Invasión USA
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¿Quién en alguna ocasión no ha llegado a casa agobiado por el trabajo, cabreado porque has tenido un mal día?… En ese momento lo único que quieres es sentarte en tu sofá favorito, coger una cerveza bien fría y relajarte. Quizás escuches alguno de tus discos o pongas la tele, pero en ocasiones necesitamos algo más directo y contundente. Una de esas películas ochenteras de serie B donde el bueno siempre gana y que consigue hacernos olvidar los malos momentos a base de violencia. Esa es la hora de Chuck Norris. La hora de… ‘Invasión USA’.

“Rostov… Ha llegado tu hora”.-Matt Hunter.

Crítica de Invasión USA

Ver una película de Chuck Norris es una experiencia casi religiosa, algo que es muy importante tener en cuenta antes de darle al play. La razón fundamental es que es necesario tener una gran dosis de fe para poder disfrutar en condiciones de ella. Porque ‘Invasión USA’ es probablemente una de las cintas más emblemáticas de Chuck Norris junto conDesaparecido en combate(Joseph Zito, 1984) yCódigo de silencio(Andrew Davis, 1985), pero en ningún momento hemos de olvidar que estamos ante un producto de serie B y lo que ello implica.

El director Joseph Zito, un absoluto desconocido, ya había trabajado con Chuck en “Desaparecido” y la verdad es que en esta película que comentamos no realiza prácticamente nada destacable. Hablar de planos, tensión o cualquier otro aspecto cinematográfico sería una pérdida de tiempo para mi y para vosotros. A grosso modo podemos definir esta película como un conjunto de escenas flipantes medianamente encadenadas con tintes fascistoides. Vamos, todo lo que necesitaba un joven en la época de los ochenta. Para mi está muy claro que a la productora se le fue la olla con esta película, creando un producto que es imposible tomarse en serio y que en su momento escandalizó por sus altas dosis de violencia.

Invasión USA

Que nadie se asuste, por su puesto que hay un guión. Escrito en su mayor parte por Aaron Norris, hermano del actor y guionista de la mayoría de sus películas. En este caso la trama es más que sencilla, una mezcla de acción con ese subgénero minoritario llamado cine de justicieros. Porque aunque, a priori, sea un típico producto violento su principal baza reside en el duelo que se establece entre los personajes de Matt Hunter y el terrorista Rostov, un duelo que se origina cuando el amigo indio de Matt Hunter es asesinado mientras sale a cazar ranas (sí, habéis leído bien). Y, por supuesto, hay un elemento patente en el cine de los ochenta que no podía faltar: la Guerra Fría. Por lo tanto, aquí los malos son los comunistas soviéticos que tratan de ahogar las libertades de los inocentes, tal como mandaban los cánones propagandísticos de la época. Eso sí, entre los terroristas encontramos a latinos y africanos en una clara referencia multicultural a los diversos países que orbitaban alrededor de la antigua URSS.

Antes hemos hablado de fe y el motivo es la gran cantidad de situaciones inverosímiles que encontramos a lo largo del metraje. Por ejemplo, que en un país como Estados Unidos se pueda organizar un desembarco naval en Miami sin que nadie se entere, ni siquiera los guardacostas… o que el ejército más poderoso del mundo sea incapaz de impedir que un grupo terrorista se pasee tan pancho por suelo norteamericano soltando bombazos a diestro y siniestro. Ojo, que en realidad la película se debería llamar ‘Invasión Florida’ porque del resto del país ni rastro… Y qué decir de Hunter, apareciendo siempre donde la acción lo requiere. Todo esto nos obliga a hacer la vista gorda y tratar de no analizar lo que vemos para poder disfrutar de lo que nos ofrece esta película. Es algo que no todos lograrán, pero a los afortunados que lo consigan les espera un grato entretenimiento con tiros, explosiones y secuencias memorables. Y es que ver a Chuck Norris esgrimiendo un bazoka como si de una escopeta se tratara no tiene precio.

Matt Hunter

Al igual que ocurre con la dirección no vale la pena hablar del apartado interpretativo en esta crítica de Invasión USA. Más que nada porque Chuck Norris no actúa, se limita a matar a cada terrorista que pilla de la forma más expeditiva posible mientras repite frases lapidarias del estilo “Como vuelvas a entrar te daré tantos derechazos que suplicarás para que use la izquierda”. Eso sí, lo hace con ese inconfundible estilo que le proporcionó la merecida imagen de tipo duro, algo que en la mayoría de actores actuales brilla por su ausencia. Quizás la mejor parte se la lleve Richard Lynch, un secundario que personalmente siempre me ha gustado como villano, dando vida al típico ruso malvado que también podíamos ver en ‘Espías sin identidad’ (Richard Benjamin, 1988). En cualquier caso, el odio que se establece entre ambos personajes es francamente creíble, quizás lo más verosímil de todo. A partir de ahí sólo queda contemplar la particular forma de repartir justicia de Hunter mientras anda a la caza y captura de Rostov.

El apartado técnico no tiene nada de relevante, aunque para tratarse de una película de bajo presupuesto el despliegue de efectos es notable. Tanques a tutiplén, helicópteros y otros vehículos de relleno para darle un aspecto realista al asunto. Y hay un elemento recurrente en el cine de acción de serie B: al igual que en películas como Ejecutor(John Irvin, 1986) todo explota a la más mínima, lo cual requiere un considerable despilfarro en pirotecnia y cartuchos de fogueo. Si alguien quiere saber en qué se fue el presupuesto de la película ya tiene la respuesta. Y ya puestos me rindo ante el recurso publicitario de Nissan, que patrocina la mejor persecución de coches de la cinta después de que Hunter destroce un centro comercial y masacre a unos cuantos terroristas que cometen el error de intentar matarle.

Matt Hunter

Conclusión.
Las películas como ‘Invasion USA’ sólo pueden disfrutarse si uno no se las toma en serio. No son nada pretenciosas y lo único que buscan es aprovechar la ola creada por las grandes producciones. Pero el tono violento, las situaciones políticamente incorrectas y las constantes idas de olla la convierten en un producto más apropiado para ese público minoritario que busca alejarse del cine mainstream. Puede que si esta película la hubiera dirigido algún autor independiente se la catalogara de surrealista, nihilista o con cualquier otro adjetivo al uso. Pero la verdad es que está dirigida por un director al que nadie conoce e interpretada por un fostiador que reparte cera sin parar durante todo el metraje. Vamos, que no hay mensaje ni trasfondo psicológico al que agarrarse, sólo caspa a raudales que te hace disfrutar como un enano. Además, aprenderemos cómo puede frenarse una invasión armado únicamente con dos ametralladoras, un todoterreno y, sobre todo, muy mala leche. ¿Qué más se puede pedir?

Tráiler de Invasión USA