Alien: Covenant
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Hace ya tiempo que nos quedamos con la miel en los labios y con varios interrogantes por resolver. El principal era saber cómo les había ido en su viaje a la Doctora Shaw y al sintético David (“persona artificial” para Bishop) en su viaje en busca de los colosales Ingenieros. Ahora ha llegado el momento de que las preguntas sean contestadas. Para ello nos subimos a bordo de… ‘Alien: Covenant’.

“Yo soy Ozymandias, rey de reyes: ¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!”

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Crítica de Alien: Covenant

En 2012, treinta y tres años después de Alien, el octavo pasajero’, Ridley Scott regresó a la franquicia (o más bien al universo) de Alien. Y lo hizo con Prometheus’, un film en el que, dejando al margen a los Xenomorfos y las historias de Ripley, se ahondaba en el origen de la raza del “Space-Jockey”. Una raza cuyos integrantes pasarían a ser conocidos como “Los Ingenieros”. Hablamos de unos colosos tan antiguos como el tiempo que se dedicaban a viajar por los sistemas planetarios haciendo y deshaciendo.

Este planteamiento, pese a la queja más o menos general de los fanáticos que no entienden más que de ver Xenomorfos, fue muy atractivo. La trama volvía sobre el “Space-Jockey” que, incomprensiblemente, fue dejado de lado en las películas posteriores (que no en algunos de los cómics). Ahora bien, y pese a contener varios guiños y compartir elementos comunes con ‘Alien’, Ridley Scott no consideró, en su momento, a ‘Prometheus’ ni como una precuela ni tampoco como una secuela del film del Xenomorfo. Él mismo lo reconocía en los audiocomentarios de la película. Estábamos pues, ante unos sucesos que compartían el “Universo Alien” pero nada más… al menos esa fue la intención inicial. Eso sí, a posteriori, fueron surgiendo nuevas declaraciones para intentar unificar todos los elementos. Y es aquí donde entra (o intenta entrar) ‘Alien: Covenant’ y el resto de films que puedan venir…

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‘Alien: Covenant’ se configura, en un primer tramo, como una copia descarada y desvergonzada de la ya citada ‘Alien’. Así las cosas, tenemos una nave que viaja por el espacio, capta una señal procedente de un planeta no previsto y sus ocupantes descienden a investigar. Por si fuera poco, la computadora central también se llama “Madre” y para la BSO se ha cogido el inquietante “Tema Alien” de Jerry Goldsmith repetido casi hasta hartar. Por no hablar de la configuración de las letras del título…

No obstante, y una vez que la tripulación de la nave Covenant desciende al planeta, es cuando se marcan diferencias con ‘Alien’, se enlaza con lo ocurrido en ‘Prometheus’ y se nos cuenta el destino del sintético David y la doctora Shaw. Esto último es algo que ya pudimos ver e intuir en el prólogo abierto que consta en el canal de FOX en YouTube. Un prólogo que viene a “repetir errores argumentales” vistos en Alien 3 (David Fincher, 1993).

Todo lo anterior se desarrolla en una ambientación tremendamente oscura. Aquí las luces brillan por su ausencia y, a veces, cuesta ver algo. El condimento lo representa una temática repetida cientos de veces en cientos de films sci-fi y que nos remite a mitos como el Doctor Frankenstein/Moreau y la criatura que se revela contra él… pero con elementos del “Universo Alien”. Elementos como bien pueden ser: el Xenomorfo, los huevos, los Facehuggers o la aparición de alguna que otra criatura nueva. Así es como se va intentando arrojar algo de conexión de esta nueva remesa de películas que planea Scott con las obras originales. Se trata, ni más ni menos, de llegar a saber cómo empezó todo y quienes lo provocaron (al menos esa es la argumentación que se baraja ahora).

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Dejando al margen lo anterior, la película no deja de ser un survival-horror para una tripulación tremendamente prescindible y no preparada para lo que les espera. En este sentido, quiero resaltar muy positivamente el hecho de que los protagonistas porten armas (y utensilios) muy rudimentarias y para nada superiores a las que llevaban, por ejemplo, los marines en Aliens, el regreso (James Cameron, 1987). De hecho, las secuencias interiores del “salto al planeta” recuerdan mucho a las vistas en la Dropship en el descenso al planetoide del nivel 4-26. También es de destacar (y alabar) el intento perfectamente conseguido de emparentar, en cuanto a tecnología y diseño, a la nave Covenant con la Nostromo. En la Covenant veremos compartimentos casi idénticos como el módulo de “Terraformación”.

Con respecto a lo anterior, nada (o muy poco) de lo que veremos en los campos comentados, y tampoco a nivel visual, supera a los films originales del propio Scott, Cameron, Fincher y Jeunet. En este sentido, la anterior cinta, ‘Prometheus’, juega en ligas muy superiores. Basta con recordar como los propios guionistas se encargaron de remarcar que la Prometheus era una astronave totalmente nueva y de última generación, a diferencia de la Nostromo que llevaría muchos años de servicio en el espacio.

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Algo que no puedo dejar pasar por alto son los cortes en el metraje. Claramente se pueden adivinar escenas que, por unos u otros motivos, han sido recortadas y/o amputadas del montaje final. El hecho de no incluir el prólogo al completo ya me parece un claro error. Además, también hay otras escenas que, por razones de tiempo, se han acortado de modo muy claro. Entre estas últimas está el tiempo de gestación de un Xenomorfo o cuando en el tramo final algunas cosas pasan “porque sí”. Me da la impresión que, nuevamente, tendremos que esperar al DVD/BD para ver las escenas eliminadas o incluso ya incorporadas a un nuevo metraje. Inclusive puede que el propio prólogo se termine por insertar finalmente en alguna edición.

Tampoco puedo dejar de omitir, en este caso para bien, la visceralidad en la dirección de Ridley Scott. Como es habitual, Scott no escatima sus buenas escenas de gore e imágenes macabras para complacer al personal. De esta forma, la sangre, las rasgaduras del cuerpo humano y más… estarán bien presentes cuando se desate la tensión y los acontecimientos más mortales acontezcan en la nave. Bien por el director inglés.

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“Reinar en el infierno o servir en el cielo”… Tripulación prescindible.

El terreno interpretativo es uno de los puntos menos destacados de la cinta con unos intérpretes cuyos personajes importan poco o nada. Para rematar su carisma es irrelevante por no decir nulo. Así las cosas, Michael Fassbender lo tiene muy fácil para convertirse en el amo y señor del film en su doble papel de los sintéticos David y Walter. A David lo veremos alejado de su conducta “amanerada” y distante para encontrarlo ahora totalmente cambiado y con mentalidad y decisiones propias. Por su parte, Walter es “la persona artificial” que se ocupa del respaldo de la tripulación y administración de la Covenant. Gran doble trabajo del intérprete alemán, sin ninguna duda.

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A Fassbender sólo se le acerca la actriz Katherine Waterston en su rol de Daniels, la encargada de las labores de “Terraformación” de la Covenant. Katherine va pasando por la película sin hacer mucho ruido ni levantar grandes expectativas. Así hasta que termina por hacer suyo el tramo final. En esa parte destaca, y mucho, su esforzada labor que merece ser reconocida y resaltada.

Del resto de la tripulación poco o nada tengo que decir pues sus personajes no son nada memorables. Quizás resaltar los esfuerzos de Billy Crudup como Oram (el dubitativo líder de la expedición) y los intentos dramáticos del cómico Danny McBride que sale bien librado como el piloto y astronauta Tenesse. Cabe citar también los grandes minutos (pocos) que tiene Guy Pearce en un flashback que recupera a su personaje de Peter Weyland. Finalmente, el cierre en este apartado va para Noomi Rapace limitada a ser recordada como la Doctora Shaw en el prólogo ya exhibido YouTube y en algunos guiños a lo largo del metraje.

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En conclusión.
Hora de finalizar esta crítica de Alien: Covenant, un film que empieza siendo un descarado homenaje a ‘Alien, el octavo pasajero’ y que luego sigue su propio y violento camino. Un camino que la emparenta con clásicos bien conocidos, tanto del cine como de la literatura, no haciendo ningún remilgo a la hora de citarlos en pantalla. Finalmente, y tras verla, queda la indudable sensación de que hemos asistido a una película de transición. Una historia que alcanzará cotas más altas (o no) cuando por fin podamos observar la obra en su globalidad. Mientras eso pase, esta cinta queda como una curiosidad dentro de la mitología ‘Alien’ como lo que pudo haber sido antes y no fue…

Tráiler de Alien: Covenant