La primera película de Richard Harris
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Alto, fuerte, irlandés, pendenciero, bebedor, genial, hombre de raza y actor de arrebatos. Nuestro protagonista de hoy salió de la nada. Se batió en duelo con algunos de los mejores actores de la historia y en muchos casos salió vencedor. Hoy toca volver la vista atrás y ver cómo fueron sus comienzos en la industria de Hollywood. Hoy toca apuntar a…

La primera película de Richard Harris

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El actor irlandés Richard Harris (1930-2002) seguramente será recordado por sus interpretaciones al borde del masoquismo interpretativo en cintas como ‘El ingenuo salvaje’ (1963) o la trilogía del hombre llamado caballo (1970, 1976 y 1983). Para los más jóvenes, les resultará familiar por su papel de Albus Dumbledore (2001 y 2002) en la saga Harry Potter. Ahora bien, sus primeros pasos los dio en los seriales de TV británicos a finales de los años 50. Ahí se dejó ver en papeles pequeños para especiales de televisión.

En 1959, en su tierra natal, obtuvo su primera participación en un largometraje: ‘Luces de rebeldía’, un film que no vería la luz en cines hasta que Harris ya era una estrella en 1964. Por lo tanto, la primera película en donde tuvo un papel destacado y pudo verse en cines de todo el mundo (o casi) fue: ‘Misterio en el barco perdido’ (The Wreck of the Mary Deare, 1959). Hablamos de una cinta dirigida por Michael Anderson para Metro Goldwyn Mayer.

En España fue editada en DVD por Impulso Records en 2008, a pesar de ser propiedad de Warner Bros. Claro que para descubrir esto tenemos que poner su pista de doblaje en español. Una pista dañada emitiendo un molesto ruido en varios momentos que impiden escuchar los diálogos. Seguramente por los gastos de doblaje de una nueva pista WB cedió los derechos a Impulso.

Con ‘Misterio en el barco perdido’ estamos ante un film que aborda con acierto varios géneros. En primer lugar es un film de barcos. Seguidamente pasa a ser una cinta de suspense con aires de terror. Posteriormente se convierte en un film judicial. Y, finalmente, también lo podemos catalogar de aventuras subacuáticas. Todo eso en menos de dos horas duración (110 minutos) y con un protagonismo compartido entre dos gigantes: Gary Cooper y Charlton Heston. La medición de los gestos de Cooper choca con la fisicidad de Heston, vendido como la versión macho-man definitiva del hombre americano. Sin duda, para los fans del cine en alta mar merece su visionado por ser toda una curiosidad. Además cuenta con una ambientación bastante conseguida dentro del Mary Deare.

Richard Harris fue el tercero en discordia, aunque su aparición se hace esperar casi una hora. Para compensar, ya en su primera escena se encarga de comerse la pantalla, provocando al capitán Match (Cooper) y rodando por los suelos. Hecho que luego utilizará en contra de Match en el juicio por la pérdida del Mary Deare. Lo bueno de Harris viene en sus gestos y poses durante el juicio. También en cómo se encarga de prometer a la hija del capitán fallecido original del Mary Deare que traerá de vuelta todos los enseres de su padre. Al final, su personaje (como el de Cooper) irá oscilando de un lado a otro de la balanza. Todo hasta descubrir la irritante verdad acerca del motín del Mary Deare y de que es lo que llevaba a bordo que tanto interesa.

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Gran parte, por no decir todos los gestos y poses de este personaje los retomaría Harris en la epopeya en alta mar más grande de todos los tiempos (con permiso de ‘Waterworld’) ‘Rebelión a bordo’ (1962). Esta cinta lo puso en la primera línea logrando una mención en los carteles promocionales del póster a la altura de Trevor Howard. De este último se haría amigo y aliado durante la cruenta batalla que fue el rodaje de casi dos años con Marlon Brando en modo astro total.

Muy publicitada en su momento fue la anécdota que Harris rememoró en sus memorias en cuanto a la escena, luego no incluida en el corte final, en donde Flecther Christian (Brando) debía cachetear a John Mills (Harris). Esa secuencia fue rodada durante dos días por la insistencia de Brando en golpear a Mills como un petimetre afeminado (visión de Christian que tenía Brando y que llevó a cabo aún en contra de dos directores y más de ocho guionistas contratados). En un momento dado, Harris, harto de no recibir el golpe que buscaba, se abalanzó sobre Brando, le dio un beso en el cachete y le susurró al odio “¿Bailamos?”.

Según Harris, Marlon se puso blanco y sus ojos rezumaban ira. La estrella abandonó el plató. Al día siguiente, y con la escena ya terminada, se acercó a Harris y le dijo: “Dick no deberías de haber hecho eso. Yo soy la estrella de la cinta, y tú te estás enfrentando a mí. Recuerda eso, por favor”. A partir de dicho momento, Brando no rodó ninguna escena más junto a Harris, sustituyéndolo por un doble. Por su parte, Harris puso una caja en la marca donde debía de ubicarse Brando.

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Otras grandes películas en donde se pudo ver su enorme talento irlandés como rival de Sean Connery fueron ‘Odio en las entrañas’ (1970) y ‘Robin & Marian’ (1976). Acompañó de nuevo a Charlton Heston en ‘Major Dundee’ (1965). También lo vimos en la cinta bélica Los héroes del Telemark (1965) y en la muy injustamente denostada producción de Dino de Laurentiis Orca, la ballena asesina (1977), cinta estrenada claramente a rebufo del éxito de Tiburón’.

También merecen mención ‘El puente de Cassandra’ junto a Burt Lancaster y Sophia Loren, ‘El hombre de una tierra salvaje’ (1971) cinta “remakeada/visitada” en la famosaEl renacido y ‘El enigma se llama Juggernaut’ (1974). Sus últimos grandes papeles los tuvo enSin perdón (1992) como Bob “el inglés”, en ‘Gladiator’ (2000) como el moribundo Marco Aurelio y en ‘La venganza del conde de Montecristo’ (2002).

A pesar de su retahíla de grandes interpretaciones, Harris abandonaría el mundo de los vivos sin un Oscar. Eso sí, fue nominado dos veces: en 1963 por la ya citada ‘El ingenuo salvaje’ y de vuelta a su tierra natal en 1990 por ‘El prado’, a las órdenes de Jim Sheridan. Richard Harris falleció a finales del mes de Octubre de 2002, cuando no hacía mucho que había cumplido los 72 años. Hasta aquí este repaso a los comienzos del único e inimitable Richard Harris. Un actor irrepetible y de raza. Todo un profesional irlandés.