Rápida y mortal
Comparte con tus amigos










Enviar

Esta película de Sam Raimi es todo un homenaje a los extraordinarios spaghetti western del legendario Sergio Leone. Un film que reúne a un casting casi imposible de igualar a día hoy y que transcurre al ritmo que marcan los duelos a muerte. La dama, John Herodes, El chico, Cort, Ace Hanlon y muchos más nos esperan en Redemption para el duelo final. Llegó la hora de desenfundar y ser… ‘Rápida y mortal’.

“Algunos se merecen la muerte” (La dama)

Crítica de Rápida y mortal

En 1995 Sharon Stone era la estrella femenina del momento. Atrás había quedado aquella olvidable etapa de films mediocres que la llevaron incluso a patearse la Gran Vía de Madrid para participar en ‘Sangre y arena’ (Javier Elorrieta, 1989). Su impactante aparición en Desafío total (1990) y el pelotazo que significó Instinto básico (1992), ambas dirigidas por Paul Verhoeven, la convirtieron en una auténtica e intocable estrella.

Ahora era “la Stone” la que mandaba y elegía. En este nuevo status de privilegio bien podría decirse que fue ella la que impuso su ley en esta película que hoy reseñamos. Para empezar eligió personalmente al director, Sam Raimi. Y, además, también tuvo mano a la hora de elegir a parte del elenco, un joven Leonardo DiCaprio entre ellos. Comenzaba así este gran homenaje a la obra de Sergio Leone que es ‘Rápida y mortal’.

La dirección de Sam Raimi es totalmente tributaria de la labor que el ya citado Sergio Leone hizo en sus famosos spaghetti western. Raimi le dedica un amplio abanico de homenajes. Entre ellos puedo citar los primeros planos de los ojos de los pistoleros, la importancia de los relojes (en este caso el de la torre) o esos personajes feos de dientes sucios y moral podrida,… Ahora bien, Raimi no sólo se limita al homenaje, sino que también deja constancia de sus propias trademarks. En este sentido podemos apreciar sus violentos movimientos de cámara, sus planos angulosos, los efectos de los impactos,…

En todo el sensacional cocktail anterior lo mejor es la capacidad de Raimi para reinventar cada duelo al sol. La película presenta varios duelos a muerte y ninguno se siente repetido sino que todos son diferentes. La única particularidad que se tiende a repetir es esa especie de paralización del tiempo que Raimi consigue capturar antes de que suene el reloj y los revólveres escupan plomo. El único duelo que rompe este patrón es el visceral enfrentamiento a muerte entre La dama y el pedófilo. Por lo demás, destacar la cantidad de detalles que Raimi es capaz de plasmar en los duelistas y en el entorno antes de desenfundar.

La trama también es un homenaje a los spaghetti western de Leone. En los lápices Simon Moore básicamente replica la historia de venganza de ‘La muerte tenía un precio’ (Sergio Leone, 1965). En esta línea, el personaje de Sharon Stone, al igual que el de Lee Van Cleef en “La muerte”, busca revancha por un crimen familiar pasado. Un asesinato que vamos viendo a través de flashbacks, como en la cinta de Leone. Y, por si fuera poco, el personaje de Stone tampoco tiene nombre, al igual que el de Clint Eastwood en “La muerte”. Aquí la pistolera es nombrada como “La dama”. En el film de Leone, el pistolero era nombrado como “El manco”, conocido en la famosa “Trilogía del dólar” como “El hombre sin nombre”. Ahora bien, en ‘Rápida y mortal’ sí que hay un momento en que se descubre la identidad de la pistolera: Ellen.

Otro que se suma a este gozoso homenaje es Alan Silvestri. El compositor deja totalmente de lado su estilo para intentar replicar las melodías que hicieran famoso a Ennio Morricone. Y lo cierto es que consigue un nivel bastante bueno incluyendo en el tema principal latigazos y todo.

“Esta es mi ciudad. Yo decido quién vive y quién muere”. Los duelistas.

El casting es difícilmente igualable por la retahíla de nombres importantes con papeles más o menos relevantes. Bien se puede decir que cada uno de los pistoleros tiene su momento de gloria o de fracaso, pero nadie queda en el olvido. La estrella de la función es Sharon Stone como “La dama”, una pistolera de pasado misterioso. La actriz nos regala una de sus interpretaciones más duras escupiendo sentencias y plomo a partes iguales. Para el recuerdo queda su fantasmal aparición final entre el fuego y el caos habiendo alcanzado ya su cenit.

El gran villano de la función es un Gene Hackman por encima de la Ley que va sobradísimo de talento como John Herodes. Anteriormente a esta cinta venía de rodar tres westerns casi seguidos con lo que estaba completamente en su ambiente. Hackman encarna al maloso que todo film que se precie necesita. Herodes es un cacique que tiene en un puño a toda la ciudad. Tal es su poder que vive en la gran casa de la zona rodeado de guardaespaldas, lujos, tronos y estatuas romanas… Pero su poder no acaba ahí. Herodes también es el pistolero más rápido y hábil de la zona. Un estudioso capaz de debilitar mentalmente a su rival antes de cada duelo. Para los curiosos decir que en las pruebas de casting Hackman se exhibió como el más rápido de todo el elenco con el revólver.

Papeles también muy importantes son los que tuvieron asignados Russell Crowe y Leonardo DiCaprio. Bien se puede decir que para ambos esta fue su primera película de gran resonancia comercial en USA. Crowe interpreta a un supuesto cura que antaño fue uno de los hombres más importantes y rápidos de Herodes. Su frase ya lo dice todo: “El Señor me proporciona todo lo que necesito”. Por su parte, DiCaprio encarna a “El chico”, el hijo de John Herodes. La interpretación de DiCaprio sobresale por infundir un aire de alegría e irreverencia al sumiso pueblo. Destacan sus continuos tiras y aflojas con Herodes del que quiere su reconocimiento. Su despedida del film provoca un innegable aire de tristeza.

Y mucho ojo porque entre los secundarios encontramos caras muy reconocibles. Empiezo con Keith David como el Sargento Cantrell, un caza recompensas para el que matar es un negocio. Tobin Bell, el famoso Saw, es un sucio pistolero con cuentas pendiente con “La dama”. Mark Boone Junior encarna a Scars, un violento expresidiario con dientes de oro. Kevin Conway es Eugene, un nauseabundo y baboso pedófilo. Pat Hingle encarna al atemorizado Horace, el dueño del principal bar de Redemption. Gary Sinise tiene breves apariciones en los flashbacks como un familiar muy importante de “La dama”. Y, terminando, he querido dejar para el final al gran Lance Henriksen en una encarnación inolvidable como Ace Hanlon, un pintoresco duelista que se presenta baraja en mano y con esta sentencia: “Es una baraja muy especial, cada vez que mato a un hombre le añado un As”.

“La Ley ha vuelto a esta ciudad” (La dama)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Rápida y mortal, una auténtica golosina para los amantes del spaghetti western. Un film más rápido que su propia sombra y con un reparto inolvidable batiéndose a cara de perro. En fin, no encuentro impedimentos importantes para disfrutarla una y otra vez. No te la pierdas forastero…

Tráiler de Rápida y mortal