F/X, efectos mortales
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En la década de los ochenta se estrenaron muchas películas que, con el tiempo, se convirtieron en leyenda. Hoy os hablamos de una de ellas. Un film que ya cuenta con 35 años a sus espaldas y que dio lugar a una secuela en 1991 y a una serie de televisión en 1996. Pero de esas “continuaciones” ya hablaremos otro día. Hoy toca descubrir parte de la magia del cine en ‘F/X, efectos mortales’.

“Yo hago efectos especiales… consigo que la gente se crea que todo es un truco” (Rollie Tyler)

Crítica de F/X, efectos mortales

Recuerdo cuando descubrí esta cinta a finales de los 80 gracias a aquellos templos de la fantasía que eran los videoclubs. Su llamativo póster, con ese misterioso hombre de negro cuya sombra alargada terminaba en un charco de sangre al lado de un revolver, no se me iba de la cabeza. Tampoco su tag-line. Finalmente conseguí verla y con mi edad de infante quedé altamente entusiasmado por todo lo que ofrecía. Con el paso del tiempo la grabé de la televisión y, finalmente, la pude comprar en DVD.

Hablar de ‘F/X, efectos mortales’ es hacerlo de un film que ya tiene ¡35 años! a sus “espaldas”. Sin embargo, os aseguro que no ha perdido nada de su magia y trucos. Una cinta que cuenta con la curiosidad de haber sido producida por Dodi Al-Fayed para Orion Pictures. Recordad que Dodi, además de productor, también fue el último prometido de la Princesa Diana de Gales, en cuya compañía falleció en París en 1997 en ya el tristemente famoso accidente de tráfico. Dejando ahora a un lado la nostalgia, la historia y el pasado, entramos directamente en materia en los siguientes párrafos…

El guión es parte de lo más destacado de la propuesta. Hablamos de un libreto escrito por Robert T. Megginson y Gregory Fleeman. Para ambos este script fue, curiosa e irónicamente, su principio y final… ya que nada más hicieron posteriormente. En cualquier caso, el argumento resulta interesantísimo metiendo de lleno a Rollie Tyler en una historia kafkiana. Una trama en la que Rollie ya no sabe ni quién lo contrató ni si llegó a asesinar a DeFranco, tal y como informan en la prensa. Para colmo, todo se complica más cuando otras víctimas van cayendo por el camino. Paralelamente, también se irá dando entrada al veterano inspector Leo McCarthy que tratará de ir atando, a contracorriente, todos los cabos sueltos del asunto…

En relación con la trama, el gran aporte del film es convertir a los efectos especiales en los grandes protagonistas de la función. Con esto quiero decir que estamos ante un gran ejercicio de metacine en el que los trucos quedan al descubierto. En este sentido, los efectos prácticos de la década de los 80 (prótesis, disfraces y maquillaje, disparos y sangre falsa, maniquís,…) son empleados por Rollie Tyler como mecanismos de defensa y ataque. A lo largo del metraje iremos disfrutando muchísimo viendo cómo Rollie va haciendo uso de todas las artimañas de la profesión para salir indemne los diferentes apuros en los que se verá envuelto. Especial atención a la gama de recursos que emplea en la persecución automovilística por las calles de NY y en el asalto final al “fuerte” de los malos.

Al margen del metacine de los efectos especiales, también podremos pasarlo bien localizando varios easter-eggs ocultos. Algunos de ellos serían los pósters de Rambo (George P. Cosmatos, 1985),Código de silencio (Andrew Davis, 1985) o ‘Zombi 2’ (Lucio Fulci, 1979). Pero hay bastantes más y hay que estar atentos para localizarlos todos. Por ejemplo, en la casa-estudio de Rollie tenemos unos cuantos…

En la banda sonora resulta muy fácil identificar al mítico Bill Conti. El estilo clásico del compositor de Rocky (John G. Avildsen, 1976) se deja sentir en toda la cinta, sobre todo en los momentos más dramáticos y sentimentales. Sin obviar tampoco sus aportes trepidantes y vibrantes. En este apartado musical también hay que resaltar el tema principal del film que suena en los créditos finales. Me refiero al exitoso “Just An Illusion” por Imagination, el famoso trío ochentero.

“30.000 dólares por 1 minuto de trabajo”. Atrapado sin salida.

En el reparto destaca en primer lugar Bryan Brown. Hablamos de un actor australiano que en los años 80 vivió su mejor época. Aquí interpreta a Rollie Tyler en el que fue, probablemente, su mejor papel protagonista. En pantalla domina un amplio abanico de registros que van desde el tipo sobrado, pasando por la víctima nerviosa y desesperada, y hasta terminar convertido en un hombre calculador… El otro gran papel fue para Brian Dennehy como el teniente Leo McCarthy, un policía realmente duro y de mal carácter. Decir que Dennehy no aparece hasta pasados unos 42 minutos pero desde que entra en acción se hace completamente el amo.

Conviene destacar también al trío de actrices que ayudarán tanto a Rollie como a Leo. Echando una mano al primero tenemos a Diane Venora como Ellen y a Martha Gehman como Andy. Las dos cumplen bastante bien. La primera encarnando a la comprensiva novia del protagonista y la segunda a su aprendiz de efectos. Esta última tendrá varias participaciones destacadas ayudando a Rollie en sus escapadas. Por otro lado, y colaborando en jefatura con Leo, encontramos a Jossie DeGuzman en una interpretación simpática y agradable como Marisa Velez, una experta en computadoras.

Respecto a los miembros del Departamento de Justicia que contratan a Rollie destacan dos nombres: Mason Adams y Cliff De Young. El primero encarna al Coronel Mason aportando un aire de tranquilidad, calma y control de las situaciones. El segundo es Lipton, la mano derecha de Mason sobre el terreno. Y claro, nos queda DeFranco, un mafioso de estilo prepotente encarnado por Jerry Orbach que da perfectamente el pego.

Queda ahora pasar revista a los colegas de Leo en comisaría. Aquí destaca su compañero Mickey interpretado por Joe Grifasi. También mérito para Trey Wilson encarnando a Murdoch, el típico teniente que compite con Leo por el caso DeFranco. Y el jefe de todos es Roscoe Orman como el capitán Wallenger, el también típico superior que apoya a Leo hasta que ya no puede cubrirle más. Finalmente, y para los más curiosos, si están atentos podrán ver a Angela Bassett como reportera de TV. Su aparición no dura más de 5 segundos pero le valió para poner su nombre en los créditos finales y ser este su primer film para cines.

“A nadie le interesa ya nada películas que traten sobre la gente. Todo lo que les importa son los efectos especiales” (Ellen)

En conclusión.
Termino esta crítica de F/X, efectos mortales, una película sorprendente y muy didáctica en lo referente a los trucos visuales. Trucos que en aquella época eran un arte yendo más allá de poner una pantalla verde delante de la cámara. Además combina esto con una intriga que te atrapa en una espiral de engaño y crimen.

Tráiler de F/X, efectos mortales

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