No mires arriba
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En un principio, esta película iba a haber visto la luz en cines por todo lo alto. Sin embargo, al final cayó en las redes del streaming. Más concretamente Netflix la adquirió en abril de 2020 procedente de la Paramount Pictures. Llegó la hora de saber qué significa la expresión ‘No mires arriba’.

“Creo que vamos a morir todos” (Profesor Mindy)

Crítica de No mires arriba

Netflix sigue fichando a grandes estrellas delante y detrás de las cámaras. Y ‘No mires arriba’ quizás sea el ejemplo más perfecto de esto. Aquí tenemos un gran nombre como director y un reparto plagado de estrellas que tan sólo podrían igualar Disney o Warner Bros. Pero empecemos por el director que no es otro que Adam McKay. Hablamos de un especialista en comedias disparatadas y ácidas que alcanzó su cenit en 2016 ganando el Oscar al mejor guión por ‘La gran apuesta’, película por la que también fue nominado como mejor director. Nominación que repitió en 2019 con ‘Vice’.

En ‘No mires arriba’, McKay apuesta por una sátira repleta de personajes esperpénticos para burlarse de la actual sociedad en la que vivimos. Una sociedad repleta de políticos inútiles, CEOS que se creen Mesías, periodistas estúpidos, gente idiotizada por las redes sociales, negacionistas, memes,… En fin, aquí pocos, muy pocos, se salvan de ser ridiculizados. Eso sí, ya cansa ver como, por ejemplo y en el caso de los políticos, son siempre los de una determinada cuerda los que se llevan todos los palos en Hollywood…

Por otro lado, los únicos personajes salvables de toda la trama son los científicos. Estos últimos asisten incrédulos e impotentes a cómo toda la farándula social ignora su amenazante descubrimiento. En su lugar se da todo el eco mediático a la separación de la pedorra de turno, o al escándalo sexual del típico politicucho podrido que aspira a un cargo nuevo. En fin, pura y dura realidad revestida con un brutal disfraz de caricatura.

Siguiendo con lo que acabo de exponer, se me viene a la cabeza una frase que, en los últimos tiempos, repito ya con cierta asiduidad. Tomen nota: “Vivimos en una sociedad ridícula en la que los locos están sueltos y al mando… y los cuerdos están encerrados”. Tal cual lo digo y tal cuál es la realidad. La sociedad de ‘No mires arriba’ básicamente es la sociedad que yo describo en mi frase. También el propio título del film es una metáfora que se usa en el último tercio para sacar las vergüenzas de los “borregos”. Me refiero a toda esa gente que no quieren saber la verdad de las cosas y prefieren seguir viviendo engañados para, supuestamente, continuar siendo felices.

Todos los sucesos del film transcurren durante un periodo de seis meses. Este espacio temporal está expuesto de manera lineal y con algún salto hacia adelante para acortar tiempo. Ahora bien, en esta narración encuentro dos elementos discordantes. Por un lado la duración del film es realmente exagerada. Tengamos en cuenta que hablamos de un metraje de casi 140 minutos en el que algunas subtramas están de sobra. Y, por otro lado, las imágenes “documentalistas” de animales y gente diferente no aportan nada… salvo el hecho de intentar colar burdos y torpes mensajes subliminales.

¿Y qué pasa con el meteorito? En realidad el tan temido meteorito no es otra cosa que el “Macguffin” de la película. Un elemento invisible que hace avanzar toda la trama según se va acercando a nuestro planeta. Mientras “el cometa” se aproxima inmisericorde descontando días en el calendario… nuestros protagonistas intentan por todos los medios ser tomados en serio. Incluso en algún momento lo llegan a conseguir, pero los intereses políticos y económicos provocarán otro giro en los acontecimientos. En relación al meteorito también cabría detenerse un poco en la parafernalia visual. Salvo alguna que otra lanzadera espacial que veremos a mitad de metraje, los mejores efectos se concentran en el tramo final. Tampoco cabe esperar grandiosas imágenes porque el film es una comedia satírica… pero las pocas escenas visuales que hay están bastante logradas.

“Un suceso que comporta la extinción”. Up!

Entrando a analizar el reparto vemos que está totalmente plagado de estrellas. Sin embargo, y pese a lo que pudiera parecer, no estamos ante unas actuaciones brillantes. Esto es así porque la mayoría del elenco abraza la caricatura y así pocas o ningunas aptitudes interpretativas se pueden resaltar más allá del disparate. De esta línea disparatada tan sólo se salvan Leonardo DiCaprio y Jennifer Lawerence.

Leonardo DiCaprio es el mejor de todo el casting interpretando al Doctor Randall Mindy. En su caso observamos claramente un triple registro: empieza como un hombre nervioso y temeroso, luego evoluciona hacia una personalidad más mediática y, finalmente, termina como un tipo que ya ha encontrado la calma. Notable triple de registro de Leo con unas escenas en las que parece a punto del infarto y otras en las que directamente estalla.

Por su parte, Jennifer Lawrence tiene que cargar con Kate Dibiasky, la discípula de Mindy que localiza el meteorito. La pena es que su personaje es una científica fría, borde, aburrida y sin chispa. En una línea también seria, que no borde, está Rob Morgan como Teddy, un científico que apoyará a Mindy y Dibiasky desde el principio y hasta el final.

El resto del elenco ya he comentado que son caricaturas andantes. Meryl Streep es la Presidenta Orlean siendo una burla en toda regla de Donald Trump pero en mujer. Jonah Hill es Jason, el hijo de Orlean, responsable del Estado Mayor y un necio integral. También tenemos a Mark Rylance como Peter Isherwell, el tercer millonario del mundo, un dios de los algoritmos y el CEO de la tecnológica BASH. Pese a este impresionante currículo, su personaje da la imagen exterior de un individuo totalmente retrasado.

Por otro lado, la pareja periodística formada por Tyler Perry y Cate Blanchett quedan para hacer comentarios estúpidos en su matinal. Otro que aparece es Ron Perlman dando vida a un embrutecido y ajado héroe de guerra. Finalmente nos quedan Timothée Chalamet y Michael Chiklis que si no estuvieran nadie los echaría de menos…

“No son tan suficientemente inteligentes para ser tan malvados como vosotros los pintáis” (Kate Dibiasky)

En conclusión.
Concluyo esta crítica de No mires arriba, una auténtica burla de la sociedad en la que vivimos. Adam McKay juega claramente al disparate, pero no consigue emular las grandes producciones ochenteras de un tono parecido. Aun así, y dado su viralismo actual, es recomendable echarle un vistazo para no quedar “fuera del sistema”… y, de paso, echarse algunas risas.

AVISO: Hay dos escenas postcréditos. Una al principio y otra al final de todo.

Tráiler de No mires arriba

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