Bitelchús
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“¿Le molestan los vivos? ¿Están hartos de que violen su espacio familiar? ¿Quieren deshacerse de esa peste de seres vivientes? ¡Llámenme! Soy el primer bio-exorcista de la otra vida. Sí señores, vengan a verme. Soy la solución. Les daré un susto de muerte, francamente haré lo que sea por conseguir clientela, ¡me poseeré a mi mismo si hace falta! Si se deciden ya, con cada exorcismo una posesión diabólica gratis. Llámenme tres veces, llamen ya. ¡Y recuerden! ¡Comeré lo que quieran que coma, cagaré lo que quieran que cague! ¡Venga ya, me comeré un perro! Auuuuuuu… Bitelchús, Bitelchús, Bitelchús”.

“¡He visto ‘El exorcista’ 167 veces y cada vez que la veo la encuentro más graciosa!” (Bitelchús)

Crítica de Bitelchús

La película que hoy nos ocupa se ganó, casi instantáneamente, el calificativo de cinta de culto desde su estreno en 1988. Geffen Company, bajo el amparo de la Warner Bros., consiguió con ‘Beetlejuice’ un éxito indiscutible, entrando directamente al Nº1 del Box Office acumulando, en su paso por cines (y solamente en EEUU) más de 70 millones de dólares durante 12 semanas de exhibición.

Antes de lograr el éxito comentado, el film pasó por una pre-producción bastante movida. En un principio, y sobre el papel, esta era una película teóricamente de terror escrita por Michael McDowell y Larry Wilson, con el personaje que le da título descrito como un demonio con forma de serpiente. Un diablo que se hacía pasar por un hombre del medio-oeste para asustar a los que habitaban la casa. La cinta fue pasando al tono de comedia ya durante su rodaje. No en vano, la escena de la aparición de la serpiente (efecto con animatronics) se filmó antes de que Michael Keaton fuera elegido para el papel protagonista. El director Tim Burton fue (con el visto bueno desde la Warner) quien optó por ir rebajando el tono de terror, y Bitelchús acabó siendo un fantasma que se hacía llamar el primer “bio-exorcista” de la otra vida.

Michael Keaton obtuvo, por parte de Tim Burton, toda la libertad para crear su personaje y además improvisar sus delirantes líneas de diálogo, al punto de que Keaton consideró durante muchos años la cinta como su favorita. Sin embargo, y a pesar de ser lo más recordado, Bitelchús no aparece en pantalla hasta casi la media hora… y sus minutos totales en pantalla no llegan a 20 de los 92 de metraje que dura el film. Un dato bastante curioso y que debemos tener en cuenta. En consecuencia, Keaton sólo estuvo en el set durante dos semanas.

Los “verdaderos” protagonistas son Alec Baldwin (Adam) y Geena Davis (Bárbara), quienes aparecen prácticamente durante todas las escenas. Baldwin obtenía aquí su primer papel relevante y protagonista en cines. Aún así, siempre se mostró disgustado con su interpretación, que tildaba de superficial y tonta (sic)… Por su parte, Geena Davis había debutado en la gran pantalla seis años antes conTootsie (Sydney Pollack), y fue fichada por su papel coprotagonista en La mosca (David Cronenberg, 1986). En el resto del elenco encontramos a una joven Winona Ryder (la insufrible Lidya) que fue elegida en un casting donde había intérpretes que luego lograrían tanta o más fama que ella. La película fue su tercera aparición en la gran pantalla. Jeffrey Jones (Charles) y Chaterine O’Hara (Delia) son el matrimonio que adquiere la antigua casa donde vivían Adam y Bárbara, estos dos representan claramente papeles insoportables y que buscan caer mal al espectador. Por último, destacar al presuntuoso y amanerado Otho, papel a cargo de Glenn Shadix, quién a partir de esta aparición se dedicaría a repetir en el cine el mismo papel en cintas como Demolition Man (Marco Brambilla, 1993) o ‘Mi colega Dunston’ (Ken Kwapis, 1996).

Entrando propiamente en la valoración de la cinta, cabe decir que estamos ante lo que luego se iría definiendo como el cine “Made in Tim Burton”, esto es: mundos paralelos y llenos de humor negro, y con personajes extremos y auto-paródicos. ‘Bitelchús’ fue la película que marcó la pauta, a pesar de que antes de este film Burton dirigió ‘La gran aventura de Pee-Wee’ (1985), también para la Warner, quien tomó a Burton como uno de sus jóvenes prometedores, hasta el punto de entregarle las llaves del estudio para que dirigiera a su gusto Batman (1989) y Batman vuelve (1992), ambas con Keaton como “el hombre-murciélago”.

En varios aspectos se puede decir que ‘Bitelchús’, como película, no ha envejecido bien, sobre todo si hoy día se ve en casa en un Blu-Ray y una televisión 4K. Vale que nos encontramos ante un film que apostó por unos efectos especiales mezcla de trucajes, prótesis y animatronics que, en su momento, eran “revolucionarios”… pero justamente lo que valía para ser algo nuevo en 1988, hoy con la aparición del CGI y las televisiones de última generación canta mucho. El momento álgido, y uno de los más recordados de la película, es la pieza musical “The Banana Boat Shop”.

‘Bitelchús’ se estrenó oficialmente en España el 22 de julio de 1988. Cuatro meses antes, el 30 de marzo, lo hacía en USA. Durante décadas se rumoreó con una secuela que no llegó a salir de ideas al aire en los despachos… y una premisa de guión al que Keaton y Ryder dieron su visto bueno, pero la falta de interés de Burton por volver a dirigirla (requisito de Keaton y Ryder para volver) hizo que no pudiera convertirse realidad. Cuando ambos actores regresaron a la primera plana (tras la nominación al Oscar del primero y la aparición de la segunda en el fenómeno de culto ‘Stranger Things’), se intentó de nuevo lanzar unos posters promocionales y la idea de la secuela, pero de nuevo todo sigue en el aire.

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Bitelchús, una cinta de culto plena de humor negro y con un personaje central con un encanto especialmente terrorífico, Bitelchús, un protagonista creado prácticamente desde la nada por el talento para el humor físico de Michael Keaton. Sirvió además para presentar las trademarks de Tim Burton en el cine del gran público. Sin duda, la película más conocida (o de las tres que más lo son) de todos los que se implicaron en ella.

Tráiler de Bitelchús