Ad Astra
Comparte con tus amigos










Enviar

En un futuro cercano la humanidad mira hacia el espacio, las estrellas… en busca de vida inteligente y progreso. Esta es la premisa inicial de la que se sirve James Gray para invitarnos a viajar al cosmos en compañía de Brad Pitt. Despegamos en 3, 2, 1, 0… ¡Bienvenidos a ‘Ad Astra’!

“Mi padre siempre creyó que no había encontrado nada. Sin embargo, lo tenía delante”.-Roy McBride.

Crítica de Ad Astra

James Gray retorna a la dirección después de su destacado trabajo en Z, la ciudad perdida (2016). Y lo hace con esta odisea espacial que es ‘Ad Astra’, una cinta que nos presenta un futuro más o menos cercano donde los viajes a la Luna y Marte ya son una realidad. No obstante, la tecnología que se nos muestra es casi de nuestros días. El propio director lo deja claro: “Lo que muestra la película es muy parecido a la vida actual, pero con más gadgets”. De entrada, esto lo considero una virtud, ya que te acerca bastante a lo visto en pantalla.

Lógicamente, para la realización del film, el cineasta recibió sus buenas dosis de asesoramiento. En este caso representadas por la propia NASA, el astronauta Garrett Reisman y el ingeniero aeroespacial Robert Yowell. También fue de gran ayuda la aportación del director de fotografía Hoyte Van Hoytema gracias a su trabajo en Interstellar (Christopher Nolan, 2014).

El libreto es obra del propio James Gray escrito en colaboración con Ethan Gross. Varios son los temas que nos presentan ambos guionistas, entre ellos: la búsqueda de vida extraterrestre, la exploración espacial, la soledad y la familia. No obstante, al final ‘Ad Astra’ se decanta claramente por la soledad y la familia. El film no es otra cosa que un retrato absolutamente intimista de la soledad y sus efectos, y de un padre que nunca ejerció como tal. Son muchos los monólogos en los que Roy McBride nos describe su vida y lo que piensa de él mismo y de los demás. También serán varias las pruebas de evaluación psicológica en las que tenga que describir su estado de ánimo. Así pues, al final de todo, los cohetes, las naves, la Luna, Marte, Neptuno… todo eso queda totalmente subordinado por un retrato íntimo de la humanidad en soledad.

En relación a la trama, y al margen de lo anterior, ‘Ad Astra’ bebe claramente de ‘Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979). El esquema de la historia es el mismo cambiando la lancha y el río por las naves y el espacio. En ‘Ad Astra’ el rol de Martin Sheen lo asume Brad Pitt y Tommy Lee Jones hace lo propio con Marlon Brando. Aquí Brad Pitt también deberá encontrar a Tommy Lee Jones que, como en el film de Coppola, se presenta como una posible amenaza. Además, la presencia de Lee Jones es constante aún sin aparecer. A lo largo del metraje sólo lo veremos en fotografías de archivo y en videomensajes antiguos. Como pueden ver, la estructura básica de ambos films es casi idéntica. La diferencia es que ‘Apocalypse Now’ se decantaba como trasfondo por el horror y ‘Ad Astra’ lo hace por la soledad.

Lo más atractivo de toda la trama es saber qué pudo pasarle a la expedición liderada por Clifford McBride y los motivos por los que este canceló toda comunicación con la Tierra. En palabras de Roy McBride: “¿Qué le pasó a mi padre? ¿Qué encontró ahí fuera?”. De esta manera, la película te invita a fantasear durante sus 122 minutos elaborando teorías. Finalmente, todas las respuestas nos llegarán en los últimos minutos y no serán crípticas del tipo2001: Una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968).

Por otro lado, y para hacer más llevadera la soledad (y la película), se incorporan un par de secuencias de acción. Una de ellas tendrá lugar en la Luna y la otra a bordo de una nave noruega. Ambas escenas están muy bien resueltas y la que se desarrolla en la Luna destaca por su gran recreación del satélite. No obstante, ambas secuencias se nota que están puestas claramente para calmar al espectador más inquieto. Tan es así que si no estuvieran en el film tampoco se las echaría de menos.

Finalmente, la música de Max Richter está en total sintonía con el carácter intimista de la propuesta y del protagonista. Para ello destaca, en algunos pasajes, el empleo del piano tocando partituras melancólicas.

“Somos devoramundos”… De la Tierra a Neptuno.

En lo que respecta al reparto el protagonista casi exclusivo del film es Brad Pitt interpretando a Roy McBride. La suya es una “performance” bastante similar a la que ya hizo Ryan Gosling en First Man (Damien Chazelle, 2018). Esto es así porque Roy, al igual que Armstrong, es un hombre encerrado en sí mismo. Un tipo que controla al máximo sus emociones y sentimientos hasta el punto de sacrificar a su propia esposa. El personaje de Pitt se siente más a gusto en soledad que acompañado. Por todo esto no esperen grandes demostraciones del actor de cara al público. La suya es una interpretación totalmente “bajo control” y sólo nos ofrecerá momentos puntuales de ira y sentimientos.

El segundo papel en importancia va para Donald Sutherland interpretando al coronel Pruitt, un viejo astronauta que se une a la misión de Roy. La labor de este veterano intérprete simplemente es de acompañamiento hasta un determinado momento. También tiene una pequeña importancia Ruth Negga encarnando a Helen Santos, la responsable de la colonia en Marte. Finalmente, Tommy Lee Jones interpreta a Clifford McBride, el padre de Roy. Respecto a él, me remito a lo ya comentado: su aparición (básicamente) se limita a fotos y videomensajes y hasta aquí puedo contar de su personaje… Otros artistas con cierta relevancia que se dejan ver con muy pocos minutos son Liv Tyler y John Ortiz. La primera como esposa Roy en imágenes que son meros flashes y el segundo como el teniente Rivas de la SPACECOM, una especie de NASA militarizada.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Ad Astra, una película para ser saboreada lentamente y sin prisas dejándote atrapar por su intimidad. Los que busquen aquí efectos deslumbrantes o una odisea vibrante y repleta de luces y sonidos estridentes que se abstengan de verla. Esta no es una película de Marvel Studios. Esta es una película de James Gray y, como tal, hay que saber valorarla y degustarla.

Tráiler de Ad Astra