Waterworld
Comparte con tus amigos










Enviar

El futuro. Los casquetes polares se han derretido y toda la tierra yace bajo un manto de agua. Aquellos que sobrevivieron se han adaptado a vivir en un nuevo mundo. En 1995 Kevin Reynolds y Kevin Costner volvieron a reunirse en una asociación millonaria con clara apuesta ganadora. O eso pensaban… Es hora de echarse a la mar en busca de “Tierra seca” en ‘Waterworld’.

“¿Hacemos trueque?” (Mariner)

Crítica de Waterworld

El 28 de julio de 1995 fue la fecha elegida para que llegará a los cines norteamericanos la que se vendía como la epopeya marina más grande de todos los tiempos: ‘Waterworld’. La cinta se presentaba como una aventura acuática futurista con grandes dosis de acción, romance y conciencia medioambiental. Todo ello con ecos nada disimulados a una histórica del género de la ciencia ficción, Mad Max (George Miller, 1979).

Kevin Reynolds tras las cámaras y Kevin Costner, una de las grandes superestrellas de la década, hacían del film una apuesta ganadora… pero ni de lejos fue así. ‘Waterworld’ comenzó a ganarse cierta fama de problemática y maldita ya durante su rodaje. Su presupuesto se disparó de manera desorbitada, su filmación en alta mar estuvo llena de imprevistos (huracanes y destrucciones del set incluidos) y una vez el film llegó a la sala de montaje los ejecutivos estaban tan nerviosos con la duración y el tono que optaron por aligerar la trama y meter la tijera. Así las cosas, ‘Waterworld’ acabó siendo señalada como uno de los mayores fracasos y bodrios de la historia. Sin embargo, ¿cuánto de cierto había en esas calificaciones?

Personalmente siempre he sentido debilidad por este film. Es cierto que los ecos de ‘Mad Max’ son innegables y que, sin ella, difícilmente existiría ‘Waterworld’. No obstante, también es digna de elogio la valentía de Kevin Costner para empezar una mastodóntica superproducción, donde él era el principal reclamo, de espaldas al público y meando en un envase de plástico. Para, a continuación, filtrar esa misma micción para bebérsela y poder hidratarse durante sus viajes en busca de atolones. Toda esa secuencia filmada con especial atención al detalle. Un comienzo decididamente valiente y hasta kamikaze. Un inicio que, a buen seguro, hizo que muchos críticos se echaran las manos a la cabeza en su momento.

Pocos “peros” se le pueden poner al trabajo entregado en la dirección por Kevin Reynolds, quien de todos fue el más señalado por el fracaso del film. Siendo este su “fin de trayecto” en películas grandes y comerciales. Su dirección tiene brío y también sabe cuándo parar para introducir las tramas de unión a la fuerza entre Mariner, Helen y Enola. Al mismo tiempo avanza en busca de secuencias grandes que lucen muy bien el paso de los años. Solamente se le podría achacar el abrupto corte en la personalidad de Mariner para con Helen y, sobre todo, Enola. Un cambio por completo casi de una escena a la siguiente… También se le puede achacar la introducción de elementos que luego no vuelven a escena como ese monstruo marino que sirve de carnaza.

En cualquier caso, ni de lejos ‘Waterworld’ es una mala película. Actualmente, en la era del cine digital y la llegada de un formato como el 4K (que puede desnudar por completo las carencias de cualquier largometraje actual), el film de Kevin Reynolds aguanta el tipo más que dignamente. Aún hoy, sigue siendo un impresionante espectáculo de aventuras y acción valiente y endiabladamente divertido. Incluso se vuelve mejor cuanto más alocada se torna. En este sentido, véase cuando deja de lado el alegato medioambiental que nos querían vender para plegarse claramente a la acción frenética en su clímax final. Un clímax en el acorazado de los Smokers y guiado por el monólogo de Enola sobre la inminente aparición de Mariner. Todo esto al mismo tiempo que el engrandecido y autonombrado gerifalte del nuevo mundo levanta la moral de su tropa con un inenarrable discurso Jack Daniels en mano.

La fanfarria del film va a parar a las manos de un grande como James Newton Howard. Obligatorio resulta además elogiar la impresionante fotografía a cargo de Dean Semler con un inmenso “retrato” del océano que, actualmente, sigue resultando imponente.

“Ha matado a cientos de persona, no tiene piedad con sus enemigos. Ha matado incluso a niñas. ¿Te estás poniendo nervioso, verdad? No tiene nombre para que la muerte no le encuentre y no tiene hogar ni familia que cuidar. No tiene miedo de nada y menos de los hombres. Es rápido y fuerte como el viento. Puede ver y oír a gran distancia bajo el agua. Se puede esconder a la sombra del sol de mediodía. Podría estar tras tu espalda y no te darías cuenta hasta el momento de caer muerto. Vendrá a salvarme, estoy segura” (Enola)

El gran protagonista es Kevin Costner como Mariner, un errante del nuevo mundo. Un hombre especial que, llegado el momento, será sometido a un juicio sumarísimo en el atolón. Costner lo borda literalmente con un personaje de diálogos y gestos medidos. El suyo es un papel de líder del reparto, dándolo todo en pantalla y ganándose con total justicia cada dólar cobrado.

Su gran enemigo, además del resto de errantes con los que se va topando, es el jefe de los Smokers, una especie de piratas industriales que van de atolón en atolón buscando acabar con los suministros de los demás para quedárselos para su propio disfrute. Ojo a su impresionante despilfarro de gasolina y plomo. Dennis Hopper es el jefe de todos ellos bajo el apodo de “El Diácono”. Hopper se lo pasa en grande copiando por completo el look de Marlon Brando enApocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) y entregando un villano genial. Eso sí, reconozco que es claramente unidimensional pero decididamente cartoon: atención a su ojo y a sus frases sentenciadoras.

Jeanne Tripplehorn (Helen) y Tina Majorino (Enola) son dos de las escasas actrices con diálogo. La primera tomó a la segunda como su hija cuando ésta llegó hasta el atolón donde vivía. Su labor de cuidadora le ha hecho encariñarse altamente con ella hasta el punto de estar dispuesta a dar la vida por su supervivencia… Finalmente, papeles de reparto para: R.D. Call (el jefe de patio del atolón), Zakes Mokae (Priam, una voz autorizada entre los sabios), Gerard Murphy (Nord, un infiltrado de los Smokers) y, finalmente, para los más atentos queda descubrir las fugaces apariciones en segundo plano de Jack Black. Este fue uno de sus primeros papeles haciéndose pasar por uno de los esbirros Smokers en la parte que transcurre en su cascarón.

“Primero haremos las presentaciones. Soy el Diácono. Bien. Si no te suena mi cara será porque no siempre la he tenido así” (Diácono)

En resumidas cuentas.
Concluyo esta crítica de Waterworld, una cinta frenética en su mayor parte del tiempo, con grandes set-pieces de acción, aventuras y comedia. Una sensacional película de verano que siempre apetece ver. Si aún no lo han hecho, es el momento de redescubrirla en alta definición. ¡No teman y vayan en busca de “Tierra seca”, no se arrepentirán!

Tráiler de Waterworld