Robin Hood (2010)
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Russell Crowe y Ridley Scott sacaron pecho con el estreno de esta nueva versión de ‘Robin Hood’ y pusieron de vuelta y media a todas las anteriores versiones. En realidad, ¿Había tantísimo dónde presumir? A mi me parece que no…

“En épocas de tiranía… cuando la Ley oprime al pueblo, el forajido ocupa su lugar”

Crítica de Robin Hood (2010)

Si Ridley Scott quería filmar una película de Robin Hood lo más cercana posible a la realidad pienso que con este film dio un verdadero golpe de autoridad encima de la mesa. No creo que podamos encontrar en el pasado, o en el futuro, otra película que trate de manera más realista los sucesos que tuvieron lugar en la Inglaterra del siglo XIII. Sucesos en los que se vio envuelto este personaje de leyenda.

Sobre la cercanía a la realidad de Robin Hood, y sus aventuras, decir que la mayoría de los autores que han analizado la mítica figura del arquero reconocen su existencia. Pero siempre matizando que los relatos son una mezcla de ficción y realidad. Los autores están divididos respecto a los años de sus hazañas. Algunos sitúan su existencia alrededor del año 1261 apoyándose en distintos documentos judiciales en los que aparece su nombre. Sin embargo, es curioso resaltar que este nombre aparece en muchos otros posteriores debido a que se empezó a utilizar para referirse a los simples «matones». Otros autores, por el contrario, establecen su existencia en fechas anteriores.

Teniendo en cuenta lo anterior, ‘Robin Hood’ de Ridley Scott es un film realista y entretenido, pero… ¿Qué película del famoso arquero no es entretenida? Ahora bien, esta cinta dista mucho de ser una película redonda. Personalmente creo que carece de la «belleza», remate visual y diversión que si tenía, por ejemplo, Robin Hood: Príncipe de los ladrones’, (Kevin Reynolds, 1991). Allí estaban un carismático Kevin Costner y una gran Mary Elizabeth Mastrantonio destilando una química sensacional (sin olvidar las villanías de Alan Rickman). Así pues, y por mucho que Scott sacara pecho en las promociones y entrevistas de «su Robin Hood» llegando a calificar la cinta de Reynolds como: “un puto videoclip de Bon Jovi…”, el que escribe estas líneas se decanta claramente por el film de Reynolds antes que por el de Scott.

Centrándonos propiamente en el film del famoso realizador inglés, nos encontramos con un tratamiento diferente del personaje de Robin Hood y de las historias que le suelen acompañar. Es más, casi me atrevería a definir esta película como una “precuela” de todas las vistas anteriormente. Un ejemplo claro es que aquí los bosques de Sherwood, los arcos y las flechas, ceden terreno a otros avatares. En esta propuesta priman los hechos políticos, históricos y anteriores a las entrañables aventuras que, supuestamente, tuvieron lugar en el citado bosque.

Destaca también como Scott trata con dureza la idealizada figura de Ricardo Corazón de León. El mítico monarca casi sale tan mal parado como su hermano Juan. Desde luego Scott pone bien firmes a los dos hermanos: Ricardo (interpretado por Danny Huston) queda retratado como un sanguinario bárbaro caciquil que, para costearse sus cruzadas, empobreció a su pueblo. Por su parte, Juan… bueno, es que Juan siempre sale mal parado. Y en esta ocasión no iba a ser menos. Oscar Isaac dibuja casi un Juan de dibujos animados: un sujeto envidioso y codicioso que por una buena acción hace cuatro o cinco nefastas… vamos, el Juan de siempre o casi.

Al respecto de la acción y las aventuras, cabe decir que en esta película pocos arcos y flechas vamos a ver. Los hay, pero no tantos como uno desearía en un film del mítico arquero. Lo que sí que encontramos más en abundancia son las conspiraciones palaciegas, los asaltos, la caballería y las escenas de batallas. Sin embargo, no esperéis que las escenas de luchas estén a la altura de, por ejemplo, Gladiator (Ridley Scott, 2000) porque os vais a llevar una decepción tremenda.

Las escenas se presentan rodadas buscando el máximo «realismo». Esto implica brusquedad y una rapidez en ocasiones caótica y con pocos planos detallados. Todo esto sin la violencia explícita que pudimos encontrar en la anteriormente citada ‘Gladiator’. No en vano, el film de los gladiadores fue merecedor de una “R” y este ‘Robin Hood’ se quedó en un decepcionante PG-13. Un PG-13 que limita y mucho la verdadera muestra de violencia en pantalla, pero es que, por contra, tampoco hay esa simpatía que suele acompañar al mítico arquero.

“¿Estás preparado para ser quién eres?”. Robin y Marion.

En el elenco, Russell Crowe nos entrega un Robin Hood demasiado serio y con falta de empatía y espíritu para este papel. Tan es así que si la película no se titulara “Robin Hood” no se notaría. En cualquier caso, Crowe se declara fan del mito y recalcó la idea de hacer una película diferente: “Dije que haría el film siempre y cuando fuese una visión nueva. Partí de la base de que si íbamos a revivir a Robin Hood, debíamos olvidarnos de todo lo que habíamos visto. Tendría que ser diferente de todo lo anterior. Por ejemplo, tomemos a Robin y a Little John que, nada más conocerse, discuten. Esta vez no acabarían encima de un tronco en un riachuelo peleándose con palos. Lo hemos visto hasta la saciedad. Hemos redefinido la época y las anécdotas”. Por su parte, Cate Blanchett resulta excesivamente solemne y fría como Marion.

Antes he citado el film de Reynolds con Costner y Mastrantonio en los papeles de Robin y Marion. Pues bien, allí había pasión, amor, tensión, y también había humor. Quizás me gusta tanto esa versión que me ciega la vista a la hora de valorar este «Robin Hood» de Scott. Puede que sea eso. Pero vamos, la relación de Crowe & Blanchett la veo al principio y al final lejana y distante. Da la impresión de que no hubiera habido una compenetración al cien por cien entre ambos. Una pena porque el film lógicamente se resiente por ello. Es innegable que ambos son magníficos intérpretes, pero estos papeles no les sentaron bien.

Del resto del reparto quisiera destacar la excelente labor de Mark Strong. En su caso estamos ante un actor al que se le da bastante bien eso de encarnar al villano de turno. Aquí se mete brillante y malvadamente en la piel de Sir Godfrey, el brazo armado de Juan y un tipo del que no te debes fiar. Más de puntillas pasan otros personajes míticos como el Sheriff de Nottingham (Matthew Macfadyen), Pequeño John (Kevin Durand) o el mítico fraile Tuck (Mark Addy). Para Léa Seydoux va un papel casi irrelevante como Isabella of Angoulême, la amante de Juan.

Merecido reconocimiento interpretativo también para Max Von Sydow como Sir Walter Loxley repartiendo una lección más. Para terminar, resaltar que además se deja caer por la cinta William Hurt interpretando con su habitual solvencia a un William Marshall que trata de marcarle el camino a seguir a Juan, pero sin demasiado éxito.

“Alzaos una y otra vez hasta que los corderos se vuelvan leones” (Thomas Longstride)

En conclusión.
Este es un film que no termina de rematar la jugada por diferentes motivos ya comentados a lo largo de esta crítica de Robin Hood (2010). No obstante, y como película que ofrece una nueva versión no vista hasta ahora de las aventuras del legendario arquero, merece ser vista. Pero desde luego que podía haber sido mejor y es que un Robin sin sus bosques de Sherwood no es “tan Robin Hood”…

Tráiler de Robin Hood (2010)

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