Spenser: Confidencial
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“Todo el mundo sabe lo que pasó. Supe en todo momento que, con mis actos, estaba infringiendo la ley y el código de conducta que juré obedecer como policía de Boston”. “¿Entiendo entonces que se declara culpable de alterar el orden? Si, señoría”. “¿Cómo se declara de la acusación de acoso en primer grado? Culpable”. “¿Cómo se declara de la acusación de agresión con agravante a un superior? Culpable”. “Antes de dictar sentencia ¿hay algo que desee añadir? Sí, el hijo de puta se lo merecía”. Levantamos la sesión dejando a Mark Wahlberg visto para sentencia y empezamos la reseña de ‘Spenser: Confidencial’.

“Creía que sabías pegar” (Hawk)

Crítica de Spenser: Confidencial

Mark Wahlberg sigue con su prolífica asociación con el director Peter Berg. Ambos nos presentan ahora ‘Spenser: Confidencial’, un nuevo film que repite ambientación en Boston. Hablamos de la ciudad que vio crecer a Wahlberg y a la que Berg parece dominar muy bien a la vista de cómo la visualiza tanto aquí como ya hizo anteriormente en Día de patriotas (2016). No obstante, este nuevo film no ha llegado a las grandes salas, sino que ha visto la luz en Netflix, el gigante del streaming y creador de fenómenos virales.

‘Spenser: Confidencial’ es una cinta de comedia y acción puramente ochentera y altamente disfrutable. Una película de esas que ya no se hacen y que todo fan del cine de aquella maravillosa década lo pasará en grande viéndola. Aquí las risas y las trompadas son lo primero, y luego ya viene la trama. ¡Ojo! no quiero decir con eso que el guion sea un “queso de gruyere” ni mucho menos… pero está claro que lo que vale aquí son las sentencias que sueltan los personajes antes de liarse a “arreglar sus problemas” a la antigua usanza.

Al respecto del guión, conviene recordar que Spenser fue creado por Robert B. Parker (1932-2010), escritor norteamericano de novela negra. Su personaje alcanzó un gran éxito precisamente en los 80 gracias a la serie homónima protagonizada por Robert Urich (1946-2002) y Avery Brooks. Seguro que muchos de nuestros lectores la recordarán o, al menos, habrán visto algún episodio. Ahora tenemos la oportunidad de visualizar la representación que ha hecho Berg junto a los guionistas Sean O’Keefe y Brian Helgeland. Eso sí, el film parte de la novela ‘Wonderland’ escrita por Ace Atkins heredando el legado de Robert B. Parker. Tan es así que el título de la cinta en un primer momento fue, precisamente, ‘Wonderland’.

La dirección de Peter Berg es todo lo enérgica que necesita el film. A destacar como deja ver a pleno rendimiento los combates que pueblan el metraje y que van sirviendo para que Spenser se meta más y más en el ajo… ¡Y para que se convierta en un auténtico punching ball con patas! Atención a la ración de golpes que va recibiendo en todas las confrontaciones que encara en clara inferioridad numérica. Pongamos especial detenimiento en el uso de la música en todas ellas, sobre todo en la que tiene lugar en el lavabo del bar de polis.

A la labor de Berg tan sólo le pondría un “pero”. Creo que el balance de humor con thriller de investigación y acción se acaba decantando demasiado por el humor, sobre todo por la inclusión del personaje de la ex-novia de Spenser, Cissy (Iliza Shlesinger), un auténtico terremoto. Una mujer que no deja hablar a nadie y que va a saco en todo momento. De la fotografía nada que objetar. La visión de un Boston dejado en manos de los corruptos y del que todos quieren sacar tajada es ejemplar. No obstante, se nota claramente que ni mucho menos estamos ante una gran producción, aunque el film bien podría pasar perfectamente por cines y lucir sin problemas.

El gran protagonista de la función es un sensacional Mark Wahlberg. Mark está en su salsa degustando perfectamente su rol de working-class hero. Digamos que su Spenser es una mezcla de los personajes que ya interpretó en ‘Infiltrados’ (Martin Scorsese, 2006) y The Fighter (David O. Russell, 2010). Ojo a la retahíla de peleas y durezas que va soltando su personaje. Por supuesto, destaca mucho su inenarrable asociación con Winston Duke interpretando al nuevo Hawk, un gigante que intenta meterse a luchador de MMA. De Winston es justo alabar su impresionante presencia física. Aquí tenemos a un coloso que empequeñece a todos sus compañeros de reparto, incluso a trinitarios armados con gigantescos machetes. Para el recuerdo queda su descomunal momento de lucidez en las cocinas de Wonderland. Sin olvidarme tampoco del tercero en discordia: Alan Arkin como un viejo cascarrabias llamado Henry.

Del bando de la ley, de cuando Spenser era poli, tenemos a Bokeem Woodbine (Driscoll). Muy agradecida la recuperación de este actor tremendamente valido que apareció a finales de los 90 y comienzos de los 2000. Woodbine llegó a protagonizar (junto al propio Wahlberg) un film muy cercano a este en espíritu de pura evasión, ‘Equipo mortal’ (Kirk Wong, 1998). Eso sí, no conviene entrar mucho en su rol. Simplemente decir que desde que Spenser entró y salió del talego se convirtió en un tipo más elegante en vestimenta y modales, aunque siga llevando un palillo en la boca a todas horas. Atentos al momento en que Spenser acude a su casa y le recuerda el buen policía que era. También destaca su plano totalmente metamorfoseado en una versión algo más joven de Samuel L. Jackson.

“Eres imbécil. Esa mierda de moralina no funciona en el mundo real. No hay justicia, Spenser. Solo personas fuertes y personas débiles…Van a dibujar tu silueta con tiza” (Driscoll)

En conclusión.
Termino esta crítica de Spenser: Confidencial, una clásica película tan recurrente y disfrutable como las de los años ochenta. Mark Wahlberg acierta de lleno recuperando la esencia del héroe de clase obrera, aquel que protegía a los inocentes que no podían protegerse ellos mismos. Sin duda un film que apetecerá ver siempre. Si estuviéramos en los 80-90 está película sería de aquellas que estaban perpetuamente alquiladas en los videoclubs, por ello no extraña que llegue directa a Netflix, el videoclub de nuestra era.

Tráiler de Spenser: Confidencial