En la hierba alta
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Netflix sigue siendo un buen surtidor de cine de terror para los amantes del género. Propuestas como esta que hoy nos ocupa tienen poco o nada que envidar a otros films terroríficos que se estrenan en cines, más bien al contrario. Si paráis en una Iglesia abandonada y escucháis un grito de ayuda será mejor que no entréis ‘En la hierba alta’.

“¡Ayuda! Estoy perdido”.-Tobin.

Crítica de En la hierba alta

Aquí tenemos un nuevo relato de Stephen King que llega a Netflix como ya antes lo hiciera, por ejemplo, ‘El juego de Gerald’ (Mike Flanagan, 2017). No obstante, en esta ocasión, el maestro del terror escribió ‘En la hierba alta’ junto a su hijo, Joe Hill. El retoño de King ha tomado, notablemente, el legado con los lápices de su progenitor. Padre e hijo publicaron esta novela corta en julio y agosto de 2012 en la revista Esquire. El pasado 4 de octubre de 2019 llegó su adaptación fílmica estrenada en Netflix. Además, fue la película inaugural del 52º Festival de Sitges.

En la dirección y en el guión encontramos a Vincenzo Natali, el realizador que en 1997 nos regalara Cube’. Precisamente menciono ‘Cube’ con total intención ya que ‘En la hierba alta’ guarda muchísimas similitudes con ella. Tan es así que me atrevo a decir que ‘En la hierba alta’ es la versión al aire libre de ‘Cube’ con todo lo que ello implica. Eso sí, en esta nueva propuesta Natali incluye varios saltos temporales que pueden llegar a crear cierta confusión. Ahora bien, no menos cierto es que este “avanzar y retroceder” en la historia nos picará lo suficiente como para querer ver la película al menos un par de veces más.

Por supuesto también encontraremos en la cinta una gran influencia de las obras de King. Principalmente se me vino a la cabeza ‘Los chicos del maíz’ por aquello de sustituir los maizales por la hierba alta y por la cierta temática religiosa. Por descontado otra cinta de las nos acordaremos es ‘El incidente’ (M. Night Shyamalan, 2008) por aquello de ver a las plantas también como una amenaza. En este sentido, la ambientación que logra Natali está tremendamente conseguida. Prácticamente toda la película transcurre en el campo de hierba con los personajes breados y embarrados. A destacar los planos aéreos en los que se consigue mostrar al campo como un mar infinito de color verde y un ente de presencia ominosa. Como bien dice el pequeño Tobin: “La hierba lo sabe todo”.

Otro punto que se apunta Natali es el gran suspense y misterio de la trama. A lo largo de sus 101 minutos nos preguntaremos varias veces qué puede estar pasando. De las pocas pistas que se nos darán una gigantesca roca situada en el centro es la más clara. Así pues, fantasear con la trama es otro de los puntos interesantes del film, especialmente si no has leído la obra de Stephen King y Joe Hill. Ahora bien, tampoco esperéis al final grandes y claras respuestas. Efectivamente hay una gran revelación… pero también mucha de ella se deja a la imaginación del espectador. Eso sin entrar tampoco en las siempre irritantes paradojas temporales.

Por otro lado, el film no se anda con chiquitas y contiene algunas escenas desasosegadoras y desagradables. Especialmente destaca una en la que la protagonista es alimentada con… También presenciaremos escenas violentas y veremos cadáveres. A destacar además el contraste que se produce al principio entre el cielo azul y el verde del campo. Por el contrario, un aspecto que no está nada conseguido es el empleo de ciertas imágenes perturbadoras generadas por ordenador.

“Oímos a un hombre y entramos aquí”. Cube 2.

Respecto a las interpretaciones todas ellas son muy sufridoras con los protagonistas deambulando sin rumbo fijo por un campo eterno. Un campo que tiene mucho de purgatorio pues casi todos los personajes tienen pecados ocultos. Hablando de personajes, decir que no son muchos los protagonistas. Para empezar tenemos a Laysla De Oliveira y Avery Whitted como los hermanos DeMuth: Becky y Cal. De ellos dos quien más brilla es Laysla, ya que representa a una joven embarazada y nosotros, como espectadores, temeremos más por ella y por su bebé que por el resto.

Pasada la presentación de los hermanos entra en acción Harrison Gilbertson encarnando a Travis, el novio de Becky. La suya es una interpretación desesperada y con un personaje clave. Otro personaje clave es el interpretado por Patrick Wilson que va entrando y saliendo del metraje con intervenciones trascendentes y desatadas. Da vida a Ross Humboldt, un asesor inmobiliario que entró con su familia al campo. Precisamente su familia queda retratada por Will Buie Jr. y Rachel Wilson como su hijo Tobin y su esposa Natalie. Aquí brilla mucho más el pequeño pues la actriz tiene muy pocas intervenciones en la película.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de En la hierba alta, un film que tiene en su misterio y suspense su principal baza. También su montaje con varios saltos temporales la convierten en una propuesta muy curiosa para visualizar de una sentada. Si os gustó toda la paranoia y la intriga de ‘Cube’, entonces, es muy posible que esta versión en campo abierto también os termine por atrapar. Y ya cerrando una advertencia: si escucháis a alguien pedir ayuda desde un campo de hierba alta ¡huid insensatos!

Tráiler de En la hierba alta