U-571
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Estamos en el año 1942 y los temibles submarinos alemanes causan estragos y amenazan la ruta de abastecimiento entre América e Inglaterra. Es hora de tomar decisiones y de jugárselo todo a una carta. Ha llegado la hora de hacer salir a la superficie y abordar un poderoso ‘U-571’.

“Estos alemanes saben hacer submarinos” (Henry Klough)

Crítica de U-571

En 1997 Jonathan Mostow había destacado dirigiendo para Dino De Laurentiis ese gran thriller que esBreakdown’. Por ello, el mítico productor italiano le dio la opción de producirle una nueva película. Mostow había estado visitando recientemente una exposición naval y logró convencer a De Laurentiis para rodar una película sobre la segunda guerra mundial “protagonizada” por un submarino. Así surgió ‘U-571’, un film cuyo título es una referencia directa a los poderosos submarinos nazis durante el conflicto.

Del libreto se ocupó el propio Jonathan Mostow con aportaciones de Sam Montgomery y David Ayer. Al parecer, la historia del film estaría basada en un evento real ocurrido durante la segunda gran guerra. Me refiero a la confiscación de una máquina Enigma a un U-110 alemán derrotado por los barcos de la Royal Navy con el oficial David Balme al frente. El hecho de cambiar la historia para gusto del público norteamericano no fue bien recibido en Inglaterra, a pesar del asesoramiento prestado por el propio Balme. Por otro lado, no hay que olvidar la trascendencia de la citada máquina Enigma en todas las comunicaciones alemanas. La famosa máquina de codificación de mensajes también tiene su propio film: The Imitation Game (Morten Tyldum, 2014). Expuestos los antecedentes, entremos en materia…

La labor de Jonathan Mostow y la producción resulta espectacular. Pasado el tramo de las clásicas presentaciones, Mostow nos atrapa completamente con una carga de tensión abrumadora, especialmente en el tramo final con un descenso y plan imposibles. Ni el director ni la producción escatimaron en realismo filmando en Cinecittà y en exteriores de Malta en plena mar. Dos submarinos auténticos de 600 toneladas se construyeron y emplearon en las escenas marítimas en superficie. Por otra banda, geniales maquetas fueron diseñadas para los combates bajo el agua. La propia armada italiana llegó a prestar un viejo barco de la segunda guerra para hacerlo pasar por un destructor nazi. Con todo esto, la sensación de realidad conseguida en la ambientación es altísima.

Anteriormente me he referido al libreto de la película exponiendo su americanización de los hechos reales. Dejando al margen este tema, el guión responde a patrones muy clásicos del cine bélico. Aquí se parte de la típica fiesta de oficiales en la que vamos conociendo a los protagonistas. Una celebración que se ve interrumpida por el típico mensaje/orden que no se puede obviar. Superada esta clásica introducción ya entramos propiamente en la trama que va cobrando cada vez más interés con las continuas sorpresas que surgen al ejecutar la misión. Bien se puede decir que la historia mejora con el paso de los minutos de manera muy clara.

‘U-571’ es una película en la que sonido tiene mucho que decir ¡y nunca mejor dicho! Para empezar, en la banda sonora encontramos a Richard Marvin, un compositor que ya había trabajado con Jonathan Mostow y que repetiría a sus órdenes en el futuro. Su música está bastante bien pero se nota totalmente subordinada a los efectos de sonido. Precisamente estos últimos son otro de los puntos fuertes del film. Resulta espectacular y alucinante escuchar las detonaciones de las cargas de profundidad y sus impactos en los submarinos. Una labor tan colosal no pudo ser obviada por la Academia que premió a Jon Johnson con el Oscar a la mejor edición de sonido.

Por otro lado, y en relación con lo anterior, el film está rodado en inglés y alemán. Esto lo resalto para los que, como es mi caso, vemos las películas en versión original. El alemán es empleado por la tripulación original del U-571 y el inglés por los americanos. También algunos miembros de la tripulación americana se revelarán hablando un perfecto alemán para poder engañar a los nazis.

“No está preparado para comandar un submarino”. Das Boot.

El reparto bien podríamos definirlo como “coral” por la cantidad de nombres destacados. Sin embargo, a la hora de la verdad, el gran protagonista es Matthew McConaughey como el teniente Tyler. La labor de McConaughey empieza muy calmada y “aseada”. Da vida al típico oficial elegante y que es muy querido y respetado por sus hombres, siendo el sentimiento recíproco. Esto último le impide acceder al grado de capitán pues no se vería capaz de sacrificar a ninguno de sus subordinados. No obstante, a lo largo del metraje, veremos como el actor va haciendo madurar a su personaje hasta terminar convertido en un auténtico capitán. Para el recuerdo quedan las escenas de McConaughey hablando en voz baja con la sala de máquinas y los espoleamientos finales a determinados compañeros mandándolos a misiones imposibles.

También cabe llamar la atención sobre Bill Paxton en el rol del capitán Dahlgren, un hombre serio que le hace ver a Tyler lo que significa de verdad ser un jefe de submarino. Como en todo film bélico que se precie no puede faltar el personal de inteligencia. Aquí están representados por David Keith y Jake Weber. Del primero destaca su presencia firme y rocosa como el mayor Coonan, un experto en explosivos y asaltos. Keith llena de tal forma la pantalla que choca mucho el modo en que desaparece del film. Por su parte, Weber encarna al típico oficial de inteligencia que en el mar se siente como un pingüino en el desierto.

Del resto de la tripulación hay que detenerse obligatoriamente en Harvey Keitel como el contramaestre Henry Klough, un veterano de la primera guerra mundial. Como siempre, Keitel está en su sitio y parece un auténtico lobo de mar. Ahora bien, lo cierto es que su rol está un tanto desaprovechado teniendo en cuenta su nombre y reputación.

Otros tripulantes destacados son Jack Noseworthy como el canijo Wentz que se ocupa de las comunicaciones al saber alemán. Dave Power en su primera película para cines es Tank, el encargado de la sala de torpedos y máquinas. Terrence ‘T.C.’ Carson es Eddie, el cocinero para todo. También sale el cantante Jon Bon Jovi pero no hace gran cosa. Finalmente, quien sí que tiene más trabajo, sobre todo al principio, es Thomas Kretschmann dándolo todo como el capitán alemán del U-571. La pena es que luego, poco a poco, queda únicamente para hacer sabotajes varios.

“Esto no es una maldita democracia” (Teniente Tyler)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de U-571, una película que exalta la aventura, los valores y el heroísmo militar en tiempos de guerra. Su dirección y espectacular recreación son sus mejores avales. Probablemente estemos ante el mejor film de los últimos años sobre el subgénero bélico de los submarinos en el marco de la segunda guerra mundial. Si son fans del tema hagan el favor de no perdérsela y procuren visionarla con un equipo 5.1.

Tráiler de U-571