Spy Game (Juego de espías)
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Un espía a punto de retirarse, su joven alumno encerrado en una prisión china y la CIA dispuesta a tapar el asunto. Tony Scott nos mete de lleno en el mundo del espionaje, el engaño y la traición. No se trata de cómo jugar… sino cómo el juego juega contigo. En su ¡20º aniversario! nos adentramos en ‘Spy Game (Juego de espías)’.

“La cosa no es cómo juegas al juego, es cómo el juego juega contigo” (Muir)

Crítica de Spy Game (Juego de espías)

Tony Scott representó una de esas escasas veces en las que un artesano se gana a pulso cierto status de autor. El hermano pequeño de Ridley Scott empezó como realizador de videoclips en la misma hornada que Michael Bay en la etapa de Jerry Bruckheimer. A diferencia de su laureado hermano, Tony fue siempre a lo “seguro”. Me refiero a que construyó su carrera en el thriller de acción. Su estilo de edición y dirección en estos films lo convirtieron en un realizador encomiable y de gran artesanía dejando huella. Tony supo meterse y mantenerse casi por completo en un género concreto y sacar provecho de ello. Fue un valor seguro en cuanto a cuestiones de calidad en sus películas.

Si bien el núcleo de su filmografía está dedicada al thriller de acción puro y duro, también hay un cierto número de sus películas que son un tanto distintas del resto. Me refiero a su debut con ‘El ansia’ (1983), pero también a films comoTop Gun (1986) o ‘Días de trueno’ (1990). En este grupo también incluiría la propuesta de hoy: ‘Spy Game (Juego de espías)’. Todos estos films se pueden considerar como obras un tanto únicas del cine de Tony Scott.

Aunque enmarcándose en el thriller, ‘Spy Game’ tiene un regusto al cine clásico de espías. Un film rodado con un pulso y un sentido narrativo que pocas veces veríamos en Tony Scott. El director británico, conocedor de las reglas del juego del thriller puro, sabe imprimirle a ‘Spy Game’ su propia personalidad. Me refiero a su peculiar estilo visual, su ritmo de ametralladora (una de las mejores virtudes de Tony) y su capacidad de edición tan personal y videoclipera.

Respecto a lo que acabo de comentar del montaje, decir que la trama va saltando en el tiempo y pasando por lugares como Vietnam, un Berlín dividido durante la Guerra Fría y hasta Oriente Próximo. Estos son algunos de los sitios que Scott nos presenta durante el interrogatorio de Muir por parte de sus superiores. Al final, consigue crear una obra que dejaría huella no solo en el aficionado, sino también entre los críticos. Una obra que luce todavía más gracias al trabajo de Harry Gregson-Williams. El compositor se convertiría en colaborador de Tony desde este film. Su música apoya todos los momentos más electrizantes y también los más dramáticos. Y lo hace muy en la onda de su mentor, Hans Zimmer, pero con un estilo personal que marcaría el resto de su carrera dentro de este género.

Tal y como también expuse antes, ‘Spy Game’ es una clásica y tradicional historia de espías. Sin embargo, Scott fusiona todo ese clasicismo con su peculiar toque entregándonos un sólido film. Una película que además cuenta con uno de esos repartos de profesionalidad remarcada encabezado por unos muy brillantes Robert Redford y Brad Pitt. Scott crea su narrativa en torno a la relación entre ambos y sus altibajos. Muy famosa es la secuencia del tejado en Berlín donde Muir deja claro a Bishop las reglas en este juego de engaños. Esta relación la va combinando con las constantes preguntas del interrogatorio que le hacen a Muir. Se consigue así crear una gran atmósfera de tensión y contrarreloj.

Robert Redford demuestra porque es uno de los mejores actores que han visitado la pantalla grande. Redford no sólo destaca por su desbordante carisma, sino también por su fenomenal química con el espectador. Aquí encarna a Nathan Muir, un hombre de honor que logra comprometer al público con su causa… ¿Y Brad Pitt? Pues hace 20 años todavía se le consideraba “una cara bonita”. Eso sí, su nombre era sinónimo de éxito de taquilla y ya iba demostrando que era un actor muy a tener en cuenta. En este film interpreta a Tom Bishop manteniendo la compostura. Amén de demostrar sus maneras como actor de una forma creíble y muy eficiente. Y esto, frente a un veterano como Redford, era decir bastante a su favor. Atención a sus matices dramáticos en el progreso de la película.

El resto del casting resultan todos muy convincentes. Especialmente destacado es Stephen Dillmane interpretando al implacable Harker, un chupatintas de la CIA dispuesto a todo con tal de fastidiar a Muir y finiquitar el asunto lo más rápido posible. También mención para Catherine McCormack como Elizabeth Hadley, la chica que Bishop conoce en el Líbano enamorándose de ella.

Aun con todas las virtudes resaltadas, no entiendo que, tantos años después, ‘Spy Game’ no tenga la misma popularidad que otras célebres cintas de Tony Scott. Aquí se nos muestra como un realizador maduro que sabe mantener un buen pulso y capacidad narrativa. Quizás puede ser una obra “minusvalorada” por el clasicismo en cuanto a lo que es la historia, pero eso no debería considerarse un elemento negativo, al contrario, le viene de perlas. Finalmente, presten atención a su disfrute electrizante de los primeros minutos. Un entretenimiento de primer nivel y no en pos del espectáculo visual, sino en pos de la narración y de que sus actores lleven las riendas de la propuesta.

En conclusión.
Termino esta crítica de Spy Game (Juego de espías), una obra sólida y notablemente realizada. Una demostración de la maduración de Tony Scott como cineasta y su paso definitivo como artesano del actioner al título de “autor” dentro del thriller. Por si fuera poco tenemos a dos protagonistas en estado de gracia y con gran química entre ellos. Sin duda, esta cinta merece un reconocimiento mucho mayor del que actualmente tiene.

Tráiler de Spy Game (Juego de espías)

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