Bloodshot
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“Todo lo que el personaje experimenta puede que no se aleje tanto de la realidad, para bien o para mal. Ya estamos viendo a gente con prótesis avanzadas. Ahora mismo esas prótesis siguen siendo peores que una extremidad humana, pero llegará un día en que serán mejores. Podrás comprar fuerza. Pero lo terrorífico será cuando podamos comprar inteligencia, porque estaremos definidos por lo que podamos pagar”. Dave Wilson nos presenta su ópera prima uniendo fuerzas con Vin Diesel convertido en ‘Bloodshot’.

“No necesitas una historia para tener un futuro” (Doctor Harting)

Crítica de Bloodshot

Aquí tenemos un nuevo film de “superhéroes” dispuesto a hacerse un sitio entre la marabunta de películas del “género”. En concreto hablamos de uno de los cómics más famosos del sello Valiant Comics, unas grapas que vieron la luz por primera vez en 1992 bajo el título de ‘Bloodshot’. Los creadores fueron Kevin VanHook, Don Perlin y Bob Layton. Precisamente, figuran en los créditos de la cinta en la sección de agradecimientos. “¿Qué pasaría si creásemos un Frankenstein moderno, pero usásemos nanorrobots para resucitarle?”. Esta pregunta fue el punto de partida sobre la que Bob Layton trabajó con sus compañeros para dar a luz al protagonista y su universo.

El cómic nos presentaba a un soldado, Ray Garrison, que adquiría poderes de regeneración, fuerza bruta y capacidad de interactuar con diversa maquinaria electrónica. Todo ello gracias a un experimento con nanotecnología. Sin embargo, en el proceso perdió todos sus recuerdos… Respecto a la fidelidad de la adaptación cinéfila, esta vez dejo este apartado en manos de los más fans del personaje. En mi caso no lo conozco en demasía y, por ello, me centraré en lo ofrecido en la película.

Para llevar la obra al cine se ha confiado en Dave Wilson, un técnico de efectos especiales para el que ‘Bloodshot’ es su primer film. Y lo cierto es que sorprende positivamente ofreciendo un nivel alto y para nada esperado. Para empezar se nota el trabajo anterior de Wilson pues la mayoría de los efectos especiales y visuales están currados. No hay más que ver cómo pasamos de un entorno virtual a otro absolutamente natural en una sola escena, o cómo los “nanitos” actúan sobre los daños que, en determinados momentos, sufre Garrison. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un film de sci-fi con grandes pretensiones y que, según parece, sólo ha costado 42 millones ¡8 menos que Rambo: Last Blood! Dave Wilson ha exprimido cada dólar y bien podría parecer que la cinta hubiera sido más cara.

En el campo de la acción hay que alabar las set-pieces que nos regala ‘Bloodshot’. La cinta presenta unas peleas tremebundas y gozosamente filmadas, incluso con el aporte de la cámara súperlenta. Particularmente destacable es la encerrona en el túnel con un uso espectacular de la harina, la atmósfera y los tonos rojizos. Eso sin olvidar el espectacular clímax que implica el uso de dos ascensores. Naturalmente ayuda mucho a estas escenas la presencia de un Vin Diesel en plan superhéroe que reparte unas galletas demoledoras. En serio, en todos estos aspectos la película se alza por encima de lo que esperaba.

Respecto a la trama decir que es muy deudora de lo visto en las películas de acción y sci-fi de los 80. Aquí se entra rápidamente en materia y se presenta la venganza como leitmotiv directa e implacable. Esto sirve para que Vin Diesel vaya soltando ciertas firmezas con las que despacha a algunos enemigos y/o compañeros. Inolvidable es el vengativo recado que le deja al primer terrorista y su posterior reencuentro con ese inclemente: “Gracias por el consejo”.

No obstante lo anterior, en un momento determinado, la historia da un giro y deja atrás la venganza para acercarnos a las trampas mentales y al armamento de última generación. Un armamento y unas prótesis que convierten a máquinas imparables en víctimas. Toda esta mezcla hace que el argumento, a pesar de repetir secuencias, resulte más atractivo de lo que el planteamiento inicial exponía. Finalmente, todo el conjunto se ve relanzado por la espectacular música de Steve Jablonsky. La música de este flipante compositor como mínimo le da medio punto más a la nota final de la película.

“Yo siempre vuelvo a casa”. Soldado universal.

El cabeza de cartel es Vin Diesel. El fornido actor encarna a Ray Garrison haciendo lo que mejor sabe hacer: dar trompadas a punta pala. En sus comienzos Diesel se arriesgaba con papeles más variados pero actualmente recurre a sus músculos. Y yo no lo veo mal porque sé lo que puedo esperar de sus “performances” y así las disfruto. Atención a la escena en la que luce bíceps haciendo mancuernas. Eso sí, tanto el director como él mismo se cuidan muy mucho de no mostrar ni un plano de sus pectorales y abdominales por motivos obvios (Vin tiene muy descuidado su entrenamiento). De justicia es destacar la escena de su secuestro en la que nos demuestra que todavía puede ir más allá de repartir galletas. Su gran amor en el film es Talulah Riley como Gina saliendo muy poco al principio y luego en “flashbacks”.

Por otro lado, Eiza González consigue con KT un personaje bastante importante en trama y minutos. No es la suya una aparición vista y no vista como la que tuvo en Hobbs & Shaw (David Leitch, 2019). Además tiene una escena repartiendo palos a diestro y siniestro. Y ¡para qué engañarnos! resulta un placer ver a Eiza delante de las cámaras con su espectacular y trabajado físico.

Dándole órdenes a KT, y a todos los demás, tenemos a Guy Pearce como Emil Harting, el jefe de Rising Spirit Technologies. Lo cierto es que Pearce logra una de las mejores interpretaciones metiéndole ganas a su rol e interactuando con su metálico brazo. Eso sí, quizás se esperaba más en su despedida final. Los otros tres mandados son Sam Heughan, Alex Hernandez y Siddharth Dhananjay. Destaca especialmente este último detrás de los ordenadores pues los otros dos están para dar y recibir.

Fuera de RST nos encontramos con Jóhannes Haukur Jóhannesson y Toby Kebbell como dos terroristas a los que busca cazar Garrison. El primero lo espera en chándal detrás de la mesa de su despacho y el segundo el provoca el mayor shock al principio del film. Finalmente nos queda Lamorne Morris en el que pueda que sea el mejor rol de toda la película. Lamorne da vida al genio informático Wilfred siendo el alivio cómico. Pero ¡ojo! no estamos ante el típico gracioso que satura… estamos ante un personaje con gracia y que sabe explotarla en el momento oportuno sin necesidad de lanzar una ristra innecesaria de chistes.

“Deberías matarme ahora porque no tendrás otra oportunidad” (Ray Garrison)

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Bloodshot, una película pequeña con grandes pretensiones que no termina de poder abarcarlas completamente. Eso sí, se disfruta plenamente en la medida en que uno sea fan del cine de acción y sci-fi de los 80 y 90. Ese es su espíritu real y para cumplirlo cuenta con un coloso más propio de aquellos años que de estos.

Tráiler de Bloodshot