Bienvenidos a Zombieland
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Nuestros viejos amigos, los podridos, sirvieron de coartada perfecta para que un nuevo realizador debutara en cines. Siguiendo los pasos de Zack Snyder, pero aplicando el humor paródico en vez del gore más brutal, Ruben Fleischer nos dice aquello de ‘Bienvenidos a Zombieland’.

“Ahora esto son los Estados Unidos de Zombieland”.-Columbus.

Crítica de Bienvenidos a Zombieland

En 2009 el director Ruben Fleischer estrenó en cines ‘Bienvenidos a Zombieland’, su primera película en la gran pantalla. Anteriormente tan sólo había dirigido algunos cortos y varios episodios de series de TV. No obstante, para nada se nota que esta fuera su “ópera prima”, ya que su labor detrás de las cámaras es muy sólida y personal. Fleischer destaca, especialmente, por su buena visualización de las secuencias de acción y por un estilo en parte cercano al “cartoon”. Un estilo que, intencionadamente, resta credibilidad a todo lo que vemos para arrojarse en la desenfadada diversión zombie. También hay que resaltar como sabe sacar el máximo partido a un bajo presupuesto de 24 millones recreando un mundo abierto de podridos.

Lo cierto es que ‘Zombieland’ no deja de ser “otra película más de zombies”. Ahora bien, justo es reconocer sus esfuerzos por innovar en un subgénero ya tan trillado. En este sentido, destaca su sentido del humor y los casi continuos créditos que vemos a modo de “reglas”. Por supuesto, lo más llamativo del film es su clímax final. Un clímax a tiro limpio y cargado de ironía al colocar a los zombies acorralando a los protagonistas en un parque de atracciones. No deja de ser irónico que estas podridas criaturas terminen siendo un atrezo más del parque mientras reciben infinidad de tiros “al blanco”.

Hablando de zombies… estos no son precisamente de los lentos. Los muertos vivientes de este film son del tipo rabioso. Con esto me refiero a que corren como perros rabiosos detrás de los vivos para morderles el culo. Igualmente sus ataques son temibles lanzándose hacia las víctimas presos de una gran violencia.

Respecto al maquillaje decir que funciona estupendamente e incluso veremos a los podridos vomitar y todo. Buscando semejanzas diré que son muy parecidos a los vistos enAmanecer de los muertos (Zack Snyder, 2004). También muy efectivas resultan las diferentes trompadas que recibirán a lo largo del metraje. Nuestros amigos zombies recibirán portazos en la cara, martillazos, serán cosidos a tiros, les pasarán coches por encima… ¡de todo! En estos aspectos no creo que nadie se pueda quejar.

La trama, escrita por Rhett Reese y Paul Wernick, no tiene ningún misterio y se ríe de sí misma y de los tópicos. Básicamente acompañamos a cuatro supervivientes en un film de estilo road-movie zombificado. Tampoco se profundiza nada en el origen del brote, simplemente, en un momento determinado, Columbus dice que fue provocado por un individuo que comió una hamburguesa en mal estado. Así pues, el guión nos sitúa ya en plena devastación. Y la verdad es que esto se agradece, ya que disfrutaremos de la acción desde el primer minuto. También son de agradecer sus ejercicios de metacine con divertidas citas de películas e incluso con la aparición de un relevante actor cómico ¡haciendo de sí mismo!

Hay que resaltar merecidamente la ambientación porque esta no es una típica cinta de acoso zombi a un recinto. En pantalla tendremos localizaciones de todo tipo en las que los descarnados (y los protagonistas) harán de las suyas. En el film llegaremos a ver carreteras abandonadas, supermercados, casas lujosas, una tienda india o el ya citado parque de atracciones. Esto, sin duda, favorece el transitar de la película aumentando su dinámica y las situaciones con los podridos.

“Cardio, cinturón, mata y remata…”. Zombies Party.

En lo relativo al reparto decir que tan sólo tenemos cuatro protagonistas y una aparición especial. Hay que decir bien alto que Woody Harrelson es el auténtico amo de esta película y el que más ganas le pone en todos los aspectos: violentos, humorísticos y hasta pelín sentimentales. Harrelson es Tallahassee, un rudo cowboy que sólo sabe matar zombies y buscar ansiosamente los twinkies, sus pastelitos favoritos. A la altura de Harrelson sólo está Abigail Breslin dando vida a Little Rock. Breslin recrea a una descarada jovencita experta, junto a su hermana mayor, en farsas y trapicheos. Precisamente es el descaro la principal característica de Breslin en este film, aunque tampoco sin exagerar.

Por su parte, Emma Stone no termina de brillar en su rol de Wichita, la hermana mayor de Little Rock. Lo cierto es que Stone no muestra ni la vitalidad ni la chispa que hubiera sido deseable en un film como este. No obstante, en su descargo hay que decir que esta fue una de sus primeras películas importantes. Peor parado sale Jesse Eisenberg que se muestra absolutamente aburrido e inexpresivo en su papel de Columbus. Sorprende que su personaje casi no se altere en todo el metraje. Finalmente, queda una divertida y paródica aparición especial de la que no diré nada para aquellos que, todavía, no hayan visto el film. Basta con decir lo que ya expuse antes: se trata de un famoso actor cómico. ¡Ah, sí! también sale unos pocos minutos una nerviosísima Amber Heard como una vecina de buen ver de Columbus.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Bienvenidos a Zombieland, un film que globalmente es una propuesta destacada para toda una ópera prima. Cierto es que resulta mejorable en algunos aspectos pero su apuesta por la parodia se lo impide. Y es precisamente esta divertida apuesta la que es empleada para buscar algo de innovación en un subgénero tremendamente explotado tanto en cine como en televisión.

PD: Hay una escena post-créditos finales.

Tráiler de Bienvenidos a Zombieland