De amor y monstruos
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Del casi debutante Michael Matthews nos llega esta atípica comedia romántica sobre un chico que quiere volver con su antigua novia… ¡en un monstruoso mundo post-apocalíptico! Dylan O’Brien tendrá que recorrer una tierra plagada de enormes y variados monstruos para reunirse con su chica. Hoy os contamos una historia ‘De amor y monstruos’.

“Me siento como Tom Cruise” (Joel)

Crítica de De amor y monstruos

Antes de entrar a valorar esta película hay que advertir al espectador que esta no es una cinta de Netflix, a pesar de haberse estrenado en su plataforma. Estamos ante una producción de Paramount Pictures rodada en 2019 y con vistas a lanzarse en abril de 2020. Sin embargo, y como ya sabemos, el coronavirus provocó que una gran cantidad de films se retrasaran o pasaran directamente a estrenarse en plataformas digitales.

‘De amor y monstruos’ es una de las muchas cintas que se vieron afectadas por la situación ya comentada. La película saltó directamente a plataformas digitales como Itunes en Estados Unidos. Posteriormente quedó en una especie de limbo durante las negociaciones de Paramount con la intención de lanzarla en Europa. Ahí es donde entró Netlfix, adquiriendo el film junto con la compañía eOne. Todo para asegurarse los posibles derechos de distribución en el viejo continente y algún probable estreno en formato doméstico en el futuro.

Ahondando ya en el film decir que Michael Matthews no sólo hace labores de director, sino también de co-guionista. Hablamos de un realizador desconocido con tan sólo dos cortos y un largometraje, ‘Five Fingers for Marseilles’, lanzado en 2017 en muy pocos territorios. Más conocido resulta Brian Duffield, el guionista que acompaña a Matthews en el script. En 2020, Duffield estrenaba Underwater (William Eubank) en pantalla grande y antes de la pandemia.

Lo cierto es que la trama de ‘De amor y monstruos’ bebe de otra cinta de similares características. Me refiero aBienvenidos a Zombieland (Ruben Fleischer, 2009). La mayor diferencia entre ambas películas reside en que la cinta de Fleischer jugaba con el humor negro y la violencia. En cambio, este film de Matthews es más cercano a las comedias juveniles y con un humor más blanco. Esto último para evitar meterse en derroteros adultos. El problema es que Matthews no tiene el desparpajo en la dirección de Fleischer y tampoco puede ocultar las similitudes entre las películas. Eso sí, nos sorprende con algunos golpes de humor decentes esparcidos a lo largo de un ajustado metraje de 109 minutos.

‘De amor y monstruos’ funciona dentro de los elementos que plantea. No es “la panacea” pero sabe aprovecharse de su carismático protagonista: Dylan O’Brien. Al joven actor le viene al pelo su personaje: un pringado que va creciendo a lo largo del metraje encontrándose, al igual que la ya referida ‘Zombieland’, con otros supervivientes encarnados por Michael Rooker (Clyde) y Ariana Greenblatt (Minnow). Estos personajes son, de largo, uno de los aspectos más sobresalientes. Su química y buen hacer piden a gritos una secuela o un spin-off puesto que aquí no salen tanto como debieran. No me puedo olvidar tampoco de Chico, el genial compañero de aventuras de Joel. Chico es un perro que lo acompañará durante la mayor parte del film y que ofrece momentos muy interesantes haciendo las delicias de los amantes de los animales.

El film de Matthews también se adentra en el subgénero de las monster-movies de los años 50. La mayoría de criaturas a las que Joel se encuentra en su camino son una enorme variedad de insectos de diferentes tamaños. El director nos deleita con algunas secuencias bastante eficaces. En este aspecto destaca el primer encontronazo de Joel con uno de los monstruos al principio de la cinta. A su vez, los efectos visuales son algo más que competentes. De hecho, han sido nominados a los Oscars en la gala de este año. También sobresale el hecho de rodar casi todo en exteriores y así poder disfrutar de un mundo post-apocalíptico sin pantallas verdes. En cuanto al clímax es efectivo, aunque un tanto tópico con algunas pistas para una improbable secuela que, seguramente, no se terminará haciendo.

Uno de los problemas más gordos del film es que presentaba todos los ingredientes y elementos para haber tenido una personalidad propia. En vez de eso, y de haber logrado algo diferenciador, resulta en lo contrario. El público experimentado estará, como ya expuse, acordándose constantemente del film de Ruben Fleischer. Sorprendentemente, la score de Marco Beltrami y Marcus Trumpp surge como una pieza con bastante personalidad dentro de la cinta. Y también es cierto reconocer que el film se las ingenia para no aburrir al respetable ofreciendo algunos momentos entretenidos y consiguiendo cierta simpatía hacia sus personajes.

Volviendo con el cast, y en relación a lo que acabo de comentar, decir que Dylan O’Brien logra que el espectador empatice con su desdichado protagonista. Un chico que, a medida que avanza la historia, consigue el valor necesario. Por su parte, Jessica Henwick como Amiee tiene poco tiempo en pantalla. Aun así también consigue la simpatía del público. Respecto a Michael Rooker y Ariana Greenblatt, me remito a lo ya expuesto.

En conclusión.
Concluyo esta crítica de De amor y monstruos, una propuesta algo más que aceptable y correcta. Michael Matthews nos ofrece 109 minutos de una entretenida y “monstruosa” aventura con un protagonista carismático y una enorme variedad de bichos. Amén de unos destacados efectos visuales y una eficaz puesta en escena.

Tráiler de De amor y monstruos

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