La guerra de los Rose
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Danny DeVito, Michael Douglas y Kathleen Turner volvieron a unir fuerzas y destinos a finales de los 80. Los tres decidieron participar en esta divertidísima tercera colaboración de la que se cumplen 30 años. Nunca en un matrimonio habían saltado tantas chispas como en… ‘La guerra de los Rose’.

“¿Tiene alguna razón válida para querer divorciarse?” (Gavin D’Amato)

Crítica de La guerra de los Rose

Dos años después de ‘Tira a mamá del tren’ (1987), el pequeño pero gran Danny DeVito estrenaba su segunda película para cines como director: ‘La guerra de los Rose’. Algunos años antes había hecho muy buenas migas con Michael Douglas y Kathleen Turner. Los tres habían protagonizado juntosTras el corazón verde (Robert Zemeckis, 1984) y ‘La joya del Nilo’ (Lewis Teague, 1985). ‘La guerra de los Rose’ supuso la tercera colaboración conjunta de este trío de oro para la 20th Century Fox.

El guión del film fue obra de Michael Leeson, un especialista en shows televisivos. Seguro que a muchos les sonará una de sus grandes creaciones: ‘La hora de Bill Cosby’, la telecomedia que catapultó a la fama al famoso cómico (después convertido en acosador) en los ochenta. Para ‘La guerra de los Rose’, el guionista adaptó la famosa novela homónima de Warren Adler (1927-2019).

El libreto de Leeson es una clara exposición de la manida frase: “Del amor al odio sólo hay un paso”. Amor y odio que son los pilares de la relación entre la pareja protagonista: Bárbara y Oliver. Todo plasmado en una ácida comedia de humor negro repleta de frases irónicas, inolvidables y divertidas. Además, como toda buena película que se precie, la historia comienza en un despacho de abogados. El despacho de Gavin D’Amato que le suelta esta expectante frase a un indeciso cliente (Dan Castellaneta sin una sólo línea de diálogo): “Mi tarifa son 450 $ hora. Si un hombre que cobra 450 $ hora quiere contarle algo gratis, le interesa escuchar…”.

A partir de la frase descrita, DeVito monta la película alternando sus apariciones en presente en su despacho de abogados con extensos flashbacks. En estas miradas al pasado vemos, paso a paso, cómo Bárbara y Oliver se conocen, enamoran y… ¡destruyen! Precisamente es la parte de la destrucción la más extensa (al menos 50 minutos) y, sobre todo, la más divertida. ¡Imposible no reírse con algunas situaciones! En pantalla veremos cómo Bárbara deja de querer a Oliver llegando a molestarle incluso su ruido al comer. Por su parte, veremos a Oliver menospreciarla e inflarse su propio ego al mismo tiempo que va ascendiendo como abogado. Al final todo desembocará en las mayores perrerías que nos podamos imaginar: insultos, discusiones, saboteo de fiestas, destrucción del mobiliario más querido,… ¡La cotizada casa familiar quedará dividida y se convertirá en un auténtico campo de batalla!

Originalmente la película tenía una duración de ¡3 horas! Este interminable metraje contenía muchos más enfrentamientos y algunas escenas cortadas se pueden ver en el propio tráiler. Al final, DeVito dejó el corte definitivo en unos 116 minutos y consiguió que el film recibiera la nominación al Globo de Oro 1990 como mejor comedia o musical. Por su parte, Kathleen Turner y Michael Douglas también recibieron sendas nominaciones a los citados premios en sus respectivas categorías. Finalmente, el film consiguió recaudar algo más de 160 millones de $ a nivel mundial.

“Quiero el divorcio”. World War R.

La dupla que forman Michael Douglas y Kathleen Turner como Oliver y Bárbara es sensacional. Ambos destacan con sus inenarrables peleas verbales e incluso físicas. En algunos pasajes de ‘La joya del Nilo’ ya dieron un aviso de todo lo que podían brillar enfrentados. DeVito se quedó con aquella copla y la explotó aquí al máximo. Especialmente hay que detenerse en Kathleen Turner dando un recital pasando por diversos estados e incluso exhibiéndose como sugerente “femme fatale” al intentar seducir a D’Amato en su propio despacho. Además, y desde un punto de vista físico, estaba en plenitud y sin nada que envidar a la figura actual de Margot Robbie. Por su parte, Danny DeVito intenta aportar algo de cordura a la situación encarnando al amigo y abogado de Oliver. Muy destacado es todo el serio y experimentado discurso que en tiempo presente dedica a su nuevo cliente.

Entre los secundarios encontramos a Sean Astin, el famoso Samsagaz Gamyi de la trilogía de ‘El señor de los anillos’. Recordemos que Sean saltó a la fama gracias a su rol de Mikey en ‘Los Goonies’ (Richard Donner, 1985). En ‘La guerra de los Rose’ aparece crecidito en tres o cuatro escenas y con escasos minutos y frases. Da vida Josh, el hijo adolescente de Bárbara y Oliver que va a ir a la Universidad junto a su hermana, interpretada por Heather Fairfield, una actriz de carrera muy corta. El último papel con algo de importancia va para Marianne Sägebrecht como Susan, la asistente del matrimonio. Marianne encarna a una bonachona empleada del hogar que asiste incrédula a todas las batallas de los Rose.

“Una persona que hace un paté así no puede ser mala” (Oliver)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de La guerra de los Rose, una divertidísima comedia con un trío protagonista en estado de gracia. Esta es una de esas películas que, por mucho que pase el tiempo, no pierde ni un ápice de actualidad. Parafraseando a D’Amato, si ustedes están pensando en divorciarse piensen antes que: “En esto no hay victoria. Sólo grados de derrota”.

Tráiler de La guerra de los Rose