entrega un libreto muy adictivo que bebe claramente de lo visto en dos films recientes. Me refiero a Atómica (David Leitch, 2017) y Gorrión rojo (Francis Lawrence, 2018). A la primera le gana en el hábil uso que Besson hace de los flashbacks, aunque pierde en la ejecución de las escenas de acción. A la segunda le gana al presentarnos una trama mucho más dinámica y con puntos divertidos, pero pierde en realismo. Globalmente, y dentro de estas tres propuestas, me quedo con ‘Anna’ porque me resulta más atractiva desde un punto de vista general.

La trama de Besson nos presenta los orígenes de una chica desgraciada que termina convertida en modelo y espía. Una trama trufada de atractivas sorpresas, giros y más de una situación divertida (atención a la humillación al fotógrafo o al momento dedo). Por supuesto, también tenemos varias escenas de acción. Eso sí, no tantas como cabría haber esperado viendo el tráiler. Al respecto de las mismas destaca el realismo en la persecución automovilística a unos ladrones por las calles de Moscú. Un realismo que luego desaparece en las dos colosales set-pieces de zurras en un restaurante y en la KGB. Esas secuencias devienen demasiado coreografiadas y quedan casi como un baile o danza mortal. Todo ello sin miedo a mostrar cómo gigantescos esbirros zurran y son zurrados por una mujer… y sangre.

Atención a la gran labor de edición llevada a cabo por Julien Rey, el editor muestra una total compenetración con los objetivos de Besson en esta película. El film está continuamente salpicado de flashbacks que van retrocediendo meses e incluso años. Básicamente la técnica se emplea para explicar determinadas situaciones y comportamientos del presente. También para apreciar las acciones completas desde el punto de vista de Anna.

Al final todo el montaje temporal termina por encajar definitivamente y cada pieza y personaje quedan en su respectivo sitio. Además, aporta al film una narración muy dinámica y adictiva. Ahora bien, lo cierto es que se denota un abuso y “las miradas al pasado” pueden llegar a provocar más de un despiste al espectador que no esté atento a lo que sucede en pantalla.

“La obra dentro de la obra…”. Gorrión Blonde.

El papel de Anna M. está hecho perfectamente a la medida de Sasha Luss. No obstante, para prepararlo completamente, la top trabajó todo un año en su rol, especialmente en artes marciales. Como modelo básicamente se interpreta a sí misma y se limita a posar con infinidad de vestidos. Como agente de la KGB pone el rostro pétreo y, lógicamente, deja fuera toda emoción. En las escenas de acción se desenvuelve bastante bien y recibe y da enormes trompadas. Tan es así que te preguntas como una chica aparentemente frágil puede aguantar algunos de los golpes. Finalmente, con las armas de fuego ningún problema, en ese aspecto Sasha es una Terminatrix o viuda negra… Al final, Anna M. termina siendo, como ella misma dice, “una muñeca matrioska”.

Por otro lado, sorprende mucho la utilización del resto de artistas citados en el póster. Y digo que sorprende porque no estamos ante el típico caso en el que los nombres son usados como ganchos para luego carecer de importancia. No es el caso en ‘Anna’. Aquí Helen Mirren goza de mucha importancia estando totalmente irreconocible. La inglesa aparece maquillada, coja y con peluca interpretando genialmente a Olga, la jefa directa de Anna en la KGB. La labor de Mirren es fabulosa recreando a una vieja dura y amargada cuyas órdenes son incuestionables. Bien puedo decir que es la coprotagonista del film.

Luke Evans y Cillian Murphy también tienen mucha importancia en la trama aunque no tantos minutos. De Evans destaca la presencia con la que dota a Alex Tchenkov, el reclutador de Anna. Es una pena que no veamos a este actor en más films de resonancia comercial cuando tiene sobrada categoría para ello. Por su parte, Murphy van entrenado y saliendo con importantes intervenciones hasta que se hace “fijo”. Su rol como agente especial de la CIA también es muy destacado. Finalmente, pequeña mención para la modelo Lera Abova que hace su debut en cines. Lera interpreta a Maud, una top que se convierte en la novia de Anna.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Anna, una película que da lo que promete su tráiler y bastante más. Aquí tenemos una historia de origen, la dirección del mejor Besson y una atractiva y ágil trama de espionaje trufada de trampas y giros con una “moviola” que no deja nada al azar. Por si todo eso fuera poco… también tenemos la “presentación” por todo lo alto de Sasha Luss en un papel protagonista a su medida.

Tráiler de Anna