Little Tokyo: Ataque frontal
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Dolph Lundgren siempre será recordado por su papel de Ivan Drago, el coloso rubio que se dio de tortas con Rocky Balboa. Pero, a poco que ahondemos en su filmografía, descubriremos unas pocas películas dignas de mención que le convirtieron en uno de los actores de acción más peculiares de los noventa. Tal es el caso de ‘Little Tokyo: Ataque frontal’. Aquí tenemos una curiosa producción donde dos policías se enfrentan a la infalible mafia japonesa. Katanas, plomo y un samurái rubio que reparte estopa como nadie. La diversión está asegurada.

«Oye, por si nos matan te diré una cosa: tienes el pene más grande que he visto en mi vida” (Johnny Murata)

Crítica de Little Tokyo: Ataque frontal

Recuerdo el día que esta película cayó en mis manos. Era una tarde de verano y ojeando los estantes del videoclub no pude evitar fijarme en ella. Los dos nombres que encabezaban el reparto no me dejaron indiferente: Dolph Lundgren, el ruso deRocky IV (Sylvester Stallone, 1985), y Brandon Lee, el hijo de Bruce Lee. Luego advertí que el director era Mark L. Lester. Hablamos de un realizador que, a pesar de haber dirigido un montón de morralla contaba, en su historial con una de esas joyas del cine de acción que nadie debería perderse, Commando(1985). Así que sin pensarlo dos veces me hice con ella. En mi interior había una mezcla de ilusión y escepticismo porque con este tipo de producciones uno nunca sabe lo que se va a encontrar.

Desde buen principio la película no engaña a nadie. En los primeros minutos de metraje asistimos a un caótico tiroteo en un ring de luchas clandestinas donde irrumpe nuestro protagonista. Reparto de plomo a discreción, el característico aroma a serie B y un tremendo deja vú al ver a Lundgren sobre el cuadrilátero. También se hace evidente que el talento interpretativo no va a ser la nota predominante en esta película; un precio que hay que estar dispuesto a pagar si queremos disfrutar de lo que nos ofrece. Tengamos en cuenta que la trama es más simple que el mecanismo de un botijo y se mueve entre los estándares del género policíaco y las buddy movies. Eso sí, ofrece frases memorables y escenas de acción bien resueltas, lo cual garantiza que no nos aburriremos.

La pareja protagonista no le será desconocida a ningún fan del género. Y debo decir que cumplen la mar de bien con su cometido. Empecemos por Dolph Lundgren, un tipo que a principios de los noventa ya era un actor con un par de películas en su haber cuanto menos interesantes. Recordemos The Punisher’ (Mark Goldblatt, 1989) o Dark Angel(Craig R. Baxley, 1990). Pero el amigo Dolph seguía sin convencer a las productoras. Así pues, esta película suponía una de sus últimas opciones.

Junto a Lundgren tenemos a Brandon Lee, el malogrado hijo de Bruce Lee. Tras varias incursiones en el cine con pequeños papeles veía aquí la oportunidad de dar el salto a la fama. Qué poco imaginaba él que apenas tres años más tarde fallecería en un misterioso accidente mientras rodaba El cuervo(Alex Proyas, 1994). La relación que se establece entre ambos personajes bebe directamente de películas taquilleras como Arma letal(Richard Donner, 1987). Así, mientras que Kenner es el rudo y veterano policía, Brandon Lee interpreta al novato Johnny Murata, que llega para curtirse a base de hostias y soltar comentarios graciosos.

La organización encargada de complicarle la vida a esta pareja de policías no es otra que la temible Yakuza. Con el auge del género de artes marciales el cine norteamericano recurría cada vez más al exotismo del lejano Japón. Y uno de los actores nipones por excelencia es Cary-Hiroyuki Tagawa, el eterno villano de ojos rasgados y mirada maliciosa que a lo largo de más de treinta películas le ha amargado la vida a más de uno. En este caso interpreta a un mafioso japonés bastante cabrón que decapita prostitutas a golpe de katana mientras se las beneficia.

¡Y hombre! como en toda buena peli de acción ochentera no puede faltar la tía florero que se enrolla con el protagonista. El honor recae sobre Tia Carrere, una actriz asiática de toma pan y moja. Como tampoco puede faltar la presencia de Al Leong, el legendario chino maloso que más veces ha muerto en pantalla en la historia del cine.

Antes de concluir os diré que tenemos tiros, patadas, tías en pelotas, escenas romanticonas y diversión a raudales. En realidad es todo lo que esta película tiene que ofrecer, que no es poco… ¡Ah! ¡me dejo algo! Dolph Lundgren persiguiendo a los malos por la calle, vestido de samurai y armado con una katana y un M-16. Memorable, os lo aseguro.

Conclusión.
Termino esta crítica de Little Tokyo: Ataque frontal, es evidente que no estamos ante un clasicazo del cine de acción ochentero, pero teniendo en cuenta que a principios de los noventa este peculiar subgénero estaba en declive, no creo que deba descartarse esta película a la ligera. Ver a Dolph Lundgren y a Brandon Lee repartiendo cera y plomo siempre es un disfrute para cualquier amante del cine de acción. Si no me creéis… dadle una oportunidad, me apuesto una botella de sake a que no os defraudará.

Tráiler de Little Tokyo: Ataque frontal