Al final de la escalera
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Martin Scorsese considera esta película que hoy cumple 40 años una de las más aterradoras de todos los tiempos. Por su parte, Alejandro Amenábar la cita como una de sus favoritas y fuente de inspiración. Ha llegado el momento de descubrir si realmente tienes valor para llegar ‘Al final de la escalera’.

“Todo lo que hace esta casa es para guiarme al final de la escalera” (John Russell)

Crítica de Al final de la escalera

Esta fue una de las películas que más veces visioné durante mi adolescencia. No obstante, hacía ya varios años que no la revisionaba. Al volverla a ver lo primero que me llamó la atención fue encontrarme a los míticos Mario Kassar y Andrew G. Vajna como productores ejecutivos. De hecho, esta fue la primera película en la que tuvieron dicho crédito. Y me llamó la atención encontrarlos produciendo un film de estas características porque la carrera de ambos destacó por estar ligada a los grandes films de acción de los 80 y 90. Resulta curioso que su primer paso en el mundo del cine fuera en ‘Al final de la escalera’, un film totalmente de cine de género y, según algunas fuentes, basado en hechos verídicos. Hechos soportados, supuestamente, por el escritor Russell Hunter durante su estancia en la mansión Henry Treat Rogers localizada en Denver.

Dejando al margen la producción, detrás de las cámaras nos encontramos con el húngaro Peter Medak. Medak ya se había labrado una carrera en Estados Unidos colocando su nombre en varias producciones para la gran y la pequeña pantalla. Ahora bien, su logro más comercial fue, sin duda, esta película. Posteriormente a la misma no hizo nada más a este nivel. En ‘Al final de la escalera’ domina por completo todas y cada una de las secuencias y se marca varias antológicas y para el recuerdo. Las dos más impresionantes son la sesión espírita con esa nerviosísima escritura automática y el insuperable clímax final.

El único fallo que presenta la filmación no es directamente achacable a Medak sino a su editora, Lilla Pedersen. Resulta increíble como la misma corta escenas claves dejándonos con cara de tonto. Uno de los cortes más absurdos tiene lugar la primera vez que aparece la desasosegadora silla de ruedas. Al verla, Russell y Claire se quedan mirándola estupefactos… increíblemente, a continuación, se pasa a otra escena radicalmente diferente. De manera lógica y normal, la carrera de Lilla Pedersen como montadora fue brevísima.

Respecto a los elementos de terror es muy importante destacar que no son superfluos, sino que son los que hacen avanzar la trama. De hecho, esto queda reflejado en la siguiente frase del profesor Russell: “¿Por qué intenta llamar mi atención?”. Así las cosas, los elementos perturbadores son los que empujan al protagonista a buscar respuestas. Respuestas que llegan en la parte de la investigación de la historia de la casa maldita y de lo allí acontecido. Incluso puedo afirmar que esta parte es más interesante que todo el tramo del acoso fantasmal. En los segmentos del “acoso” atención a la presentación “de pasada” de un personaje que luego se volverá capital en la parte investigadora. Utilizar de este modo los mecanismos de terror no es algo que se vea en el cine actual más preocupado por los “jumpscares” que por el contenido en sí mismo.

Al referirme al “acoso fantasmal” he de detenerme, nuevamente, en los mecanismos de terror empleados en el film. Lógicamente tenemos los habituales de este tipo de cintas tales como: puertas que se abren misteriosamente, series de golpes tremebundos, voces del más allá, espejos que se rompen,… Ahora bien, los que más ponen los pelos de punta son la habitación del sótano repleta de telas de araña, la ya citada silla de ruedas e incluso una pequeña e inofensiva pelotita. Gran empleo de elementos tan tremendamente simples para causar desasosiego entre el público.

Naturalmente la música también juega un papel fundamental en la película. En este caso se aprovecha el hecho de que el protagonista sea profesor de piano para dar prioridad a este instrumento sobre otros en la banda sonora que firmó Rick Wilkins. Atención porque el propio George C. Scott llegó a aprender y tocar una pieza para la película. Por lo demás, la banda sonora presenta unos ineludibles toques “espíritas y fantasmagóricos” en ciertas de sus partituras.

“Mi medalla. Sagrado corazón”. La casa encantada.

Paso ahora a comentar el casting del film que vino liderado por el gran George C. Scott. Su importancia en el reparto es de tal calibre que su nombre en letras grandes es el primer crédito que sale. Scott da vida a John Russell, un afamado compositor que pierde trágicamente a su mujer e hija pequeña. Para colmo, en la nueva finca que adquiere se ve perseguido por una presencia que impregna la morada… La actuación de Scott no me convence cuando soporta los ataques paranormales pues lo noto excesivamente tranquilo. Digamos que para un hombre que está pasando semejante situación apenas muestra nervios y/o temor. Por el contrario, en la parte de investigación sí que levanta el vuelo y ahí vemos su gran categoría. Atención a la escena del aeropuerto o a la del despacho del senador Carmichael.

La coprotagonista es Trish Van Devere en el rol de Claire Norman, la “agente inmobiliaria” que alquila la “casa encantada” a John Russell. En este caso Trish sí que mantiene el mismo nivel en todo el metraje y nos regala una escena de tremendo nerviosismo y angustia cuando se ve perseguida por la silla de ruedas. También muy justa y necesaria es la mención a un gran Melvyn Douglas como el citado senador Carmichael, un político que se verá salpicado por la dramática historia familiar de la casa. La interpretación de Douglas es absolutamente antipática encarnando a un viejo malhumorado que esconde un gran secreto. Finalmente, papeles menores para Jean Marsh (la fallecida esposa de Russell), Madeleine Sherwood (la madre de Claire) y para Ruth Springford (la señorita Minnie, una vieja chivata y compañera de Claire).

“Esa casa no quiere ser habitada” (Señorita Minnie)

En conclusión.
Termino esta crítica de Al final de la escalera, todo un clásico del subgénero de las casas encantadas. Varias de las cintas que se filmaron posteriores a esta bebieron de su influencia con mejor o peor fortuna. En consecuencia, y al margen de notas más o menos altas, recomiendo verla por ser una parte importante de la historia del cine de terror. Una historia ya de 40 años.

Tráiler de Al final de la escalera