Apocalypse Now
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“He visto horrores, horrores que usted ha visto. Pero no tiene derecho a llamarme asesino. Tiene derecho a matarme, pero no tiene derecho a juzgarme. No creo que existan palabras suficientes para describir lo que significa a aquellos que no saben qué es el horror. El horror, el horror. EL HORROR…”. Hoy se cumplen ¡40 años! desde que Francis Ford Coppola nos llevó al infierno y al horror de la guerra en… ‘Apocalypse Now’.

“Me enviaban al peor sitio del mundo y no me daba cuenta. A miles de kilómetros del mundo. Por un río que serpenteaba por la guerra como el cable de un circuito principal conectado directamente a Kurtz” (Willard)

Crítica de Apocalypse Now

Retomando una empresa de Orson Welles, nunca finalizada por imposibilidad de medios, Francis Ford Coppola “se fue a la guerra”. Y “se fue a la guerra” a filmar la epopeya definitiva sobre los horrores del ser humano: ‘Apocalypse Now’. El film es la adaptación libre, y ambientada en el conflicto de Vietnam, de ‘En el corazón de las tinieblas’, novela de Joseph Conrad. Su obra fue adaptada para la gran pantalla por John Milius con añadidos del propio Coppola. El realizador tuvo que meter mano al guión cuando Milius acabó por desmarcarse del proyecto. Milius terminó harto de que el director le pidiera revisiones diarias a lo largo de dos años. Cambios en la escritura que debía enviar en los aviones que volaban desde Los Ángeles hasta Filipinas con los víveres para consumo propio del director y su groupe.

La cinta contó, en primera instancia, con una importante inyección de capital a cargo de Universal/United Artist. Ambos estudios también acabarían por abandonar la película, prefiriendo perder lo ya invertido a poner más dinero para terminarla. Esto se debió a que llegaron a Hollywood importantes rumores. Entre ellos: las enfermedades que comenzaban a asolar al equipo, la fuga de actores, los huracanes que destruían los sets y la continuada ausencia de Marlon Brando para filmar su parte. Así las cosas, fue Coppola quien asumió el control total a modo de Howard Hughes moderno. El mítico realizador invirtió su propio dinero, vendiendo hasta su alma con tal de completar la que, según él, sería la obra maestra que le haría pasar a la historia del cine… aunque fuera de manera póstuma.

“Me gusta el olor del napalm por la mañana. Una vez, durante doce horas, bombardeamos una colina y al acabar subimos aquella montaña. No encontramos ni un cadáver de esos amarillos de mierda… Aquella colina olía a ¡victoria!” (Kilgore)

Cinematográficamente hablando, ‘Apocalypse now’ refleja a la perfección la meta más humilde, cabal y menos megalómana de Coppola. Aquí filma la guerra en 35mm al estilo de los directores-reporteros de la segunda guerra mundial como John Huston. ‘Apocalypse Now’ no es una película sobre la guerra, es la guerra. En ese sentido, el film es de diez y no se le puede reprochar nada. Todo en ella camina por los sin-sentidos de lo que representó el conflicto en el Nam, de las mentiras que se vendieron y que los americanos y el mundo entero creyó. Un film de cómo el pueblo vietnamita fue sistemáticamente aniquilado por no ceder ante una invasión estratégica.

Es innegable que la cinta es excesiva. Igual que la guerra, usa la fuerza de gran manera. Es demoledora, brutal, descarnada, grandilocuente y genial. También es cierto que es demasiado larga. No obstante, es una experiencia que te acaba atrapando de manera feroz por su tremendo ambiente y realidad. A todo esto contribuye, de manera descomunal, la fotografía de Vittorio Storaro y la labor actoral de Martin Sheen y Marlon Brando. ‘Apocalypse Now’ es un largometraje hecho para perdurar. Una experiencia visual de primer nivel.

“Acusar a un hombre de asesinato en este sitio era igual que poner multas por exceso de velocidad en la carrera de Indianápolis” (Willard)

El primer protagonista elegido fue Harvey Keitel. El actor rodó sus escenas durante algo más de dos semanas para luego ser fulminantemente despedido por “bajo rendimiento”. Su lugar lo ocupó, de manera súbita, Martin Sheen, quien leyó el guión y voló a Filipinas a toda prisa. Al llegar se acabó sumergiendo tanto en su personaje que casi muere a consecuencia de un infarto. Una sus secuencias cumbres es aquella en la que baila desnudo y totalmente ido para terminar golpeando un espejo donde se mira como si no hubiera nadie reconocible en él… Además, el propio actor es la voz en off del film. Una voz a menudo de la razón… llevándonos por la sin razón de la guerra mientras sube el río Nung en busca de “algo o alguien” que no se sabe a ciencia cierta sí existe.

“Ese alguien” es Marlon Brando. Lo cierto es que Brando no aparecerá en pantalla más de 20 minutos en una cinta que sobrepasa, en su versión original, los 140. No obstante, Brando es el eje principal del relato. Su figura fantasmal merodea por todo el metraje. Se cuentan leyendas sobre su personaje y se le conoce por el informe que Willard va analizando sobre su figura. Posteriormente se le desgrana por el propio juicio de su perfil que Willard hace sobre su persona. Finalmente, terminamos por ponerle voz y rostro en los últimos minutos. Minutos donde aparece en una actuación febril que realmente pone los pelos de punta. Brando aparece musitando sus diálogos al filo de la navaja (como un caracol), entre sombras, entrando y saliendo del plano desde la mismísima oscuridad. Sus escenas, pocas, son realmente un ejercicio de cine de una fuerza pocas veces alcanzada.

“El horror tiene rostro” (Kurtz)

En el camino hacia Kurtz, Willard acabará viajando con un variopinto grupo de soldados. Entre ellos se encuentran Laurence Fishburne, Frederic Forrest o Sam Philips. Todos ellos en unos papeles de tipos que parecen haberse perdido en la guerra. Soldados en apariencia. Pero, en realidad, contrabandistas, vividores y drogadictos. En suma, sujetos peligrosos armados con armas automáticas.

Para Harrison Ford (Lucas) y Robert Duvall (Kilgore) van dos papeles cortos pero importantes en la trama. Ford es un burócrata. Por su parte, Duvall es un Coronel que se entretiene aniquilando charlies al son de la Valkiria para luego surfear con el napalm aún en el ambiente y el olor a carne amarilla a la parilla pululando por el aire. Tremebundo el papel y las perlas, a modo de diálogo, de este último. Cameos fugaces para R. Lee Ermey (piloto de helicóptero), Scott Glenn (Teniente Colby) y el propio Coppola (director de documental). Por último, un alocado rol para Dennis Hopper que hace de periodista “colocado”. Hopper se paseó por el set de rodaje drogado y sin asearse durante su participación. Esto acabó poniendo nervioso a todo el mundo. Por su peligrosa actitud, Marlon Brando se negó a rodar la escena que tenía con él.

“No hay nada que deteste más que el hedor de la mentira” (Kurtz)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Apocalypse Now, toda una experiencia visual y sonora. Un film capaz de penetrar en la memoria y el alma de forma pocas veces vista en la historia. Espeluznante, atrapante, a veces inentendible y excesiva, pero claramente única e imprescindible.

Tráiler de Apocalypse Now