300
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Zack Snyder rompió moldes con una cinta brutal, visualmente rompedora y con una enorme carga épica. Una película basada en el espectacular cómic de Frank Miller y mezclada con sangre, rock n’ roll y sudor. Damas y caballeros, esto no es una clase de historia, ¡Esto es Esparta! y estos son los… ‘300’.

“¡No les deis nada, arrebatárselo todo!” (Leónidas)

Crítica de 300

Cuando Frank Miller escribió el guión para su novela gráfica ‘300’, muchos dudaban de que se convertiría en un éxito. Poco después, gracias a la enorme potencia narrativa de Miller, y a la espectacularidad visual de Lynn Varley, ‘300’ se convirtió en un éxito enorme. Miller iba directo al grano y ofrecía momentos de auténtico infarto y delirio absoluto. Quedaba bastante claro que no se trataba de una novela gráfica realista que tratara con plena exactitud lo que sucedió en la batalla de las Termópilas.

La novela de Miller llamó la atención de las productoras de Hollywood… y también la de un joven cineasta primerizo llamado Zack Snyder. Snyder, que venía de rodar su notable Amanecer de los muertos (2004) y de cosechar con ella un buen recibimiento, tenía interés en ir escalando posiciones en Hollywood. Con Snyder estamos hablando de un director con un background venido de los videoclips. De todos es bien sabido que los directores videocliperos son más o menos bien recibidos por la industria cinematográfica. Así pues, Snyder cogió su cámara, grabó un par de planos de un guerrero espartano machacando persas y con unos efectos especiales baratos impresionó a los directivos de Warner Bros para poder hacer el film.

A lo anterior se le sumó la total aprobación de Frank Miller sobre la cinta, dando visto bueno al guión que pulió el propio Snyder, Johnstad y Gordon. Así fue como Warner Bros dio luz verde al proyecto con un presupuesto de 65 millones de dólares. El rodaje tuvo lugar en unos estudios repletos de croma en Montreal (Canadá).

‘300’ de Zack Snyder es una enorme “orgía visual”. Aquí los mejores aspectos residen en las espectaculares batallas. Batallas todas ellas repletas de sangre y gore, además de estar sobresalientemente filmadas en slow-motion. Este estilo de «cámara súperlenta» terminaría convirtiéndose en la firma de Zack Snyder durante un par de películas. Cabe destacar que casi todo el punto fuerte de este film reside, con total seguridad, en su espectacularidad visual, sin lugar a dudas gloriosa. En cambio, se nota que la trama ideada por Snyder y sus guionistas es tremendamente simple. Eso sí, también lo era en la novela de Miller.

Por otro lado, Snyder logra atrapar el interés gracias a un reparto de actores notables. Entre ellos destaca con sobresaliente Gerard Butler en el papel que le marcaría para el resto de su carrera. Su Leónidas tiene frases tremendamente efectivas (glorioso el momento «¿Locura? Esto es Esparta» o cómo se refiere a los atenienses). En el otro lado de la balanza se encuentra un Rodrigo Santoro que se lo pasó pipa interpretando a Jerjes, un personaje un tanto estrafalario y que se refiere así mismo como “El Rey-Dios». ¡Ojo! también Santoro escupe frases igual de buenas que las de Leónidas («No son mis latigazos lo que temen, sino mi poder divino»). Mención también para Lena Headey como la reina y esposa de Leónidas. Finalmente, no pierdan de vista a Michael Fassbender en su debut en cines.

Los efectos visuales son excelentes, sin lugar a dudas. Este film es otra muestra de que no son necesarias enormes cantidades de dinero para lograr efectos convincentes. Snyder saca partido a su enorme potencia visual en cada fotograma de la cinta. De hecho, los storyboards son la novela gráfica en sí misma, escaneada y quitando los diálogos de Miller y, en su lugar, poniendo los de los guionistas.

Todas y cada una de las escenas merecen ser consideradas como magníficas. Además, y haciendo acopio del slow-motion, suma un nivel enorme de nitidez. Atención a ese travelling de Leónidas finiquitando a varios persas con miembros cercenados de por medio. ¡Esa secuencia no tiene precio! La pena es que esto último, hoy en día, parece que provoca un nivel de espanto entre los productores y directores actuales, más preocupados por cuanto se mueve la cámara que por mostrar combates nítidos y brutales como los que nos ofrece esta película.

En conclusión.
Para concluir con esta crítica de 300 podemos afirmar que se trata de una cinta entretenidísima y con un gran apartado visual. Sin embargo, flaquea en lo que refiere a la historia real. Ahora bien, tampoco se le puede reprochar nada en ese aspecto, pues la novela gráfica de Miller es tan plana como la hoja de un folio. A pesar de este déficit, la película globalmente tiene enormes virtudes: un ritmo trepidante, brutales secuencias de acción, sangre, sudor y rock ‘n roll a cargo de Tyler Bates. ¡Cine machote en estado puro!

«Espartanos, deponed vuestras armas» (Persa)
«Persas, venid a por ellas» (Leónidas)

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