La tormenta perfecta
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Esta cinta logra dos cosas muy importantes: rendir un merecido y justo homenaje a la gente de la mar y ofrecernos un espectáculo de primer nivel. No olvides que… “Puedes trabajar en esto toda tu vida y no ver nunca nada igual. Sería un desastre de proporciones épicas. Sería… La tormenta perfecta”.

“Los chicos faenan y tú estás al mando. Eres patrón de un maldito barco de pesca ¿hay algo mejor en el mundo?” (Billy Tyne)

Crítica de La tormenta perfecta

En el año 2000 el alemán Wolfgang Petersen ya gozaba de gran prestigio en Hollywood. Un prestigio alcanzado después de haber dirigido títulos como En la línea de fuego (1993), Estallido (1995) y ‘Air Force One’ (1997). Así fue cómo encaró ‘La tormenta perfecta’, una película para que la Warner Bros intentó fichar primero a Steven Spielberg. Sin embargo, el famoso cineasta no quiso volver a la mar y fue entonces cuando el proyecto recayó en manos de Petersen. Para llevar a buen puerto este gran drama marítimo le pusieron sobre la mesa 140 millones de $ de presupuesto.

Hay que aclarar también que, como vamos a ver un poco más adelante, la cinta está basada en hechos reales. Hechos expuestos en el libro del periodista y escritor Sebastian Junger. El encargado de adaptar la historia al guión cinematográfico fue el ya fallecido William D. Wittliff (1940-2019). Por su parte, en la banda sonora destacó James Horner (1953-2015) con unas notas aventureras, alegres pero también arriesgadas y melancólicas. Se incluyó el tema “Yours forever” por John Mellencamp. Básicamente estos son los antecedentes y ya mismo entramos en materia.

Para empezar decir que tanto la película como el guión son un merecidísimo homenaje a las gentes de la mar y a los servicios de rescates de emergencias marítimas. Siguiendo esta línea, destacar que existe un cuadro del pintor español Joaquín Sorolla (1863-1923) titulado ‘¡Aún dicen que el pescado es caro!’. Con esta obra el artista mostró su profunda preocupación social recogiendo las penalidades del oficio de pescador. Cito esta pintura porque, junto a este film, nos deben hacer recapacitar y valorar en su justa medida el noble oficio de pescador y todo el sacrificio que conlleva.

Respecto al caso real recogido en ‘La tormenta perfecta’, decir que se refiere a una tremebunda tempestad que se desencadenó en Gloucester en 1991. En una jornada de infausto recuerdo se llegaron a formar olas de pesadilla de más de 18 metros de altura. Dichas olas fueron capaces de romper protecciones de granito de más de 2 toneladas. Wolfgang Petersen, buscando la máxima aproximación a la realidad, rodó los exteriores en el propio Gloucester. Además se contrató a muchos pescadores de allí como extras y el reparto se mezcló con familiares y amigos de los supervivientes. El objetivo era enriquecer la producción con el ambiente real y la experiencia personal de las gentes de la zona.

Si en el párrafo anterior he comentado el gran trabajo realizado en exteriores, no le va a la zaga el esfuerzo puesto en la recreación del Andrea Gail y todos los interiores. Resulta impresionante como Petersen es capaz de sacar el máximo a una pequeña embarcación pesquera. Una embarcación de la que nos muestra su cubierta, timón de mando, neveras, cocina y dormitorios. Todo esto en un espacio muy reducido y filmado con total pericia. Basta con decir que nos sentiremos literalmente en el barco con la tripulación. Como curiosidad resaltar que el Andrea Gail del film costó 44 millones de las viejas pesetas y era el pesquero conocido como el Lady Grace. Este barco fue reconstruido a imagen y semejanza del Andrea Gail original destruido en 1991.

Respecto a los efectos decir que se usó el mayor tanque de agua construido hasta ese momento por la WB. Un tanque en el que cabía el barco (30 metros de ancho, 28 de largo y 6 de profundidad) y que estaba repleto de agua, gigantescos engranajes para sujetar la embarcación, máquinas generadoras de olas y pantallas azules. Todo esto fue empleado para recrear las tremendas escenas de tormenta que vemos en el film. De la creación del resto de la mar y de “la tormenta perfecta” se encargó ILM. La compañía afrontó el reto de combinar agua real con agua creada por efectos visuales en aquel lejano año 2000. Los resultados siguen siendo impresionantes y premiados con dos nominaciones a los Oscars 2001. Tan es así que cuando empieza la tormenta no puedes apartar la vista de la pantalla.

“¿Somos hombres o simples niños?”. Hombres de Gloucester.

Pasando al elenco otro gran acierto de Wolfgang Petersen es seguir en los primeros 30 minutos el esquema clásico de las cintas de catástrofes presentando a los protagonistas para que vayamos empatizando con ellos y sus problemas. Así los veremos desembarcar en Gloucester y generarles, a cada uno, las necesidades para volver a hacerse a la mar en busca de “fortuna y gloria”. Al mismo tiempo, también destaca cómo se va presentando la descomunal tormenta que se avecina gracias a diferentes y breves partes meteorológicos.

El protagonismo principal recae en George Clooney y Mark Wahlberg. Clooney es Billy Tyne, el patrón del Andrea Gail pasando ahora por una mala racha. Atención a su aspecto con el pelo grasiento, barba de varios días y vestido como un vagabundo con camisa de leñador incluida. Clooney llega a meterse tanto en el papel que se muestra totalmente enajenado al timón del barco cuando la tormenta los atrapa. También destacan los discursos que lanza a sus hombres cuando lo llegan a poner todo en duda. Por su parte, Wahlberg aporta la sangre fresca que su juventud le daba por aquel entonces. Su rol es el del novato Bobby, un joven pescador al que Tyne le ha echado el ojo por sus buenas cualidades. Al igual que en ‘Tres reyes’ (David O. Russell, 1999) la pareja Clooney & Wahlberg es un plus.

El resto de la tripulación está formado por William Fichtner que sale en plan cachitas luciendo brazos y mal carácter como Sully, un problemático amigo de Billy que se une a la pesca porque necesita el dinero. Precisamente quien más las tiene tiesas con Sully es John C. Reilly como Murphy, un buen hombre que se encuentra divorciado y quiere mucho a su pequeñín. También tenemos a John Hawkes como Bugsy, un pobre diablo de buen corazón que se encuentra solo en la vida. Por último Allen Payne es Alfred, el único pescador en el que prácticamente no se ahonda.

Entre los secundarios siempre me ha gustado la labor de Mary Elizabeth Mastrantonio como Linda, la patrón del Hannah Boden. La actriz aparece poco pero llena por completo sus minutos de carisma y sentimiento. Realmente llegas a sentir el aprecio que su personaje tiene por Billy (ojo a su desesperación cuando trata de avisarle del infierno al que se dirige). Por el contrario, Diane Lane siempre me ha parecido demasiado entusiasmada como Christina en su enamoramiento hacia Bobby. Esta es una pareja que nunca me han casado juntos. Atención también a la dura presencia de Michael Ironside en su rol Bob Brown, el exigente dueño del Andrea Gail. Y, finalmente, Karen Allen pasa casi desapercibida como Melissa, una de las tres tripulantes de un velero de recreo también arrastrado por la tormenta junto a Bob Gunton y Cherry Jones.

“No nos dejará salir” (Billy Tyne)

En conclusión.
Termino esta crítica de La tormenta perfecta, un perfecto ejemplo de cine de catástrofes y ensalzamiento de la noble gente de la mar. Gente que trabaja duro de verdad echando días, semanas y meses sin ver a sus familias en un ambiente impredecible. Además de todo esto estamos ante una entretenidísima y dramática película de aventuras épicas. Parafraseando a Billy Tyne: “¿Hay algo mejor en el mundo?”.

Tráiler de La tormenta perfecta