Blade Runner
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En 1982 se estrenaba ‘Blade Runner’, una película que, a día de hoy, es ya un referente en el género de la ciencia-ficción. Como si de un thriller futurista con tintes de cine negro se tratara, Ridley Scott dirigió esta película sin llegar a imaginar lo influyente que llegaría a ser para futuros directores.

Crítica de Blade Runner

Para los que crecimos en los años ochenta con películas como ‘Blade Runner’, había algo especial y casi mágico en el género de la ciencia-ficción. Soñábamos con un futuro revolucionario y fascinante, con prodigios que nuestras jóvenes mentes apenas podían imaginar… Pero la verdad es que han pasado los años y con el nuevo siglo seguimos siendo más o menos como entonces.

Ridley Scott planteó ‘Blade Runner’ como la visión de un mundo futurista más cercano de lo habitual, lo cual ha servido para que la cinta haya sobrevivido con dignidad y fuerza al paso de los años. Coches que despegan, explosiones de fuego y luces deslumbrantes, una ciudad barroca y extravagante, unos androides tan humanos que apenas es posible diferenciarlos… Pero también una ciudad sucia, caótica y decadente, que es posiblemente una visión menos fascinante de la que nosotros teníamos del futuro pero, sin duda, más acertada.

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La película está basada en una novela de Philip K. Dick que lleva el sugerente título de ‘¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?’ La novela se centra en las diferencias entre androides y humanos, pero sobre todo propone un interesante debate a propósito de la memoria y los valores humanos cuando están influenciados por otros. Es ese punto el que realmente fascina y uno de los muchos que Ridley Scott no es capaz de desarrollar en su película. Scott, como es fácil comprobar en películas como Alien(1979) o Prometheus(2012), es un genio creando mundos y realidades pero suele patinar cuando se trata de hilvanar una historia compacta y con unos personajes bien trabajados. ‘Blade Runner’ es en esencia un magnífico espectáculo visual con unas cuantas inconsistencias que le restan enteros, aunque a pesar de ello siga siendo una magnífica película de bella factura.

Un ejemplo de esas inconsistencias lo tenemos en el personaje interpretado por Harrison Ford, creíble pero con unas motivaciones y comportamientos que no terminan de quedar claros. Lo mismo sucede con los replicantes que muestran reacciones contradictorias y confusas, o esos planos con animales que carecen de sentido porque las referencias con la novela original que podrían explicarlo son inexistentes. No es causal, una vez más Ridley Scott subordina historia y personajes al aspecto visual. Aunque las cosas como son, el trabajo de Ford y un espléndido Rutger Hauer consiguen sacar petroleo y tapar esas inconsistencias de las que hablo.

El mismo mérito que cabe otorgarle a Jordan Cronenweth por su magnífica fotografía y a Vangelis por una banda sonora que ya es legendaria. Pero repìto, los fallos están ahí y no hay que tener miedo de señalarlos… aunque estemos ante una película convertida por méritos propios en todo un referente.

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Volviendo a los actores, es interesante el trabajo de la malograda Sean Young, que retrata a la perfección la fragilidad del replicante que ignora que lo es, a pesar de que la historia de amor entre ella y Deckard que nos venden no convence. Pero sin duda es el ya citado Rutger Hauer, un tremendo actor desaprovechadísimo por la industria, quien se apodera del protagonismo con un personaje inolvidable que, al final, termina siendo el más humano de todos. Es quizás en ese momento final en el tejado, bajo la copiosa lluvia y con Deckard a su merced, cuando en otras circunstancias tomaríamos conciencia de que ni el villano ni el héroe lo son tanto. Pero Ridley Scott no nos deja hacerlo, y es una lástima porque el concepto del bien y el mal dan para mucho más.

Obviamente hablo en todo momento, en esta crítica de Blade Runner, de la película que se estrenó en 1982 en las salas comerciales, si nos centráramos en ediciones posteriores, montajes finales y del director… Digamos que habría mucha más tela que cortar, porque algunos errores se corrigen y otros nuevos aparecieron. Pero sea como sea hablamos de un referente dentro del género de la ciencia-ficción, una película que no deja indiferente a nadie y que cuando se estrenó cosechó agrias críticas que con el paso de los años se han ido diluyendo. Finalmente ha terminado convertida en un símbolo que a todas luces parece intocable.

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Conclusión.
‘Blade Runner’ es una película que me fascina y que he visionado infinidad de veces, pero para ser sincero nunca he sido capaz de saber del todo por qué. La historia es entretenida pero con ciertos fallos estructurales o de concepto, y los personajes son tremendamente carismáticos pero con claros altibajos que en algunos momentos merman su credibilidad. Quizás sea por nostalgia o porque visualmente consigue eclipsar esos fallos gracias a un prodigioso diseño de producción. O puede que sea porque la lucha de los androides y concretamente de Roy Batty por sobrevivir me recuerda poderosamente al instinto más primario del ser humano. En fin, es recomendable leer la novela original para entender completamente lo que intentó hacer Ridley Scott… pero ver esta película es obligado para cualquier amante del género.

Tráiler de Blade Runner