El fin de los días
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“¿Sabe algo del número de la Bestia? ¿De la revelación de San Juan? El número de la Bestia no es 666. A menudo, en los sueños, los números aparecen boca-abajo como en un espejo. 999, como en 1999. El año cero. El regreso de Satanás. Cada mil años, en la víspera del milenio, llega el ángel de las tinieblas y se apodera de un cuerpo y, entonces, recorre la tierra buscando a una mujer que conciba a su hijo. Esto debe suceder a la hora infame antes de la medianoche”. Ya llega ‘El fin de los días’.

“Mil años habéis esperado mi regreso y mirad, habéis fallado. Con vuestro último aliento seréis testigos del fin de los días” (Satán)

Crítica de El fin de los días

Tras unos años de estar fuera de juego por problemas de salud, que derivaron en una cirugía a corazón abierto, Arnold Schwarzenegger regresaba a la gran pantalla por todo lo alto. Lo hacía en la víspera del fin del milenio y apostando fuerte por un thriller religioso-apocalíptico. Una película firmada por un director reputado como Peter Hyams y con un enorme presupuesto de 100 millones de dólares.

El 24 de noviembre de 1999 se estrenaba ‘El fin de los días’, justo a tiempo para adelantar la profecía que podría venir antes del cambio de siglo con la llegada de Satán a la Tierra. La película llegaba a rebufo de las miles de teorías acerca del caos mundial que alumbraron durante décadas los pseudo-visionarios. Echando la vista atrás veinte años, a día de hoy, recordar aquellas teorías del caos tecnológico produce risa. Sin embargo, en aquellos tiempos, hubo muchos que creyeron a pies juntillas que en el 31 de diciembre de 1999 todo se apagaría y volveríamos a la edad de piedra.

En la dirección, Peter Hyams está a la altura del excelente artesano que siempre ha sido. Salvo la concesión en algunos efectos especiales por ordenador que han envejecido pobremente, sobre todo vistos dos décadas después. En cuanto al ritmo que imprime al relato y las poderosas imágenes que plasma, solo se puede decir que el film es intachable. Destaca la crucifixión del padre Aquino en su habitación del hospital, un momento tremendamente impactante aún actualmente.

Por otro lado, se nota también que la cinta, a pesar de estar algo alejada del cine de acción de los ochenta y noventa, debía plegarse a las reglas de aquellos míticos actioners. Así pues, se incluyen explosiones y tiroteos espectaculares. Por supuesto se cuenta con “el momento Schwarzenegger por excelencia”. Un momento que surge cuando su personaje decide pasar a la acción y acude a comisaría a servirse de todas las armas de fuego posibles para el enfrentamiento final. Personalmente no seré yo quien me queje de esos guiños, puesto que elevan el flipamiento de la película varios peldaños.

Apuntar que la fotografía también corre de cuenta de Peter Hyams, como siempre solía hacer en sus propios films. Igualmente la música es obra de John Debney, otro asiduo de Hyams. Aquí cumple con esos ecos religiosos inevitables teniendo en cuenta el tipo de film que es este. Por último, los efectos de trucajes y maquillaje son realmente buenos. No obstante, resultan irregulares cuando son recreados por ordenador. En ese campo se nota que aún los efectos estaban muy verdes y cantan bastante cuando deben interactuar con los actores de carne y hueso.

Del guión se ocupó Andrew W. Marlowe, quien dos años antes firmó el script de ‘Air Force One’ (Wolfgang Petersen, 1997) y unos años después ‘El hombre sin sombra’ (Paul Verhoeven, 2000). Curiosamente, y tras esos dos guiones, dejó de usar sus lápices para la gran pantalla y se centró en la creación de su propia serie, ‘Castle’ (2009-2016). Su labor aquí es poner todas las piezas sobre la mesa para que la profecía de San Juan tenga sentido. Ciertamente, a pesar de los paralelismos obvios conLa profecía (Richard Donner, 1976), el libreto funciona bastante bien. Y eso a pesar de la inclusión del humor a cargo del alivio cómico representado por el compañero del héroe.

Es de agradecer que, salvo por su prólogo veinte años antes de los hechos en los que se sitúa el film, la cinta vaya directa al grano. La película no deja apenas respiro al espectador para pensar en posibles agujeros o lagunas argumentales. Estas carencias seguro se hubieran notado más en otras condiciones con un ritmo menos agilizado.

Parte de la culpa de que el film funcione tan bien la encontramos en el fenomenal duelo entre Arnold Schwarzenegger (Jericho) y Gabriel Byrne (El hombre). Presten atención a la transformación de este último en sus breves planos antes de ser poseído. También a la monumental secuencia onírica en el putrefacto apartamento de Jericho, donde busca tumbar definitivamente la fe del antiguo policía trayendo de nuevo a la vida a la familia que perdió años atrás.

Ni un solo “pero” se le puede poner a un actor tan reputado como Byrne en un rol que domina desde el minuto uno. Su personaje le da pie a pasárselo en grande soñando con yacer con todas las mujeres con las que se cruza y relamiéndose ante su posible reinado en la Tierra. En cuanto a Schwarzenegger, a pesar de seguir luciendo músculos demuestra que en roles más serios también sabe mantenerse. Su Jericho se sitúa, posiblemente, entre su top ten de mejores personajes dentro de una prolífica filmografía de papeles memorables.

Otro papel importante va para Kevin Pollak como Chicago, el amigo incondicional del héroe caído en desgracia, Jericho. También hay que citar a Robin Tunney encarnando a Christine York, “la elegida”. Aunque por debajo de la dupla protagonista, la actriz intenta resultar creíble en un rol bastante complicado. Por supuesto no me olvido de Rod Steiger, auténtico mito del Hollywood clásico, dando vida al Padre Kovak, quien cree firmemente en la fe para combatir al mal. Y, por último, papeles siniestros para Udo Kier como uno los fanáticos seguidores del diablo y Miriam Margolyes como la enfermera que “cuida” de Christine.

“Entre su fe y mi glock de nueve milímetros, yo elijo mi glock” (Jericho)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de El fin de los días, una más que interesante cinta religioso-apocalíptico con toques de thriller y bastante acción para lo que suelen ser este tipo de films, obviamente incluida para los fans del Schwarzenegger más comercial. Trama bien llevada y ritmo trepidante que no defraudará a casi nadie.

Tráiler de El fin de los días