Missouri
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“¿Protector? ¿¡Eso no es una especie de asesino!? Corríjame si me equivoco, pero un protector ¿no es uno de esos que matan sin necesidad de aproximarse? La primera vez que vi de cerca lo que era un protector fue cuando a un chico de Wyoming, que estaba sentado, le volaron la cabeza en trocitos tan grandes como mi dedo pulgar. Si se cuelga a alguien, normalmente, se le da la oportunidad de hablar, de que se despida o de que escriba una carta… pero cuando se le dispara a alguien con un rifle Gilmore, desde medio kilómetro de distancia, ni siquiera tienen tiempo para hacer el acto de contrición. Su cabeza queda hecha papilla, ni siquiera es necesario comprobar si está muerto”. Marlon Brando y Jack Nicholson se baten a duelo en ‘Missouri’.

“¿¡Dónde está ahora tu revolver con culata de plata y ribetes con flores tallados a mano, eh Lee Clayton!?” (Tom Logan)

Crítica de Missouri

‘Missouri’ fue el esperadísimo encuentro en pantalla entre dos de los mejores actores de la historia del cine: Marlon Brando y Jack Nicholson. Ambos estuvieron a punto de protagonizar ‘Defensa’ (John Boorman, 1972) años atrás pero no hubo acuerdo económico. Tuvo que ser Elliot Kastner, habitual productor de los films de Brando, quién se mostró lo suficientemente suicida como para darles casi un 60% del presupuesto, solo en sueldos. Ese dinero se lo llevaron los dos gigantescos protagonistas. Aun así, Kastner pretendió tener dinero para filmar por todo lo alto ‘The Missouri Breaks’. El título original hace referencia a los rápidos del río Missouri, los cuales recorrían los cuatreros comandados por Tom Logan.

1.250.000 $ cobraría Nicholson por diez semanas de rodaje. Por otro lado, 1.000.000 $ se llevaría Brando por cinco semanas, la mitad de tiempo. Además, ambos se llevarían un importante porcentaje de la recaudación a partir del primer dólar que ganara el film desde que lograse doblar su presupuesto en taquilla. Nicholson se llevaría un 10% y Marlon su mítico 11,3%. Marlon Brando no trabajaba desde 1972 y ya había empezado su decadencia física. Por su parte, Nicholson ya era mucho más que una estrella en ciernes. De hecho, ya había ganado su primer Oscar con ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ (Milos Forman, 1975). Además, tanto Marlon como Jack, eran vecinos en la vida real en el barrio de Mulholland Drive.

Entrando en ‘Missouri’ decir que estamos ante uno de los choques de trenes más inenarrables de la historia del cine. Nicholson (Tom Logan) es un ladrón de ganado que decide pasarse a ladrón de trenes. Todo al ser convencido, a regañadientes, por el resto de miembros de su banda, quienes lo ven como un trabajo menos esforzado. Su primer y único robo tendrá unos resultados tan lamentables que acabarán huyendo hasta Montana. Allí intentarán llevar una vida honrada labrando la tierra. Por su parte, Brando (Lee Clayton) da vida a un regulador y/o solucionador de problemas. Un tipo que mata desde la distancia. Será contratado por un ranchero que quiere comprar las tierras y, si le dejan, el futuro.

El material anterior de la trama descrita no destacaba en nada por sí solo. Así pues, el guión original de Thomas McGuane necesitó de una importante retahíla de re-escrituras. Por si fuera poco, se tuvo que contratar a Robert Towne, conocido script-doctor, para que redactara un nuevo y tercer acto. Así las cosas, junto al duelo protagonista, si ‘Missouri’ sobresale por algo, y se eleva por encima de la media, es por su fotografía obra de Michael C. Butler. También destacan las imponentes localizaciones.

El director Arthur Penn, a pesar de los majestuosos paisajes y del elenco, no logró llevar la cinta al nivel que demandaban los nombres que engrandecían la producción. Este film fue quizás el último importante que dirigiría tras una carrera plagada de películas de gran calado. Además de a Jack Nicholson y Marlon Brando, también dirigió aquí a al durísimo John P. Ryan, Harry Dean Stanton y un principiante Randy Quaid.

En cuanto al duelo interpretativo, el más joven, Jack Nicholson, apostó por interpretar a su personaje desde la veracidad. Hay momentos de comedia, el cortejo a la hija del cacique, o sus míticos berrinches cuando algo no sale como está previsto pero, en líneas generales, le mueven sentimientos de venganza. Tom Logan quiere ser un buen hombre, pero no sabe cómo. Con esa técnica y un personaje perfectamente medido, Nicholson consigue igualar a Brando en el plano conjunto. El mayor empaque del personaje creado por Jack juega a su favor. Así, y con unos motivos claros, es capaz de sobresalir a base de intensidad por encima del maestro Brando. Ojo a cuando intenta sacar a un potrillo del fango con Braxton y Lee Clayton detrás suya perplejos.

Por otro lado, el momento de la verdad lo gana Marlon Brando llevando al extremo un papel que, en realidad, es una genial farsa. Véase cuando un enfurecido Logan visita al regulador en su habitación y este no hace nada por ponerle difícil la muerte, sacando su barriga de la bañera e invitándole a disparar mientras juega con la espuma… Marlon se llevó los elogios de manera unánime. Fue más listo y gastó menos esfuerzo. Brando en este film es un show andante. Con los bolsillos llenos y total poder para hacer y deshacer, se permitió todas las travesuras posibles. En consecuencia, terminó convirtiendo a su personaje en una caricatura andante: un tipo al que parece le ha dado el sol en la cabeza más de la cuenta.

De Brando, además de su amanerada pose, chaqueta de flecos india blanca y bandana incluida, resaltar que en versión original tiene un ilocalizable acento británico. Dijeron las malas lenguas que imitaba a Richard Harris, y que se reía de las críticas al acento inglés que adoptó años antes para ‘Rebelión a bordo’ (Lewis Milestone, 1962). El personaje de Lee Clayton y su superación en cada escena son de lo mejor del film. Sin duda se lleva la palma, por supuesto, el momento en qué se pone una zanahoria en la boca para dársela de comer a su caballo, a quien le dice que tiene los ojos de Salomé y la belleza de Cleopatra. En otro momento bizarro se viste de anciana para llevar a cabo un asesinato. ¡Tremendo!

“Yo casi nunca llevo armas. Salvo por esta preciosidad. La hicieron para el presidente de México. La compré por 100 $. Es casi como un poema. Pero disparando es un desastre” (Lee Clayton)

En resumidas cuentas.
Termino esta crítica de Missouri, un western que llegó quizás demasiado tarde. Llegó cuando el género ya no interesaba y supuso el duelo entre un padre y un hijo cinematográficamente hablando: Marlon Brando y Jack Nicholson. Ellos son la película.

Tráiler de Missouri