Tenet
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En estos tiempos tan extraños y convulsos parece que se ha elegido a Christopher Nolan como salvador de los cines. Nolan es, probablemente, el realizador que despierta más pasiones y odios a partes iguales. Ahora nos trae una nueva y original película en un mundo repleto de franquicias, secuelas y remakes. Prepárense porque en su regreso nos deja una enigmática palabra: ‘Tenet’.

“No trates de entenderlo, siéntelo” (Laura)

Crítica de Tenet

Hablar de este film o explorar más su argumento, sin entrar en spoilers, es una de las tareas más difíciles al respecto de las últimas películas de Christopher Nolan. Aquí tenemos a un cineasta que, desde su debut con ‘Following’ (1998), se ha granjeado la fama de autor. Un director capaz de meterse en grandes producciones y dotarlas, hasta extremos, de su toque personal. Algo que otros realizadores no han podido o no les han dejado hacer. Nolan, se mire por donde se mire, ha dejado poso en el público. Tan sólo con poner su nombre en el cartel de una película esta te asegura calidad. Ejemplos de todo esto tenemos muchos. Ahí está su aproximación al mito de Batman en su famosa trilogía, o su incursión en las grandes superproducciones como son los casos deOrigen (2010), Interstellar (2014) o la más reciente Dunkerque (2017).

‘Tenet’ bien podría considerarse su film más singular al plantear un híbrido entre el cine de espías y el cine de viajes en el tiempo y paradojas temporales. Todo esto enfocado de un modo original y, probablemente, no del gusto de todos. ‘Tenet’ es un puzle que hay que degustar sin prisas. Hay que saborear no sólo la complejidad con la que Nolan va presentando sus elementos narrativos, sino también su enorme portento a la hora de filmar sus descomunales set-pieces. Atención a cómo el film te atrapa con su tremebundo prólogo en el que el director y guionista pone las cartas sobre la mesa en cuanto a cuestiones de acción y escala se refiere. Inclusive, una secuencia de combate cuerpo a cuerpo (sin elementos digitales) resulta bastante vistosa dentro de su cine. Eso sí, sin llegar a los topes de la escena del pasillo vista en ‘Origen’.

La labor narrativa de Nolan en ‘Tenet’ es uno de los puntos fuertes (o flojos), a la hora de pergeñar los elementos temporales en los que se sustenta la trama, especialmente en su tramo final. Esa parte puede dar más quebraderos de cabeza al espectador no atento y dejarlo como colgado y/o perdido. Tal y como se ha dicho siempre, Nolan es de los directores que exigen al público poner algo de su parte en los “juegos” que plantea. Por otro lado, en esta ocasión se puede acusar al realizador de ser un tanto frio frente a lo visto en otros de sus anteriores films. No obstante, esto último creo que aquí es intencionado.

Volviendo sobre la posible confusión que pueda generar la trama decir que se ha insistido mucho en que estábamos ante una cinta que iba a dejar al espectador con quebraderos de cabeza. Además se dijo también que era un auténtico “destrozamentes”. Pues bien, nada de esto es así. Tal y como he dicho en el párrafo anterior, sólo al espectador menos atento puede llegar a serle inentendible lo expuesto en pantalla. En realidad la película no es tan confusa una vez que las reglas del juego son explicadas a mitad del relato. Tema distinto es que los elementos y paradojas temporales terminen por saturar el resultado final. En este sentido es casi como muchas otras películas relacionadas con viajes temporales y demás parafernalia.

A pesar de hablar de un film con una duración de dos horas y media, el montaje de Jennifer Lame, quien sigue los parámetros narrativos del “cine nolaniano”, consigue un ritmo trepidante. Esto es así gracias a las paradojas temporales que se presentan en varios momentos, especialmente los que suceden en la famosa “inversión”.

Por otro lado, no podemos olvidar la enorme cantidad de set-pieces destacando la escena del 747. Como suele hacer Nolan, todo filmado “de verdad”. A esto me refiero sin CGI o pantallas verdes. Y eso aunque para la ocasión no haya contado con su habitual editor, Lee Smith, ni tampoco con el legendario Hans Zimmer poniendo música a sus imágenes. El primero, como ya expuse, es sustituido por Jennifer Lame y el segundo por Ludwig Göransson. Ambos logran amoldarse totalmente a las decisiones narrativas y musicales de Nolan. No obstante, la banda sonora de Göransson puede ser objeto de polémica porque resulta agresiva, machacona, incesante e incluso rozando la experimentación pura y dura, como la escucha de notas invertidas cuando vemos dicho efecto en la película, o la propia respiración de Nolan para el tema del villano, Sator.

Respecto al casting no tenemos personajes con un enorme desarrollo como algunos de los que han poblado otras películas del famoso y polémico director. Sin embargo, es obligatorio destacar al reparto principal. Empiezo con John David Washington (hijo de Denzel Washington) que es flexible a las mil maravillas como herramienta del británico y, por primera vez, sin nombre en un film suyo. Sigo con Robert Pattinson en su papel de sidekick del protagonista. El villano de turno, Sator, va para Kenneth Branagh. El reputado actor interpreta a un auténtico megalómano. Irreconocible bajo una manta de barba está Aaron Taylor-Johnson.

Párrafo al margen para Michael Caine que no puede faltar a la cita con su cameo expendable. Y, finalmente, destacar a una bellísima Elizabeth Debicki. Cada vez que su personaje sale en pantalla nos recuerda el cine de espías con femme fatale de la era dorada. La actriz transmite su delicadeza pero también su enorme poderío físico cuando toca. Ella es quien lleva el peso de la parte emocional del film. En definitiva, todo el casting es una herramienta narrativa para que el director y guionista mueva sus entresijos narrativos.

En conclusión.
Termino esta crítica de Tenet, un film que puede no entrar en el top del cine del británico pero puedo asegurar que estamos ante una notable cinta de espías. Además, enriquece ese tipo de subgénero con tejemanejes temporales y un buen pulso visual. Todo esto acompañado de un reparto compenetrado con la propuesta. Finalmente, y como suele ser habitual, se aceptan diferentes teorías y/o ideas sobre lo visto en pantalla.

Tráiler de Tenet