Transsiberian
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Después de películas inquietantes como ‘Sesión 9’ (2001) o ‘El maquinista’ (2004), el director Brad Anderson se decantó por un nuevo thriller. Hoy hablamos de una película rodada íntegramente en las heladas tierras de Siberia. Es hora de subir al ‘Transsiberian’.

“En Rusia tenemos una expresión: En este mundo, con las mentiras, podrás llegar muy lejos. Pero nunca podrás volver atrás” (Inspector Grinko)

Crítica de Transsiberian

Nuevo film a cargo de Brad Anderson, un director que siente especial predilección por los ambientes opresivos. La verdad es que me ha parecido correcta la dirección de la cinta. Aunque a veces el ritmo pueda entorpecerse con algunos diálogos que no acaban de aportar demasiado a la historia. Quizás se podrían haber recortado 10 o 15 minutos. No obstante, conociendo a Anderson me da a mi que todo es intencionado para crear tensión en el espectador y hacernos cavilar por dónde irán los tiros. También hay ciertas situaciones que te dejan con cara de “¿qué ha pasado?”. Pero, pese a no tratarse de una película de acción sino de un thriller, te mantiene pegado al asiento y se pasa el tiempo bastante rápido. Eso, a día de hoy y viendo lo que hay, ya es mucho.

Respecto a la trama, escrita por el propio Brad Anderson y Will Conroy, nos viene a mostrar un thriller ambientado en el sórdido mundo del narcotráfico ruso. Un submundo retratado con sobriedad, con cierto dramatismo y con un tratamiento correcto de los personajes. Así las cosas, el guión, pese a no ser nada del otro mundo, tiene pocas fisuras con las que escandalizarse y mantiene una solidez significativa.

Por otro lado resaltar que la película transcurre casi íntegramente en el propio tren, pero se alterna ese ambiente cálido y opresivo con la desolación y el frío extremo de la vasta estepa siberiana. No esperéis tampoco escenas de acción trepidantes. La acción está muy controlada a lo largo del metraje y el guión prefiere ahondar en las relaciones que se establecen entre los personajes, dejando los tiros y las persecuciones en un plano muy secundario. Por su parte, la banda sonora compuesta por Alfonso de Villalonga acompaña bastante bien.

El reparto me ha parecido francamente acertado. De Woody Harrelson no hace falta añadir demasiado y es el más “famoso” del elenco. Todos le conocemos y, personalmente, lo considero como un actor versátil. Un intérprete capaz de abordar buenos papeles. Aquí lo hace bastante bien interpretando a Roy, un hombre religioso y pacífico. Un hombre que se ve sorprendido por una situación desagradable e inesperada, aunque quizás peca un poco de pueblerino. Acompañándole está la actriz Emily Mortimer que trabaja muy correctamente a su personaje, Jessie. No obstante, algunas de sus reacciones me han provocado una serie de dudas y contradicciones.

Por otro lado tenemos a Kate Mara (Abby) con un papel bastante pobre y sin apenas diálogos. Considero que se le podría haber sacado más partido a su rol. Con Eduardo Noriega (Carlos) estoy francamente sorprendido. Por una banda se ha currado una buena actuación, y el personaje resulta creíble en todo momento. Pero, por otra banda, es incapaz de desprenderse del papel de “chulo” con el que impregna todas y cada una de sus actuaciones.

Finalmente nos queda Ben Kingsley como el Inspector Grinko. Kingsley es mi debilidad. Lo siento, y sé que no soy demasiado imparcial respecto a él. Me encanta cómo trabaja y cómo transmite los matices de cada personaje que interpreta. En esta ocasión borda el papel de policía rudo y enigmático. Un inspector que se convierte en un sutil vehículo para dar un mensaje acerca de la falta de humanidad y las contradicciones que hay en la actual sociedad rusa. Y bueno… “amuebla las escenas” que es un primor.

“Parece, Roy, que su mujer tiene problemas con la verdad” (Inspector Grinko)

Conclusión.
Concluyo esta crítica de Transsiberian, una cinta que entretiene y te muestra una Rusia rural que raramente se ve en películas comerciales. Como bien dice Grinko en un momento del film cuando es preguntado acerca de la antigua URSS: “antes había oscuridad pero vivíamos, ahora hay luz pero morimos”.

Tráiler de Transsiberian