Señalado por la muerte
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Estamos ante una joya dentro de la filmografía de Steven Seagal. De entrada, dejar claro que hablamos de una de esas películas que debería de estar en el Top 3 de las cintas de Seagal. Seas o no fan del aikidoka de la coleta, este largometraje lo tiene todo para que pases una hora y media de exaltación de la hombría delante del televisor. Bienvenidos a ‘Señalado por la muerte’.

“Uno creía que era invencible y el otro que podía volar” (Hatcher)

Crítica de Señalado por la muerte

Y… ¿cuáles son los supuestos ingredientes infalibles que hacen de ‘Señalado por la muerte’ un peliculón del género? Pues son unos ingredientes muy simples pero tremendamente efectivos. Para empezar tenemos a Seagal de agente de la DEA infiltrado en Colombia hablando español y pasado de vueltas. Además están las calles de Chicago como escenario de la acción. Una acción que incluye vudú, gangsters jamaicanos, espectaculares persecuciones de coches, decorados enteros dispuestos a ser destrozados, luxaciones varias, frases lapidarias, un amigo negro para Stevie, peleas con katanas y un tremendo y sorprendente clímax final en Jamaica… Si después de enumerar todo esto no creéis que estamos ante un peliculón de acción ochentera de primera, entonces, este tipo de cine no es el vuestro.

En este film se nota que, por aquella época, corrían buenos tiempos para Steven Seagal. El maestro del Aikido producía sus propias películas con Julius R. Nasso. En aquellos tiempos amenazaba el reino de tipos tan duros como Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger. Y, además, se lo rifaban las dos mayores productoras de aquel entonces, Warner y Fox. Esto último algo lógico ya que sus films eran esperados por legiones de fans. Sin embargo, y poco antes de la entrada del nuevo milenio, a Seagal le empezó a entrar una fiebre ecológico-tibetana que no pegaba para nada con las habituales y violentas tramas de sus películas. Este hecho no fue asimilado por los fans que no veían muy bien que Seagal fuera de salvador del medio ambiente y luego volara una central nuclear al lado de un bosque plagado de animalitos para matar a cuatro maleantes…

Ahondemos ahora un poco más en ‘Señalado por la muerte’. Ya desde su comienzo se muestra como un non-stop de acción-gore. En sus primeros minutos nos presentan a John Hatcher, un agente de la DEA que trabaja de infiltrado en Colombia. En lo que se supone una misión cotidiana todo sale mal y matan a su compañero (atención porque uno de los malos es Danny Trejo). Tras este batacazo moral, Hatcher decide regresar a casa para ver a su hermana y a su sobrina. Pero los problemas no le dejan atrás… Chicago, la ciudad donde creció, se ha convertido en un suburbio de traficantes y escoria de la peor calaña que hacen de su antigua casa un cóctel explosivo. Así las cosas, al final terminará por enfrentarse a unos jamaicanos melenudos y criminales esbirros del señor de la droga del lugar, Screwface (tremendo y terrorífico Basil Wallace).

A partir de ese instante comienza la batalla por ser “el jefe de patio”. De un lado, Hatcher con su llaves, luxaciones y patadas a media altura. Del otro Screwface con su ejército de melenudos fumadores de hierba y su dominio del vudú. Este hecho otorga a la trama un halo de misterio: ¿Tiene de verdad Screwface poderes sobrenaturales? ¿Podrá Seagal con un enemigo que tiene al espíritu de Bob Marley de su lado? ¿Por qué el vudú siempre da tan mal rollo? Todo esto nos es contestado en los desatados 30 últimos minutos. Un clímax que incluye un giro argumental que nos dejará de piedra más aún si hablamos de una peli de Seagal y un viaje a Jamaica para acabar de raíz con la mafia local.

‘Señalado por la muerte’ está dirigida con su habitual impersonalidad por uno de los tantos artesanos del cine de acción de los 80 y 90 como es Dwight H. Little. Hablamos de un director que nunca será un John McTiernan o ni siquiera un Renny Harlin. En consecuencia, Little se limita a encuadrar el plano, situar la cámara en el lugar adecuado para que podamos ver sin problemas las excelentes escenas de peleas del film y poco más.

En la banda sonora encontramos al siempre correcto James Newton Howard acompañado por la fotografía de Ric Waite. Tanto Howard como Waite elevan la película por encima de la media de calidad de las cintas de Seagal, que en los ochenta y finales de los noventa nos dejó sus mejores largometrajes. Lástima que luego fuera degenerando en una barata y cutre copia de sí mismo.

“Los dos se equivocaron” (Hatcher)

En resumidas cuentas.
Concluyo esta crítica de Señalado por la muerte, un top de Seagal sin ningún género de dudas. Una cinta de acción muy noventera que además dio entrada a los rastafaris jamaicanos, unos villanos poco explotados más allá de tres-cuatro films claves.

Tráiler de Señalado por la muerte