Puñales por la espalda
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Rian Johnson abandona una galaxia muy, muy lejana… para regresar nuevamente a la tierra. En esta nueva película nos presenta a los Thrombey, una familia de ricachones bastante peculiar. Una familia en la que se ha producido un crimen y en la que todos se clavan ‘Puñales por la espalda’.

“Soy un observador pasivo de la verdad” (Benoit Blanc)

Crítica de Puñales por la espalda

En 2017 el director y guionista Rian Johnson fue objeto de críticas muy airadas. ¿El motivo? El trabajo que entregó al frente de Star Wars: Los últimos Jedi’. Las más crudas reacciones al film de la famosa franquicia bien podían haber hundido la carrera de Johnson. Sin embargo, y afortunadamente, no ha sido así y ahora nos presenta ‘Puñales por la espalda’. Aquí tenemos una película que podría iniciar una nueva serie de films protagonizados por el personaje de Daniel Craig. Material y nuevas ideas para ello no creo que le falten al cineasta.

En esta nueva cinta Johnson rinde un gran tributo a la inmortal Agatha Christie. Muchos palos son los que toca ‘Puñales por la espalda’ a lo largo de sus 130 minutos. Ahora bien, la principal referencia es la obra de la legendaria escritora británica. Es imposible no ver la película sin recordar con cariño, diversión y nostalgia las mejores obras de Christie. Este film es todo un regalo para los que siempre disfrutamos con sus adaptaciones cinéfilas. Por otro lado, Johnson también trufa su película de muy variados easter-eggs relativos a la actualidad diaria (las alusiones a Trump), las series actuales y antiguas (atención al trono de los puñales o a Jessica Fletcher) y a otras películas de crímenes.

Teniendo en cuenta lo que acabo de comentar, la estructura del libreto sigue paso a paso el esquema de las adaptaciones de Christie. Así pues, tenemos la presentación de los principales sospechosos a modo de entrevistas personales. La búsqueda de pistas por la mansión y los exteriores. Los típicos flashbacks al pasado en los que cada personaje cuenta la historia a su manera. Y, por supuesto, la gran revelación final en la que Benoit Blanc se convierte en el mismísimo Hércules Poirot. No obstante, hay un giro en la trama muy apreciable y que nos hace, de alguna manera, cómplices de algunos personajes. A partir de ese momento quedarán cabos por atar siendo imprescindible determinar la totalidad de responsabilidades. Un giro muy atractivo, sin duda.

Por otra parte, dos son los misterios que Rian Johnson nos plantea en su trama. Por un lado, y lógicamente, el enigma de la muerte de Harlan Thrombey. Y, por otro lado, el interrogante de quién contrató los servicios de Benoit Blanc. El primer misterio más o menos queda resuelto hacia la mitad del metraje. En cambio, el segundo se mantiene hasta los minutos finales. En consecuencia, ¡doble disfrute investigador para el público!

Antes de pasar con el nutrido, y valioso, grupo de actores, me gustaría resaltar la ambientación conseguida por Rian Johnson. La acción de la película se desarrolla en la actualidad pero su aire es totalmente clásico. Tan es así que nos retrotrae a décadas como los años 30 o 40. Esto lo consigue el realizador al desarrollar casi toda la trama en la antigua mansión de Harlan Thrombey relegando los móviles y demás tecnología CSI a un segundo y casi inexistente plano. Respecto a la banda sonora decir que nos encontramos con Nathan Johnson cuya música resulta divertida, irónica y con un toque de “picardía”.

“Es como un tablero de Cluedo viviente”. La familia torcida.

Pasando a las interpretaciones decir que el film cuenta con un sobresaliente elenco de nombres. Un gran ramillete de artistas que funcionan espectacularmente tanto interpretativamente como a nivel de gancho comercial. Ahora bien, hay dos nombres que se alzan por encima del resto como protagonistas. Hablo de Daniel Craig y Ana de Armas. Esta es la pareja principal sobre la que se sostiene el film. El resto del cast juega cada uno un importante papel para liar la trama con sus mentiras, desconfianzas, relaciones y delaciones.

Empiezo con Daniel Craig que interpreta a Benoit Blanc, un afamado y algo presumido detective privado que es contratado misteriosamente para investigar el suicidio de Harlan Thrombey. Hay que decir bien alto que Craig logra desligarse por completo de su imagen de James Bond. Con este rol nos regala un detective que empieza callado y en la sombra. Sin embargo, poco a poco, Craig se va soltando y “enfocando” con sus impresionantes ojos azules hasta llegar a su explosión final. Gran labor del actor inglés exhibiendo varios toques divertidos e irónicos hasta ahora no muy explotados.

Ana de Armas interpreta a Marta Cabrera, una inmigrante y enfermera doméstica y personal de Harlan. Atención con Ana porque ya es toda una realidad en Hollywood. En esta ocasión destaca por la timidez con la que retrata a su personaje y cómo nos la muestra sometida por el poder de la familia Harlan. Tan sólo cambia de registro al recibir las confidencias de Thrombey. En su labor doméstica en la mansión es ayudada por Edi Patterson dando vida a Fran, la asistente de la familia.

La más dura del clan familiar es Jamie Lee Curtis como Linda Drysdale, la hija mayor de Harland que hizo fortuna gracias a la ayuda de su padre. Gozando de importancia y minutos nos encontramos a un recuperadísimo Don Johnson convertido en Richard, el marido de Linda. Atención a Chris Evans porque es otro de los que más brilla dando vida a Ransom, el hijo del matrimonio. El ya jubilado Capitán América se aleja total y absolutamente de Marvel para ofrecernos a un joven inmaduro, chulesco, cínico, vago y que se regodea en el fracaso de sus familiares. Como en el caso de Craig, vemos a Evans a otro nivel inexplorado. Gran sorpresa. Eso sí, no aparecerá en pantalla hasta bien avanzada la historia.

Por su parte, Michael Shannon encarna a Walt, el hijo al que Harlan dejó al frente de su editorial. Destaca la coja performance de Shannon y sus discusiones con Richard a causa de Donald Trump. A su lado tiene a Riki Lindhome como su esposa Donna, una mujer que no mueve un músculo de la cara. Al hijo de ambos, Jacob, lo interpreta Jaeden Martell con el pelo repeinado y siendo el que menos minutos tiene de todo el casting.

Por su cuenta van Toni Collette y Katherine Langford como madre e hija, Joni y Meg. La primera retrata a una mujer con un aire hippy del que no se ha podido despegar y dueña de una firma de cosméticos. La segunda recrea a una chica que quiere ir a la Universidad cueste lo que cueste. Para Christopher Plummer va el importante papel de Harlan Thrombey. El veterano actor sólo sale en flashbacks y nos ofrece a un anciano que quiere poner orden en su familia. Una familia con la que ya no se siente cómodo y que busca refugio y diversión en Marta. Finalmente, roles de acompañamiento para LaKeith Stanfield y Noah Segan como los policías que acompañan a Benoit Blanc y aparición del gran Frank Oz como el notario de Harlan.

“O se lo dices tú… o se lo digo yo” (Benoit Blanc)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Puñales por la espalda, una gran película por sí misma y todo un tributo a la obra de Agatha Christie. Si disfrutáis con las películas de misterio y crímenes este es un film que no os podéis perder. Es divertido, entretenido hasta decir basta y supone un gran regreso de Rian Johnson a la dirección y al guión. En definitiva, es una película para disfrutarla viendo como Benoit Blanc intentan averiguar la verdad y “el enigma del agujero del donut”.

Tráiler de Puñales por la espalda