El fuera de la ley
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“Se trata de la enfermedad de la guerra. Lo que provoca y las consecuencias que tiene en la gente. Este film es uno de los puntos altos de mi carrera”. Clint Eastwood nos presenta a Josey Wales, más conocido como… ‘El fuera de la ley’.

-“¡Fletcher! Quiero que persiga a Josey Wales hasta el mismísimo Infierno” (Senador)
-“Allí nos estará esperando, senador” (Fletcher)

Crítica de El fuera de la ley

Un 30 de junio de 1976 se estrenaba en cines norteamericanos ‘El fuera de la ley’. Hablamos de un film que supone una de las cotas más altas en la carrera de Clint Eastwood, esto último incluso reconocido públicamente por el propio actor y director. Conocedores de su gran amor hacia el western, los editores de Whippoorwill le hicieron llegar la novela ‘The Rebel Outlaw: Josey Wales’ aka ‘Gone To Texas’ a través de su productora, Malpaso. Una vez leída, Clint se enamoró de la historia y decidió llevarla a cines.

La filmación comenzó en otoño de 1975 con localizaciones en diferentes zonas de Wyoming, California, Utha y Arizona. Detrás de las cámaras estaba todo un director de prestigio como Philip Kaufman. Sin embargo, durante el rodaje, terminó siendo relevado de sus funciones por el propio Eastwood molesto por el enfoque en la filmación de Kaufman. Como consecuencia de esta acción del actor, el Gremio de Directores (DGA) terminó por crear “la regla de Eastwood”. Hablamos de una normativa que impide despedir a un director una vez contratado, y puesto a trabajar, para sustituirlo por alguien de la propia producción del film en cuestión.

Inicialmente el guión fue escrito por Sonia Chernus en su primer y único guión para cines. Sonia adaptaba la novela escrita por Forrest Carter y publicada en 1972. Su libreto fue posteriormente pulido por el propio Philip Kaufman y me atrevería a decir que es lo mejor de esta gran película. El script está repleto de frases, diálogos y lecciones que quedan grabados a fuego en el espectador. Pero no sólo eso… sino que las temáticas tratadas son muy importantes. El marco de fondo es la guerra y cómo esta cambia la vida de los hombres, personificándose en Josey Wales. Pero también hay muchas otras que paso a repasar, sin spoilers, a continuación…

Para empezar, y tal y como acabo de comentar, asistimos a los efectos de la guerra de secesión en la vida de un hombre humilde. Un granjero que, tras ver asesinada a su familia, pasa a convertirse en una implacable máquina de matar. Unido a esto tenemos la venganza, ya que los fantasmas del pasado no dejan descansar a Wales hasta que muera o acabe con el jefe de los “botas rojas” que causaron su desgracia. La frase de Wales “Hay cosas que no se pueden olvidar jamás” refleja lo que estoy exponiendo.

Por otro lado está la crítica que se hace al engaño y, si queremos, “holocausto” que sufrieron los verdaderos nativos americanos, los indios. Esto queda representado en las figuras del viejo Lone Watie y del jefe Diez Osos. El primero sufriendo un intento de “civilización” con ese inolvidable “intentad perseverar”. Y el segundo viéndose expulsado, junto a su tribu, de su propio territorio. Vinculado a esto tenemos una espectacular crítica a la casta política. Esta crítica se hace patente en la inolvidable conversación que tienen Diez Osos y Josey Wales cuando el segundo va a su encuentro. En este sentido, ojo a esta frase del jefe comanche: “Es triste que las palabras de los jefes de gobierno sean falsas”. Más claro el agua. Los tiempos han cambiado pero esto no cambiará jamás.

Finalmente, y pese a toda su amargura, el libreto también deja un hueco para la esperanza. Una esperanza en una nueva y mejor vida que queda recogida en la conversación final entre Fletcher y Josey Wales. Un diálogo en el que el primero trata de justificarse, disculparse y pasar página… Como ejemplo dejo esta frase de Fletcher: “Me gustaría que comprendiera que la guerra ha terminado”. En fin, como he tratado de exponer brevemente, este guión está cargado de temas y frases actuales incluso hoy en día. Frases inolvidables que trascienden al script cinematográfico.

Siendo un western, más o menos violento, también hay sitio para importantes set-pieces. A nivel personal me quedo, fundamentalmente, con dos de ellas. La primera es el abrasamiento que hace Wales con una gatling en el campamento de “los casacas azules”. La segunda tiene lugar cuando planta cara, con el sol a su espalda, a los comancheros para ayudar a los peregrinos de Kansas. Hay otras muchas, incluyendo duelos a muerte con cazarrecompensas… pero estas dos creo que son las mejores. En ambas se reparte plomo a diestro y siniestro y Wales cae sobre sus oponentes como un castigo infernal. Ojo al manejo por parte de Clint de sus dos Colt Dragoons con ambas manos a pie y a caballo. Y presten también atención al empleo de la cámara subjetiva desde los Colts en algunas tomas.

La banda sonora también hay que destacarla con todo merecimiento. Hablamos de una partitura compuesta por Jerry Fielding que fue nominada al Oscar en la gala de 1977. Su música, en algunos compases, tiende a emular a las compuestas por Ennio Morricone en los spaghetti western. Especialmente me refiero a cuando hace uso de los instrumentos de percusión para generar expectación… y los de cuerda y viento en busca de emociones. Además, Fielding trata de retrotraernos muy efectivamente a los tiempos del enfrentamiento Norte-Sur con esos toques militaristas del principio.

“Morir no es forma de vivir”. Cabalga con el diablo.

En el reparto es obligado destacar en primer lugar a Clint Eastwood en el papel principal. Eastwood encarna a Josey Wales, un simple granjero que al ver su humilde finca arrasada y a su familia asesinada por los “botas rojas” termina alistándose en el ejército confederado. Allí se convertirá en una máquina de matar en busca de venganza… Este papel de Josey Wales le iba como anillo al dedo al Clint de aquellos años. Hablamos de un personaje cuyos Colts hablan más que sus palabras. Ahora bien, cuando Josey habla lo hace soltando palabras duras, veraces y realistas. Nuevamente me remito a su encuentro con Diez Osos. Este último encarnado por el gigante indio Will Sampson.

Del resto de intérpretes destacan dos acompañantes de Wales en diferentes etapas de su viaje. Me refiero a Sam Bottoms como Jamie y a Chief Dan George como Lone Watie. El primero nos llega al corazón con su performance de un joven confederado. Un chico idealista y noble que encuentra en Josey a un guía. El segundo interpreta a un anciano cheroqui que ya no quiere “perseverar”. Dan George nos regala a un “jefe” no exento de picardía y sabiduría. Por supuesto también hay que destacar el protagonismo, en la última parte del film, de Sondra Locke. Esta fue la primera de las seis películas que rodaría con Eastwood. Aquí interpreta a Laura Lee, una joven virginal y dulce que viaja con su temperamental abuelita encarnada con salero por Paula Trueman.

Finalmente nos quedan los villanos con los rostros de John Vernon como Fletcher y Bill McKinney como Terry. Ambos encarnan a dos hombres que, por diferentes motivos, se ven obligados a perseguir juntos al “fuera de la ley”. De Vernom podemos resaltar su calmada y analítica interpretación de un jefe confederado que vende a sus hombres engañado por los políticos unionistas. Respecto a McKinney decir que retrata a su capitán “botas rojas” como un tipo rabioso que afirma que “hacer el bien no tiene límites”.

“Hay otro proverbio que dice: si me orinas encima no me digas que está lloviendo” (Fletcher)

En conclusión.
Termino esta crítica de El fuera de la ley, dejando al margen “la trilogía del dólar”, estamos ante otro western top de Clint Eastwood. Un film que trata de tú a dos obras maestras como son ‘El jinete pálido’ (1985) y ‘Sin perdón’ (1992). Junto a ellas forma otra “trilogía” imprescindible del western crepuscular. Un tipo de cine protagonizado por pistoleros que, por unos u otros motivos, se resisten a colgar sus cananas.

Tráiler de El fuera de la ley

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