Sin tiempo para morir
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Todo comienzo tiene un final. Desde el lejano 2006 en el que se iniciaba “la era Craig” con ‘Casino Royale’, y casi 15 años después, hemos llegado a esta última aventura de su James Bond. En pantalla tenemos la que podría ser su misión más arriesgada con el destino del mundo pendiente de un hilo. Nos servimos nuestro Martini agitado, que no mezclado, y renovamos nuestra licencia doble cero para ver ‘Sin tiempo para morir’.

“James Bond… un historial de violencia y licencia para matar. Somos iguales, es como si estuviera hablando con mi propio reflejo, solo que yo quiero ser más… pulcro” (Safin)

Crítica de Sin tiempo para morir

Parece que fue ayer cuando conocimos al James Bond que nos presentaba Martin Campbell en la rompedora Casino Royale (2006). Hablamos de un film que destruía el mito de James Bond conocido hasta la fecha. En esa entrega no teníamos a un galán que hacía uso de innumerables gadgets para salir de las incontables situaciones peliagudas, sino a un rudo, físico y muy humano 007. Un agente que empezaba con su licencia para matar y que conocía el amor para luego verse traicionado…

Para interpretar a este nuevo James Bond se escogió a Daniel Craig. Siguiendo instrucciones, el actor aportaba un Bond más realista. Así teníamos a un 007 alejado de aquellas versiones de Pierce Brosnan y más cercano a la creación de Ian Fleming en su primera novela, curiosamente, la que adaptaba el film de Campbell. Después nos irían llegandoQuantum of Solace (Marc Foster, 2008), una imperfecta pero disfrutable secuela que cerraba el arco del film de Campbell, y Skyfall (2012). Esta última a manos de Sam Mendes entregando un espectáculo notable y de una épica y dramática brutal indagando en el pasado de Bond. Quizás la tan defenestrada Spectre (2015), que abogaba entre el clasicismo y darle más realismo a la mitología del agente británico, fue la cinta más “irregular”. En ella, y en mi parecer, se notaba ya a un Sam Mendes cansado de la experiencia.

En ‘Sin tiempo para morir’ se decidió, ya desde el primer minuto, que sería la última vez de Daniel Craig encarnando a Bond. Para encajar todas las piezas se volvieron a traer a los guionistas habituales de la saga: Neal Purvis y Robert Wade. Además, y en principio, se fichó como director a Danny Boyle. Sin embargo, las fricciones empezaron desde el principio porque Boyle quería alterar parte del guión. Los productores se negaron y Boyle abandonó la producción. Con el tiempo en contra se terminaría fichando a Cary Joji Fukunaga. El propio Craig defendió esta apuesta y se trajeron también a Phoebe Waller-Bridge para retocar el libreto definitivo y darle así el final perfecto al personaje.

Vaya por delante que no soy un fan acérrimo de James Bond, pero conozco bien la mitología del personaje. En ‘Sin tiempo para morir’ se consiguen cotas muy altas en lo concerniente a set-pieces y dramatismo. No obstante, no se alcanzan momentos míticos como los que nos dejaron obras del calado de ‘Casino Royale’ y ‘Skyfall’. Dicho esto, también afirmo que estamos ante un film ampliamente superior tanto a ‘Quantum of Solace’ como a ‘Spectre’. Lo que sucede es que aquí hay ciertos “defectos” que no puedo dejar pasar por alto, a pesar de la enorme potencia visual de Fukunaga y su narrativa. Ahondemos más profundamente en sus aspectos positivos y negativos…

En primer lugar, ‘Sin Tiempo para Morir’ nos regala, de largo, la mejor secuencia introductoria de la era Craig. En los primeros minutos presenciamos una persecución en Matera con un Bond escapando de los sicarios de Spectra. Esta es una forma brutal de meter de lleno al espectador en la cinta. En la misma destaca la ya referida potencia visual de Fukunaga y la música del alemán Hans Zimmer. Todo esto antes de la entrada de la canción de Billie Eilish. Su canción no es de las mejores, y me refiero a los temas de Bond en general. Eso sí, los títulos de crédito resultan magníficos… Ya con la película funcionando quisiera destacar la set-piece de otra persecución. En este caso una que transcurre en Noruega y que es todo un ejemplo de planificación visual y de montaje muy potentes.

Otras virtudes de este ‘Bond 25’ claramente residen en que Fukunaga sigue la línea que “la era Craig” había establecido en ‘Casino Royale’. Me refiero a lo de humanizar a Bond por todos los medios estableciendo una clara línea dramática. En este aspecto, Fukunaga regala algunos buenos momentos sentimentales. Inclusive, el final. Un final que puede ser divisorio, pero es innegable la fuerza dramática que el director y sus guionistas quieren alcanzar. Y esto es de chapaeu en toda regla…

Respecto a la duración… decir que ¡hablamos de un film de casi tres horas! Lógicamente, esto da lugar a varios bajones de ritmo aquí y allá. Aunque la cinta se recupera enormemente en el muy “bondiano” tercer acto. En cuanto a la fotografía destaca Linus Sandgren que, en este aspecto, entrega el mejor trabajo de la saga junto al desarrollado por Roger Deakins en ‘Skyfall’.

En el reparto creo que Daniel Craig ha logrado, nuevamente, darle a Bond un trasfondo más humano y, a la vez, más duro que sus antecesores. Los más cercanos, en este estilo, serían Timothy Dalton y el ninguneado George Lazenby. Craig entrega el 200% en todas y cada una de sus escenas, tanto en las físicas como en las dramáticas. El resto del cast también mantiene un enorme nivel. Muy especialmente me gustaría destacar a Léa Seydoux. En esta entrega la he visto más compenetrada con Craig y más entrega a su personaje de lo que estuvo en ‘Spectre’. Puede que esto será porque el material aquí está mejor desarrollado e ideado en lo que concierne a su rol. En ‘Sin tiempo para morir’ todas y cada una de sus escenas con Bond son oro puro y eje emocional de parte de la trama.

Respecto a Safin, el villano encarnado por Rami Malek, no puedo alabarlo tanto como a Seydoux. Cuando se anunció su incorporación, poco después de ganar el Oscar a mejor actor por su rol en ‘Bohemian Rhapsody’, tuve un interés bastante alto con lo que podría ser su personaje. Además, los avances daban a entender que íbamos a estar ante un villano cercano en nivel a lo que fue Javier Bardem en ‘Skyfall’… Desgraciadamente no ha sido el caso. De nuevo se recurre al villano que cree que para salvar al mundo hay que cargarse a miles de personas. Hablamos de un megalómano de manual. Por si fuera poco, y una vez desvelados sus planes, queda lejos de lo ofrecido por Mads Mikkelsen y el citado Javier Bardem. Eso sí, tiene sus buenos y siniestros momentos, todo sea dicho…

Por último, destacar la memorable, aunque corta, presencia de Ana de Armas. La actriz fue recomendada por Craig después de haber trabajado juntos en Puñales por la espalda (Rian Johnson, 2019). En el film encarna a Paloma y protagoniza una de las secuencias más espectaculares de la película…

En conclusión.
Termino esta crítica de Sin tiempo para morir, un final muy digno para el James Bond de Daniel Craig. Una cinta, como es habitual en la serie, plagada de memorables set-pieces de acción, y también con algunas dramáticas que quedan para el recuerdo dentro del clímax. Fukunaga tenía por delante una difícil tarea, pero creo que la ha superado ampliamente… aunque con algunos problemillas. En cualquier caso, estos últimos, no quitan para nada la buena labor realizada. Y esto ya es mucho decir en una franquicia con 25 películas a sus espaldas.

Tráiler de Sin tiempo para morir