Top Gun (Ídolos del aire)
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El 3 de marzo de 1969 la Marina de Estados Unidos fundó una escuela de élite para enseñar a combatir en el aire y asegurarse de que los graduados fueran los mejores pilotos del mundo. Lo consiguieron. La Marina la llama: Escuela de Instrucción de Combate. Los pilotos la llaman: ‘Top Gun (Ídolos del aire)’.

“Caballeros, han sido ustedes seleccionados entre los mejores aviadores de la Marina. Son la élite. Lo mejor de lo mejor. Aún les haremos mejores. Sí alguno de ustedes se pregunta quién es el mejor… fíjense en esa placa de la pared. El mejor piloto de cada promoción y su radioperador tienen su nombre ahí grabado. Y se les da la oportunidad de volver a Top Gun como instructores. ¿Cree que su nombre va a estar en esa placa?” (Viper)

Crítica de Top Gun (Ídolos del aire)

Este film fue un gran éxito de taquilla en todos los rincones del planeta. Su repercusión espoleó totalmente las inscripciones de jóvenes en la Marina Estadounidense. Elevó la carrera de Tom Cruise y le dio a Don Simpson y Jerry Bruckheimer la corona de los productores independientes más influyentes de Hollywood. También alzó a una rejuvenecida Paramount Pictures como una major creadora de hits en el box office y posibilitó que Tony Scott comenzara a trazar una filmografía ineludible dentro del cine de acción. Todo eso y mucho más logró ‘Top Gun’. Y lo hizo de forma totalmente justificada, con un estilo visual que aún hoy resulta fascinante, una galería de personajes para el recuerdo y con unas escenas de acción áreas luego pocas veces igualadas (por no decir insuperables).

La preproducción de comenzó a finales de 1983. Simpson y Bruckheimer pudieron convencer a un todavía “imberbe” Tom Cruise para que se reuniera con ellos tras llegar de Londres donde estaba rodando ‘Legend’ (Ridley Scott, 1985). Toda vez que lograron ponerse de acuerdo en el tono y en las innegociables obligaciones que Cruise quería tomar (poder de decisión en el casting, marketing y recibir instrucción real a bordo de aviones F-14 en un portaaviones) ‘Top Gun’ se convirtió en una realidad.

El presupuesto, alto para la época, fue de entre 14 y 16 millones de dólares. La recaudación USA ascendió a 179 millones desde su estreno el 16 de mayo de 1986 y subiendo hasta los 356, si sumamos el acumulado mundial. A esa descomunal cantidad habría que añadir los millones de casetes vendidas de la banda sonora ganadora del Oscar en 1987 y sus ganancias en video de alquiler y venta. Y ya ni contamos el hit que supuso a nivel “product placement” para firmas como Rayban, Budweiser o Kawasaki.

La galería de personajes para el recuerdo y de frases célebres de ‘Top Gun’ es tan legendaria como su fama de emblema del blockbuster moderno. Una redefinición total de espectáculo y mezcla de géneros que en pantalla funciona de maravilla. Y eso a pesar de que la película como tal, explicada sobre el papel, puede parecer un ridículo total y telenovelero. Con justicia, sus detractores la catalogaron como panfleto promocional de alistamiento; mítico es el episodio ‘New Kids on the Blecch’ Tª12 de Los Simpson que la parodia. Sin embargo, en la práctica, su esquema argumental, sus personajes, la música, la fotografía degradada, esa especie de coreografía que muestra cómo es la vida en un portaviones, las épicas batallas en el aire,… todo encaja de maravilla a nivel cinematográfico. Eso es innegable.

Como film estamos ante un drama con importantes dosis de acción y romance. Una película que trata fuertemente el vínculo de la familia y del paso y la herencia de padres a hijos. Ante todo, ‘Top Gun’ trata sobre cómo encontrar tu lugar en el mundo. Y ver que la instrucción no sólo funciona para crear potenciales héroes, sino para formar y redirigir el carácter. Y eso hace la película.

El guión fue obra de Jim Cash y Jack Epps Jr basándose en un artículo titulado ‘Top Guns’ escrito por el israelí Ehud Yonay. Durante el rodaje se contrató al guionista Warren Skaaren con la misión de mejorar escenas y dar mayor profundidad a los personajes. Esto se hizo con el beneplácito Tom Cruise, que aquí empezó a cimentar su galería de personajes míticos, o como el mismo acuñó en su momento: “tan grandes como la vida” (del inglés “that´s larger than life”).

Imposible dejar pasar la tremebunda e icónica fotografía del film a cargo de Jeffrey L. Kimball, habitual colaborador de Tony Scott. Y, por supuesto, la ineludible banda sonora bajo la batuta de dos reyes del sintetizador y la música pop como Harold Faltermeyer y Giorgio Moroder. La soundtrack incluye temas del calado de “Danger Zone”, “Mighty Wings”, “Take My Breath Away”, “Great Ball on Fire” o “You`ve Lost That Lovin’ Feeling”. Ni que decir tiene que se vendieron millones de casetes de la BSO.

Está claro que Tom Cruise, encarnando a Maverick, es quien manda. Y lo hace demostrando que ya era una estrella de cine como pocos. A su lado, muy bien elegido, luce Anthony Edwards ganándose la inmortalidad como Goose, un padre y marido que sólo quiere graduarse y volver a casa, pero que es llevado en volandas por el ímpetu ganador de Maverick. Ambos forman una gran pareja en pantalla y eso hace que la película sea mejor.

Por otro lado tenemos a un inquietante Val Kilmer como Iceman. Kilmer entrega un rol bastante extraño. Hablamos de un tipo que es frío como el hielo, de ahí su nombre en clave, pero al que Maverick hace perder los estribos más de una vez. Los retos de Iceman a Maverick pueblan el relato desde su primer encuentro. Ojo a la inenarrable escena post-duchas en donde Kilmer, en versión pecho palomo, busca hundir moralmente a Maverick, al que tilda de amenaza. ¡Legendaria! Atención también con Kelly McGillis como Charlie, una investigadora civil que colabora con la Marina. Su misión es evaluar los riesgos que toman los pilotos en el aire y hacerlos mentalmente mejores. No tardará en caer presa de los encantos de Maverick.

En papeles secundarios, pero importantes, encontramos a dos actores que llegaron alto unos pocos años después de este film. Me refiero a Meg Ryan (Carole) y Tim Robbins (Merlin). También salen John Stockwell (Cougar) y Rick Rossovich (Slider). Y, por supuesto, míticos intérpretes de los ochenta como James Tolkan, Tom Skerritt y Michael Ironside dando vida a Stinger, Viper y Jester (los jefes de patio de la Marina). Por último citar a Clarence Gilyard como Sundown.

“Creo que necesito… Necesito… ¡Velocidad!” (Maverick)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Top Gun (Ídolos del aire), un clásico de los ochenta sin paliativos. Un film de acción en el aire prácticamente insuperable. Drama, aventuras, acción y velocidad. Una película tan grande como la vida. Si necesitaran meter un documento gráfico en una cápsula para que en el futuro pudieran saber qué era el cine en los años ochenta, ‘Top Gun’ sería una firme candidata para ello.

Tráiler de Top Gun (Ídolos del aire)