Rambo: Last Blood
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“Orgulloso de estar con vosotros. Muchas gracias muchachos por estar aquí durante todos estos años. Los amo a todos como he amado cada segundo de interpretar a este increíble personaje. Cuidaos”. El gran Sylvester Stallone se despide sangrando, por última vez, para todos nosotros en… ‘Rambo: Last Blood’.

“Quiero que sepan que la muerte se acerca y que no hay nada que puedan hacer para impedirlo”.-John Rambo.

Crítica de Rambo: Last Blood

Después de dirigir visceralmente John Rambo (2008), Sylvester Stallone cede la silla de jefe a Adrian Grunberg. Y la cede porque según sus palabras no tenía tiempo para dirigirla al estar también pendiente de otros asuntos. En cualquier caso, Grunberg es un director competente. Un realizador que debutó dirigiendo con buena mano a Mel Gibson en Vacaciones en el infierno (2012).

En general, el trabajo de Adrian Grunberg en ‘Rambo: Last Blood’ es ciertamente parecido a su ópera prima, pero globalmente inferior. Grunberg sigue apostando por los ambientes de miseria y roña, y contraponiendo la luz y la oscuridad. En este sentido, ‘Last Blood’ es continuista de lo visto en ‘Vacaciones’ y de su estilo visual, algo lógico dado que ambas vienen a desarrollarse en los submundos de México. Por otro lado, la cinta presenta muy buenas tomas y planos con otras dignas de un directo a video. Se dice que el film ha costado 50 millones pero casi no lucen por lado alguno. 50 millones es lo mismo que costó la ya citada ‘John Rambo’ y pueden ustedes comparar…

Respecto a la trama hay que agradecer el esfuerzo de Stallone por tratar de describir la nueva situación en la que encontramos a Rambo después de 10 años. Al duro veterano se le da una nueva familia y un rancho por cuidar. También vemos su dependencia de los tranquilizantes para combatir la ira y el estrés postraumático. Además, se intenta reflejar el sádico e inhumano mundo de la trata de blancas. No obstante, todo esto es retratado con simples y crueles brochazos. No se va más allá.

Lo cierto es que, a la hora de la verdad, el guión responde, punto por punto, a los patrones más básicos del cine de justicieros y venganzas. Esto implica que vemos un hombre en una situación de felicidad al que le ocurre una desgracia y decide tomarse la justicia por su mano. Básicamente esta es la trama que presenta ‘Last Blood’. Y este argumento es exactamente el mismo que podemos encontrar en films tan famosos como la saga “Death Wish”.

Teniendo en cuenta lo descrito, Rambo pierde parte de su personalidad y atractivo. Con esto quiero decir que hablamos de un personaje ligado por entero a la jungla y a la guerra. Me atrevo a decir que esos mundos representan, al menos, el cincuenta por ciento de este icónico guerrero. Fuera de ese “universo” cuesta identificarlo. Sabemos que es Rambo porque conocemos sus películas y hazañas anteriores… pero, lejos de ese legado, este cowboy bien podría llamarse “Juanito” (así lo llama “El Flaco”) o “Paul Kersey”. Creo que queda perfectamente clara la idea que trato de reflejar. Tan sólo hay dos momentos en los que el personaje se siente plenamente como tal: el inicio en los bosques que es un breve guiño a Acorralado (Ted Kotcheff, 1982) y el clímax final.

Respecto a las escenas de acción y, pese a lo visto en los tráilers, no hay que hacerse ilusiones. Comento esto porque prácticamente todas están concentradas en el desatado clímax final en los túneles de la finca. En el resto del metraje apenas encontraremos dos o tres secuencias de zurras que resultan muy breves y filmadas de noche o en lugares muy poco iluminados. Así las cosas, no es de extrañar que, semanas antes del estreno, se decidieran a rodar una serie de reshoots. Sin embargo, e incomprensiblemente, estas nuevas escenas sólo fueron filmadas para añadirle todavía más acción al clímax. Un clímax totalmente heredero de las escenas de emboscadas vistas enRambo (George P. Cosmatos, 1985) y Rambo III (Peter MacDonald, 1988). Eso sí, aquí no queda títere con cabeza y su final deja un tremebundo “brutality” por el que ‘Last Blood’ creo que será siempre recordada…

Atención a un detalle muy importante y a valorar en la película como es su carácter bilingüe. En la cinta se habla tanto en español como en inglés. De hecho, ambos idiomas casi están al mismo nivel de importancia saltando del uno al otro con total naturalidad. Incluso podremos escuchar al mismísimo Stallone atreverse con palabras sueltas en español y con alguna que otra frase. Lógicamente todo esto se debe a que mucha de la acción se desarrolla en México y a que “la familia” de Rambo es latina. Hagan el favor de olvidarse de ver la película doblada porque sería un total absurdo.

En la banda sonora, y después de trabajar en ‘John Rambo’ (Sylvester Stallone, 2008), repite Brian Tyler. Las composiciones que nos deja rinden un total tributo a las inolvidables melodías que compuso el mítico Jerry Goldsmith para la franquicia. Inclusive, en algunos pasajes, el propio Tyler se autohomenajea así mismo recordando sus más furiosas notas del film precedente.

“Ya no estás en la guerra…”. Skin Trade.

El indiscutible cabeza de cartel es el gran Sylvester Stallone encarnando a un ajado Rambo. Es mucho lo que hay que agradecerle a este coloso. Ya de entrada, la autoridad y presencia que sigue teniendo en pantalla es digna de destacar. Tan es así que, en determinadas escenas, llega incluso a dar miedo. En otras este Rambo bien parece un espejo de Bruce Banner y Hulk. Me refiero a sus intentos de dominarse y a cómo, finalmente, sucumbe a su bestia interior. Cómo él mismo llega a decir: “No he cambiado. Sólo intento ocultarlo todos los días…”. Si la película funciona a un nivel algo más que aceptable es por la jerarquía y compromiso que, a sus 73 años, todavía exhibe esta leyenda en cines. Muchos que protagonizan películas sentados o de pie, sin esforzarse lo más mínimo, deberían tomar nota de Sly.

Para la joven Yvette Monreal esta es una gran oportunidad interpretando a Gabrielle. Lo cierto es que Yvette se siente muy natural con Stallone al lado y brilla en los momentos dramáticos. Otra que encaja bastante bien en su rol es la veterana Adriana Barraza recreando a María, la típica asistenta encariñada con la familia y que le habla a Rambo con carácter tanto en inglés como en español. Por su parte, Paz Vega interpreta a Carmen Delgado, una periodista que va tras los hermanos Martínez. Poco se puede decir de su labor puesto que, a pesar de tener trascendencia, no sale mucho. Además, su personaje resulta un tanto contradictorio. Por un lado dice que hay que “olvidar el pasado y pasar página”. Y, sin embargo, por otro lado, ella misma no deja de vigilar a los Martínez y su submundo de drogas, prostitución y trata de blancas.

El citar a los hermanos Martínez me lleva a comentar la labor de Sergio Peris-Mencheta y Óscar Jaenada. Ambos interpretan con solvencia y eficacia a estos dos malvados de manual. Quizás brille un poco más Jaenada porque su personaje está muy loco y cada cual deberá decidir cómo tomarse su performance. Digamos que Jaenada es la parte salvaje del dúo de hermanos, siendo Mencheta la parte más calmada y analítica. La pena para ambos es que no se profundiza en ninguno de ellos. Más allá de verlos como “los hombres que no aman a las mujeres”, a las que consideran cosas, no se nos dice nada más. Por si fuera poco, a Jaenada nos privan del placer de verlo “desaparecer” como Dios habría mandado.

En conclusión.
Finalizo esta crítica de Rambo: Last Blood, una película que, tras el gran cierre que supuso ‘John Rambo’, siempre me levantó dudas y temores. Después de verla me queda claro que ‘Last Blood’ aporta poco o nada a la saga. Este film se aleja de su espíritu y queda convertida en otra película más del subgénero de venganzas. Un correcto film de crimen y castigo con una leyenda al frente pero que no trasciende a ningún nivel.

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Tráiler de Rambo: Last Blood