El caballero oscuro
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Tras resucitar la saga con ‘Batman Begins‘, Christopher Nolan regresó para dirigir la continuación de su anterior Batman. También repitió Christian Bale como el hombre murciélago. Además, se apostó por uno de los villanos con más caché de los cómics, El Joker, interpretado por el malogrado Heath Ledger. Abróchense los cinturones, el espectáculo está a punto de comenzar. Bienvenidos a… ‘El caballero oscuro’.

“Él es el héroe que Gotham necesita… Él es el protector nocturno… Es el Caballero oscuro”

El Caballero Oscuro

Crítica de El caballero oscuro

El verano de 2005 llegó a cines Batman Begins’la mejor adaptación de un superhéroe a la gran pantalla. Al menos lo fue hasta el estreno de ‘El caballero oscuro’. Nolan rápidamente situó a la crítica de su lado, pese a que la recaudación del film no llegó al nivel que habría sido deseado. La Warner no se lo pensó dos veces y enseguida le dio luz verde para rodar la secuela. Una secuela que ya anticipaba el final abierto de “Begins” presentando al Joker como el futuro villano.

Nolan se reunió con el equipo de guionistas de ‘Begins’, David S. Goyer y Jonathan Nolan, y se pusieron manos a la obra. En el menor tiempo posible escribieron un libreto que seguía la línea oscura y adulta del anterior. En 2007 dio comienzo el rodaje con gran parte del reparto precedente: Christian Bale, Michael Caine y Morgan Freeman. A ellos se sumaron Heath Ledger como el Joker y Aaron Eckhart interpretando a Harvey Dent. Por su parte, Maggie Gyllenhaal sustituyó a Katie Holmes que no quiso volver.

El Caballero Oscuro

Después de ver la película una cosa queda clara: estamos ante la mejor adaptación de un superhéroe a la pantalla. Es más, estamos ante el que fue el mejor (y más espectacular) film del 2008 y posteriores. Ya lo anticipaba Nolan en una de las entrevistas en mitad de rodaje: “Si hago una segunda parte es porque sé que superará a la primera”. Y vaya si lo hizo…

Tomando como referencia (según el propio Nolan) a obras icónicas como ‘El Padrino II’ oEl Imperio contraataca, Nolan y su hermano Jonathan dieron a luz un guión tremendamente complejo. Un script que toma los elementos más interesantes del primer borrador del irregular David S. Goyer, y los eleva a la máxima potencia. Aquí se coloca a Batman/Bruce Wayne en una encrucijada moral nunca antes vista: su figura atrae a los villanos a Gotham. Esto le lleva a pensar si realmente él es la solución y la figura que la ciudad necesita para regenerarse totalmente. Al mismo tiempo aparece Harvey Dent como el salvador con cara. Una cara que la gente puede identificar. Un hombre que actúa con la ley en la mano y no como un justiciero que amenaza con sólo proyectar su silueta en los ajados muros de Gotham.

Todo hasta que el ascenso popular de Dent es frenado por la aparición de un tipo que viste con un traje violeta hecho a medida. Un sujeto que se pinta la cara de blanco para aterrorizar a sus enemigos. Un “payaso” que lleva esculpida a navaja una maléfica sonrisa en su rostro. Ese hombre se hace llamar El Joker y es el mal en estado puro con un plan estudiado hasta el más mínimo detalle: sembrar el caos a su paso. ¿Por qué? Porque puede y sólo quiere ver arder el mundo a sus pies. Lo único que Batman puede hacer para pararlo es renunciar a su único e inquebrantable principio básico. El caballero oscuro deberá cruzar la línea que lo separa de los villanos a los que persigue.

En lo anterior radica la inteligencia de (los) Nolan al escribir el libreto del film. Un guión repleto de frases llenas de contenido que sabe situar al público en la misma encrucijada que a Batman. Una elección: traspasar el límite y matar al Joker y acabar con su reino de destrucción… o mantenerse dentro de la Ley. Un Joker que arranca para sí mismo los mejores momentos del film. Cada aparición suya es de lujo, sublime, bestial y antológica. Su interrogatorio con Batman ejerciendo de poli malo. Su arte para el disfraz superándose en cada aparición. La perversa y única manera de llevar a todos a su terreno de locura. Todo en él está hecho a lo grande.

También destacar la exploración de la honestidad y lealtad a unos principios de la que hace gala James Gordon. Honestidad a la constitución que juró defender y a la placa que lleva en su pecho. Y lealtad a Batman, su único y verdadero ayudante en su cruzada contra los criminales de Gotham. Aunque pareciera un personaje de relleno en ‘Batman Begins’, el Gordon que vemos aquí ha crecido en fuerza y perseverancia. Tiene las cosas claras y ya no hace la vista gorda con los corruptos.

Otro que gana en presencia en esta secuela es Lucius Fox, ahora presidente de Wayne Enterprises. Fox siempre está preparado para idear más gadgets a nuestro cruzado de negro. Hacia el final de la cinta deberá de tomar una decisión decisiva para el futuro de Gotham. Decisión que, personalmente, me pareció que debía de haber caído en las manos de Alfred. Es el “mayordomo” el que soporta todo el desmoronamiento de Bruce Wayne durante los dos primeros actos de la película para desaparecer inmerecidamente en su clímax final.

Aunque no todo es brillante en esta producción. En su tercer acto hacen acto de aparición demasiados puntos de interés. Muchos de ellos solucionados de forma magistral por Nolan y otros no tanto. Ejemplo de esto último: la aparición de “Dos Caras” brutalmente caracterizado pero planamente construido. Un personaje que en los cómics hace gala de una gran complejidad psicológica y que aquí es despachado en menos de diez minutos y de una forma un tanto forzada.

No obstante, y a pesar de este y algunos detalles más, la nota de ‘El caballero oscuro’ no se resiente. En su conjunto hablamos de un film que se erige como un largometraje imprescindible en la trayectoria cinematográfica de Batman. Un diez para Nolan por ser fiel a sí mismo y al personaje. Es cierto que se toma sus licencias (la transformación de “Dos Caras”, o el papel de Gambol) pero siempre con respeto al espectador. Además, el cineasta lleva a cabo una labor perfecta tras la cámara y mejora notablemente en las escenas de acción. Esto lo consigue abriendo más el angular de la cámara y dejando ver todo lo que acontece en las set-pieces.

Respecto a la performance que nos brinda Heath Ledger decir que es antológica. Tan grande que cada vez que aparecía en pantalla el cine entero callaba. La gente observaba con la boca abierta como un joven actor de un talento sobresaliente había sido capaz de borrar todas las trazas que lo hacían reconocible en films anteriores. Ledger se metió de lleno en la mente del psicótico criminal de los cómics. Todo lo contrario que hizo en su día Nicholson… que llenó de sí mismo y de su personalidad a un villano que, en ningún momento, resultó tan aterrador y amenazante como la criatura de Ledger. Y eso que el trabajo de Nicholson enBatman (Tim Burton, 1989) es de lo mejor del film.

No obstante, sin las réplicas del resto del reparto la actuación de Ledger no resaltaría tanto. Del otro bando del espectro sobresalen dos nombres: Christian Bale y Michael Caine. El primero retratando a un acertado Bruce Wayne que al enfundarse el traje se muestra como el mejor Batman de la historia. Tanto en presencia física como por el terror y la fuerza que desprende en cada movimiento. El único punto negativo sería esa voz demasiado distorsionada que se le puso. El segundo, Caine, dando una clase de saber estar y de cómo recitar sus diálogos de forma que estos ganen muchísimo tras salir de su boca.

Otro actor que no puedo dejar de elogiar es a Gary Oldman. El británico pasó de interpretar a personajes pasados de vueltas a ofrecernos actuaciones plenas de una madurez interpretativa colosal. Es el caso de este James Gordon. Un hombre valiente y comedido, a la par que decidido. Un personaje que sabe cómo actuar en cada momento y que sobresale en los momentos de rabia.

Por otro lado, Aaron Eckhart cumple con creces como Harvey Dent y acaba dejando con ganas de más. Toda una sorpresa personal pues Eckhart nunca ha sido un actor que me transmita mucho. Sin embargo, aquí hace un trabajo notable, tanto en su papel como decidido fiscal del distrito (y rival de Bruce Wayne por el amor de Rachel Dawes) como en su transformación en el archivillano Harvey “Dos caras”. No olvidar tampoco las cortas pero acertadas aportaciones de Maggie Gyllenhaal (Rachel Dawes), Eric Roberts (Maroni), Michael Jay White (Gambol) y un fugaz Cillian Murphy (Crane/Espantapajaros).

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de El caballero oscuro, una obra casi redonda. Una película imprescindible sobre Batman hecha para disfrutar en cines IMAX y en VOS. Un film que gana más y más con cada nuevo visionado. Una dirección de genio y un reparto de lujo desgraciadamente ya irrepetible por la pérdida humana de Ledger. Su Joker, sin ninguna duda, fue uno de los diez mejores villanos de la historia del cine.

Tráiler de El caballero oscuro