Guns Akimbo
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Daniel Radcliffe lleva varios años en los que ha demostrado que es más que Harry Potter. Daniel ha probando diversos géneros y diferentes papeles, pero uno de los más bizarros le ha llegado con esta propuesta. Aquí tenemos una cinta de acción en la que se verá perseguido por una desatadísima Samara Weaving. Hoy conoceremos la historia de Miles en ‘Guns Akimbo’.

“Esta no es la historia del pringao que vence al malo y conquista a la chica” (Miles)

Crítica de Guns Akimbo

‘Guns Akimbo’ es la típica cinta de festivales para los aficionados al fantástico. Es uno de esos films que prácticamente sólo se editan en VOD sin pasar por salas, ni más ni menos. ¿El problema que yo le veo? Pues que dicho precedente, visualmente hablando, ya se había hecho muy parecido en Crank: Veneno en la sangre (Mark Neveldine y Brian Taylor, 2006).

Tras visionar ‘Guns Akimbo’ no me deja de sorprender que el aficionado común alabe ciertas propuestas por su aroma sin pretensiones. Y que encima lo haga negando a otros films que lo hicieron antes y mejor. Este film salva parte de su nula originalidad gracias a su trepidante ritmo narrativo. También destaca por sus dos protagonistas metidísimos en sus roles. En este sentido, tanto Daniel Radcliffe como Samara Weaving se comen la pantalla. Tampoco puedo obviar la delirante dirección de Jason Lei Howden, un realizador venido del mundo de los efectos visuales. Su debut tuvo lugar con ‘Deathgasm’ (2015), una cinta que pasó sin pena ni gloria por los festivales de cine fantástico, para luego pasar directamente al VOD. Todo esto, que no es poco, es lo bueno…

Ahora voy a intentar no crucificar demasiado a ‘Guns Akimbo’. Además, como ya he expuesto, creo que es un film con varios aspectos positivos que lo salvan de la quema absoluta. Al estar influenciada por los videojuegos, la dirección visual y narrativa va acoplada al sentimiento gamer dotando al film de varias set-pieces cargadas de gore, cambios visuales casi esquizofrénicos y unos movimientos de cámara influenciados por la citada ‘Crank’. Precisamente es aquí donde reside el mayor problema, ya que al ver ‘Guns Akimbo’ uno no puede evitar pensar en la película de Taylor y Neveldine y su alocada premisa. Sin embargo, donde Taylor y Neveldine se metían hasta el fondo, insuflando a su film de una bizarrada tras otra, aquí Howden no rasca más allá de la superficie. El realizador es incapaz de tirarse a la piscina más allá de sus secuencias de acción-gore.

La película se presenta sin una chispa que atraiga al aficionado al género. No sé si por falta de garra o de no meterse más de lleno en la propuesta creada. Así las cosas, Howden no alcanza el grado de bizarrismo que la propuesta, en principio, proponía (al menos en su base). Respecto a las escenas de acción decir que son eficaces y resultonas, a pesar de que su director no ha sabido aprovechar al máximo algunas de ellas. Me refiero, por ejemplo, a la presentación de Nix, al primer tiroteo en el que se ve involucrado Miles o al tiroteo final. Todas estas son secuencias eficaces pero no memorables.

El que si sobresale, y apoya genialmente al film, es el compositor alemán Enis Rotthoff. Su score es tremendamente videojueguil e influenciada por las composiciones ochenteras de John Carpenter. Rotthoff dota a la cinta de un variadísimo repertorio de música electrónica que funciona tremendamente con la película.

Como expuse en párrafos anteriores Daniel Radcliffe y Samara Weaving sobresalen en sus respectivos roles de Miles y Nix. El primero es un programador “pringao” que se mete con la gente equivocada y acaba, muy a su pesar, en una ola de violencia con sus dos manos atornilladas a pistolas. Este increíble hecho ofrece algunos gags muy divertidos… Radcliffe saca pecho en un rol con el que vuelve a demostrar que la sombra de Harry Potter no le ha devorado y que ha sabido mantener su carrera.

En el caso de Weaving su rol de Nix es tremendamente desatado. La actriz se lo ha pasado bomba con este papel. Nix es la invicta ganadora de Skizm, una adicta a las drogas y además suelta-palabrotas cada dos por tres. Cada vez que Weaving aparece nos deleita con un festival de fuerza arrolladora (y tremendamente exagerada en su uso de armas). Cada escena conjunta con Radcliffe también está muy brillantemente resuelta.

El resto del cast lo completa muy competentemente Ned Dennehy encarnando al tatuadísimo Riktor, el jefe de Skizm y un adicto a la violencia más pura. Hay una frase que resume perfectamente a su personaje: “El asesinato es arte”. También merecen citarse a Natasha Liu Bordizzo como la ex-novia de Miles, y a la pareja de policías formada por Grant Bowler y Edwin Wright. Ambos siguen la pista tanto de Nix como de Skizm.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Guns Akimbo, una propuesta que destila tufillo a “producto culto”, pero que no lo consigue. La falta de pretensiones de Jason Lei Howden a la hora de no profundizar en su propuesta termina por restarle muchos puntos más allá de sus escenas de acción y sus dos entonadísimos protagonistas.

Tráiler de Guns Akimbo