Prometheus

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Antes de Marte (2015), Ridley Scott regresó al género que le dio la fama: la ciencia-ficción. Y lo hizo con ‘Prometheus’, un proyecto potente (no sólo a nivel audiovisual), cargado de momentos épicos, suspense y de innumerables cuestiones científicas. En definitiva, un notable producto de entretenimiento que no dejó a ningún fan de la Sci-Fi insatisfecho y/o indiferente.

“Estábamos equivocados”.-Shaw.

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Crítica de Prometheus.
Cuando se anunció la precuela de la magnífica Alien, el octavo pasajero’ (Ridley Scott, 1979), corrió por mi espalda un sudor frío, más que nada porque se eliminaría de raíz todo lo que puso de moda al mítico Xenomorfo que tantos quebraderos de cabeza dio a Ripley durante cuatro películas, es decir, todo el misterio y misticismo desaparecerían en los primeros minutos de la nueva cinta.

Sin embargo, (jugadas del destino), el proyecto no cayó en manos de Ridley Scott, sino de un desconocidísimo director de videoclips: Carl Risch, algo que no sentó demasiado bien a la Fox (máxima responsable del destino de Alien en el cine) que no estaba por la labor de dar las riendas de una saga tan conocida a un cineasta desconocido y no garante de éxito… que se lo pregunten a David Fincher y a la cantidad de calamidades que pasó rodandoAlien 3′ (1992).

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Con semejante panorama, al hacerse cargo del proyecto Scott despidió a Risch pero mantuvo como guionista a Jon Spaiths, fan de la franquicia y que había escrito un primer borrador al que Scott decidió darle un enfoque diferente: alejarse lo máximo posible de la sombra de ‘Alien’, pero manteniéndose en el mismo universo y darle un aire fresco. Con el primer guión presentado, la Fox seguía sin convencerse, más que nada por sus continuas referencias a la anterior saga (y tengan por seguro que eran muchas más y mucho más explícitas e incluso rozando el plagio). Así pues, al final se contrató a Damon Lindelof, que tuvo que rematar la faena del primer libreto de Spaiths e incluso eliminar posibles conexiones con ‘Alien’.

Con el guión presentado llegó el momento del casting que tampoco fue un camino de rosas: Scott defendiendo la idea de una protagonista no taquillera frente a la decisión del estudio de una actriz reconocida públicamente. Scott presentó a Noomi Rapace (protagonista de Millennium 1: Los Hombres que no amaban a las mujeres) como su posible elección principal. La Fox, por su cuenta, presentó Charlize Theron, ganadora de un Oscar y con altas posibilidades de hacer del film uno mucho más taquillero. Finalmente, la cordura entró en escena y Scott terminó fichando a ambas actrices para contentar a las dos partes.

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‘Prometheus’ es de esas películas que no dejan a nadie indiferente, sin embargo, yo me muestro un tanto en consonancia con aquellos que dicen que el film es de lo mejorcito del cine Sci-Fi reciente, un género en el que, actualmente, predominan más los efectos visuales que las tramas con un desarrollo profundo, pero al mismo tiempo, es cierto que la cinta no se salva de algunos fallos que hacen que no sea tan brillante como algunos dicen.

Entre los principales aciertos tenemos el guión de Jon Spaiths y Damon Lindelof que ofrece un entretenimiento directo y con un desarrollo muy acertado. Eso si, algunos personajes no están tan bien desarrollados como debieran (Fifield y Milburn) y otros pintan de manera interesante pero luego son abandonados así como así (el personaje de Charlize Theron… sigo preguntándome qué pinta en el film y entiendo que se le dio mucha más cancha de la que debería haber tenido).
No obstante, el guión de Spaiths y de Lindelof va directo al grano y ofrece una buena mezcla de acción, suspense y reflexiones filosóficas, siempre que dejemos a un lado los posibles “agujeros de guión” (cierto agujero -no diré cual- está justificado ya que el propio Scott comentó que estaba en la primera versión de la película, pero lo desechó a favor de más misterio para los personajes alienígenas).

Entrando en las labores de dirección, Scott saca un sobresaliente en los apartados de efectos visuales, dirección y efectos prácticos. El cineasta inglés logra un buen conjunto de momentos para el recuerdo, gracias, sobre todo, a la enorme potencia visual que le caracteriza… el prólogo del film es buena prueba de ello.
Los efectos visuales son sobresalientes y usados de manera inteligente, y se dedican casi exclusivamente a ampliación de escenarios, criaturas (mezcladas con animatronics tradicionales), naves espaciales y alguna otra secuencia en particular. En este apartado poco hay que criticar y la cinta resulta impresionante. Por otro lado, tenemos también el sobresaliente diseño de producción de Arthur Max (habitual colaborador de Ridley Scott) que logra una atmósfera de ciencia-ficción realmente atrayente y muy, muy fiel a lo que H.R. Giger hizo en su momento.

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Sin embargo, una vez dicho lo bueno, lo malo acaba llegando... y ‘Prometheus’ también presenta “fallos”, por ejemplo, y como expuse antes, hay ciertos personajes que no terminan de ayudar en nada al film, me refiero a Milburn y Fifield que le quitan una seriedad a la película que de por sí merece (y tiene) ya que sus apariciones son cuanto menos ridículas y bastante innecesarias. Reconozco que en una película de terror o suspense haya que meter alguna gracieta, pero el comportamiento de estos dos personajes resulta… decepcionante. Otro que por desgracia no se salva es Idris Elba, su personaje de capitán está puesto por los guionistas como mero pretexto para la secuencia final del film, ahí lo dejo.

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En conclusión. 
Como conclusión final de esta crítica de Prometheus podemos sacar en claro que es una notabilísima cinta de ciencia-ficción, con unos grandes efectos visuales y especiales, un buen trabajo interpretativo (eso sí, no todos los personajes están bien desarrollados) y un diseño de producción realmente impresionante. Además crea toda una mitología que se podría desarrollar perfectamente en otras dos películas.


Lo mejor:
Sus efectos. Las interpretaciones (especialmente Noomi Rapace). La historia. La enorme potencia visual de Ridley Scott.
Lo peor:
Ciertos agujeros de guión (algunos de ellos justificados de cara a su secuela) y la falta de desarrollo de algunos personajes.