La invención de Hugo
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Un niño huérfano, una niña ansiosa por vivir aventuras, una llave, un autómata, una estación de tren y un entrañable homenaje al cine mudo te esperan aquí. Es hora de dejarse llevar por la invención de Martin Scorsese y Brian Selznick. Es hora de pasar una emotiva tarde de cine viendo… ‘La invención de Hugo’.

“¿Quieres vivir una aventura?” (Hugo Cabret)

Crítica de La invención de Hugo

Con este film tenemos una bonita película de dibujos animados filmada en imagen real. ¿Qué quiero decir con esto? Pues quiero decir que la película, a pesar de ser de imagen real, es tan hermosa y cuidada en sus decorados, personajes, vestuario, efectos,… que bien podría pasar por un agradable film de dibujos animados. ¡Tal es la maravilla escénica que ha conseguido recrear Martin Scorsese! No es nada extraño que esta producción fuera premiada con 5 Oscars de los denominados técnicos, siendo además nominada en otras 6 categorías, entre ellas las de «Mejor película y Dirección».

Al respecto de lo ya comentado, uno de los aspectos que más brillan en ‘La invención de Hugo’ es la belleza de la puesta en escena. Estamos ante una auténtica delicatessen visual. Realmente quedé maravillado con la escenografía de la película. En este sentido destacar que el rodaje tuvo lugar en los Shepperton Studios de Inglaterra. Allí el director artístico, Dante Ferretti, supervisó la construcción del maravilloso mundo de Hugo. Junto al trabajo de Ferretti, premiado por su labor aquí con un Oscar, destaca también el trabajo de Dick George como diseñador de atrezo. Dick otorga a los diferentes elementos del film un nivel de detalle elevadísimo. Además fue el creador y diseñador del autómata de la película. Aclarar que, en realidad, se construyeron 15 autómatas usados para diferentes tomas.

Por si toda la delicia visual comentada en los párrafos anteriores no fuera suficiente, Scorsese también incorpora un sentido homenaje al cine mudo. Algo parecido a lo que ya sucediera enThe Artist(Michel Hazanavicius, 2011), pero a otro nivel. En este film tenemos a un guionista como John Logan que adapta el libro ‘La invención de Hugo Cabret’ escrito por Brian Selznick. Y lo adapta rindiendo un gran tributo a la figura de uno de los directores pioneros del cine. Me refiero al visionario (sí, este si lo fue) Georges Méliès. Pero no sólo tenemos a Méliès y a sus películas, sino que, a medida que avanza el metraje, todo el cine mudo va tomando cada vez más protagonismo. En consecuencia, veremos unos buenos guiños a otras películas de míticos creadores como Louis y Auguste Lumière, Harol Lloyd, Charles Chaplin, Douglas Fairbanks o Búster Keaton, por citar algunos.

Pero no sólo de cine trata esta película, lógicamente también trata de libros. Al margen de la adaptación de la obra de Selznick, es posible encontrar en la figura de Hugo un cierto parecido con algunos personajes de Charles Dickens. ¡Y qué decir del papel del mítico Christopher Lee como librero! Un librero al que Isabelle acude en busca de libros a través de los cuáles vivir grandes aventuras. De esta forma, el film también es un hermoso homenaje al mundo de los libros de toda la vida. Libros hoy casi olvidados y cubiertos de polvo en nuestras estanterías por las nuevas tecnologías. En consecuencia, ‘La invención de Hugo’ no sólo es una película muy cinéfila, sino también una película muy literata. 

Todo lo anterior se remata con la banda sonora de Howard Shore. En esta ocasión su música es tan hermosa como las imágenes y nos acompaña casi de manera ininterrumpida durante las dos horas que viene a durar la cinta. La verdad, ahora mismo no recuerdo ni una sola en escena en que las melodías de Shore no sonaran. Un deleite para el oído porque además cualquiera que conozca al compositor canadiense sabe de la calidad de sus composiciones.

“¡No soy un ladrón!”… Descubriendo a Hugo.

En el mundo de la estación de Paris en el que vive Hugo Cabret hay un variopinto grupo de personajes: la florista, la solterona madura que busca novio, el inspector escrupuloso con el cumplimiento de la Ley, el juguetero, los músicos,… Unos personajes que, en definitiva, dan vida y color a la estación.

Un jovencito Asa Butterfield interpreta a Hugo en una muy buena actuación por su parte. Asa sabe conectar muy rápidamente con su personaje y con el espectador a través, sobre todo, de esos increíbles y grandes ojos azules que le hacen destacar y sobresalir en pantalla. Su amiguita es Isabelle a la que encarna Chloë Grace Moretz. También muy buena la interpretación de esta joven actriz que ya llevaba por entonces una buena cantidad de películas a sus espaldas. Realmente he de decir que, junto a Asa Butterfield, crea una tierna pareja de amiguitos a los que desearemos que todo les salga bien. Entre los dos hay magia y esa magia se transmite plenamente al público. Atención al momento en que ella casi es pisada por la multitud y Hugo regresa para ayudarla.

Pasando a los mayores tenemos a Ben Kingsley como Papá Georges. Kingsley sencillamente está genial y ofrece un porte de elegancia y distinción a su personaje y a la película en general. Kingsley es de esos actorazos que hace subir el nivel de toda aquella producción en la que se vea inmerso. Por su parte, Sacha Baron Cohen se mete en el rol del Inspector de la estación con una performance más tranquila que en otras ocasiones. Sacha logra recrear a un divertido Inspector que tiene entre sus máximos objetivos detener a todos los huérfanos posibles. Se nota, y mucho, la mano de Scorsese en esta actuación del actor inglés. Ojo al doberman que le acompaña (en realidad eran tres doberman adiestrados según las secuencias a rodar).

También quisiera destacar a Helen McCrory, el citado anteriormente Christopher Lee y, finalmente, a Jude Law. La primera interpreta a Mamá Jeanne, la esposa de Papá Georges y madrina de Isabelle. Lee impregnó de categoría y soberbia presencia a su personaje de Monsieur Labisse, el librero de la estación. Para cerrar decir que Law tiene un pequeñísimo papel como el padre de Hugo Cabret. Básicamente lo veremos a través de flashbacks en los que Hugo lo va recordado.

“Los finales felices sólo se ven en el cine” (Papá Georges)

En conclusión.
Termino esta crítica de La invención de Hugo, una película muy bella, mágica y tierna. Un film que nos hará meternos de lleno en el fantástico mundo de Hugo Cabret. Un mundo que es un espectáculo visual y una delicia para los sentidos. Estamos ante la película más mágicamente familiar de Martin Scorsese y no encuentro motivo alguno para no recomendarles su visionado. Hagan el favor de verla y si es por fechas navideñas mucho mejor.

Tráiler de La invención de Hugo

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