Piraña 2 (Piranha 3DD)
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Dos años después del estreno de ‘Piraña 3D’, del francés Alexandre Aja, nos llegó esta secuela. Una continuación orientada hacia el terreno de la comedia teenager. Como película resulta totalmente prescindible, falta de chispa, ridícula y, en contadas ocasiones, algo divertida. Damos paso ya mismo a ‘Piraña 2 (Piranha 3DD)’.

“Mamá, algo me ha mordido. Creo que era una piraña”

Crítica de Piraña 2 (Piranha 3DD)

Gracias a la repercusión de productos realmente interesantes como ‘Alta tensión’ (2003), el remakeLas colinas tienen ojos (2006) o incluso la infravalorada ‘Reflejos’ (2008), el realizador Alexandre Aja se convirtió en uno de los mayores exponentes actuales del cine fantástico. Aja se apoya en un estilo abiertamente visceral y directo combiando con un dinámico ritmo narrativo. Esto es algo que no sólo demostró en los films anteriormente citados, sino también en su estupendaPiraña 3D (2010), un atractivo remake del film homónimo de 1978. En ningún momento la intención de Aja era intentar superar a la cinta original de Joe Dante o crear un producto peligrosamente pretencioso. Su intención era acentuar sin recato las mejores cualidades de aquella y añadirle un tono descaradamente festivo, lleno de vitalidad y diversión.

La película supuso un llano entretenimiento a lo grande. Y nunca renegando de esa característica calidad técnica y artística de sus producciones. El resultado fue un remake brutal de cruda visceralidad. Además contó con actores lo suficientemente implicados, pese a tratarse de un producto que no se preocupaba en esconder su carácter ciertamente hilarante. Por otra parte, Aja hizo un inteligente uso de la comedia teen integrándola en un preámbulo que daría paso a un realismo escabroso cuando la película debía de tornarse en una propuesta seria y adulta. En ese momento el film mutaba en un segundo acto plagado de terror, sangre y de unas magníficas secuencias explícitas. Escenas de cuerpos destrozados, litros de hemoglobina e increíbles efectos especiales de maquillaje. Y todo para concluir con un final abierto de cara a una posible secuela.

Pues bien, si el film de 2010 era una propuesta para nada desdeñable, ‘Piraña 2 (Piranha 3DD)’, es todo lo contrario. Si bien, su título sugiere que el film será el doble de mejor y el doble de divertido y brutal que su predecesora, realmente nos encontramos ante una ridícula y desvergonzada chapuza. Una cinta más cercana a las secuelas y sucedáneos de la serie Scary Movie o de los subproductos exploitation de la casa The Asylum. No obstante, y ya visionados los primeros minutos de metraje, donde la víctima ilustre es Gary Busey (como ya lo fue Richard Dreyfuss en el film de 2010), nos damos cuenta de que realmente nos encontramos ante una cómica auto-parodia adolescente. Una película que en ningún instante pretende aparentar lo contrario. Desgraciadamente aquí la balanza se inclina definitivamente hacía el humor pueril y grotesco.

El realizador, John Gulager, demuestra con esta película sus nulas dotes artísticas. Detrás de las cámaras es incapaz de brindarnos ese supuesto producto humorístico de terror al que aspiraba. Aunque tras la finalización del film una duda nos viene a la cabeza: ¿Habrá parido Gulager este despropósito totalmente a conciencia riéndose lo indecible del público? Sea como fuere, todo se derrumba debido a un guión y unos diálogos más propios de una producción sub-Z. Por no hablar de unos actores y personajes alarmantemente estúpidos y calentorros. Personajes que parecen sacados de una comedia juvenil cuya preferencia básica es el sexo. Y ya no digamos nada de unos efectos digitales de muy bajísimo rango dignos de su presupuesto de 5 millones de dólares.

Sin duda, nos encontramos ante toda una propuesta ciertamente barata. Una película en la que cada una de las secuencias intenta resultar más exagerada y ridículamente delirante que la anterior. El problema es que ni tan siquiera se consigue esto. Puestos a rescatar algunos de esos momentos no podremos contarlos ni con los dedos de una mano. En todo caso, una de las secuencias «estrella» de la película, y que sí nos provocará unas sonrisas, es aquella en la que vemos a dos adolescentes fornicando efusivamente cuando, de repente, una piraña provoca una imposible sorpresa terminando todo en un auténtico delirio… El desastre de la producción se intenta «compensar» con el increíble despliegue de desnudos integrales. Desnudos que incluyen los cientos de siliconados pechos despojados de prenda alguna por gentileza de más de una docena de chicas ‘Playboy’ que participaron en la película.

En todo caso, y dejando las bromas aparte, si hay algo positivo que podamos rescatar de la película es su corta duración. Esto provoca que sea casi imposible que nos aburramos. Con un metraje de 70 minutos exactos, la cinta es alargada en sus créditos finales con ¡15 minutos más de tomas falsas! Casi todas ellas protagonizadas por la verdadera estrella de la función, David Hasselhoof.

Y es ahí cuando nos topamos con el mayor reclamo comercial de la cinta: la lista de cameos y apariciones estelares de actores venidos a menos o personajes recuperados de la película de Aja. Así pues, si Gary Busey, actor asiduo de la Serie B de acción, se deja ver en la secuencia de apertura, también nos reencontraremos con un par de caras conocidas de la primera cinta. Me refiero a Christopher Lloyd y Ving Rhames. Ambos tienen un pequeño papel, especialmente delirante resulta el de Rhames…

Aunque la palma se la lleva, como decíamos antes, un David Hasselhoff totalmente desbocado y riéndose de sí mismo. Puestos a dejarnos llevar por este despropósito, no hay modo mejor de hacerlo que dejándonos hipnotizar por un Hasselhoff re-interpretando al socorrista ‘Mitch’ en un divertidísimo ejercicio de metacine. El amigo David, haciendo uso de sus cualidades de galán, con su sonrisa socarrona, sus dotes para la música y, por supuesto, su puesta de corto para ejercer de socorrista en el parque acuático, pese a sus flácidos pectorales y su ineptitud como salvavidas, es el único que realmente logra sacar una carcajada al espectador.

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Piraña 2 (Piranha 3DD), una película rematadamente mala y desastrosa. Lógicamente no se esconde y, con un poco de suerte, puede funcionar con la compañía de unos amigos, unas cervezas y nada mejor que hacer. Por último, presten atención a cierto guiño final a ‘Piranhas 3: The Crawling Menace’, un film que se iba a rodar en 1989 y en la que los peces aprendían a caminar…

Tráiler de Piraña 2 (Piranha 3DD)

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