Rebeca (2020)
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Netflix nos presenta una nueva adaptación de la célebre novela gótica escrita por Daphne du Maurier en 1938. Recordemos que esta obra ya fue llevada con gran éxito al cine por el inmortal Alfred Hitchcock. Ahora es Ben Wheatley el que la lleva al streaming, en color y para una nueva generación de público. Llega el momento de volver a escudriñar el pasado de Manderley y descubrir quién era en realidad ‘Rebeca (2020)’.

“Anoche soñé con Manderley, otra vez” (Señora De Winter)

Crítica de Rebeca (2020)

Las comparaciones son odiosas… y más cuando se trata de un maestro como Alfred Hitchcock. En este sentido, cualquier intento de remakear una de sus películas se convierte automáticamente en un suicidio artístico. Sin embargo, en lo dicho hay que realizar una “reformulación”. Me explico: ‘Rebeca’ está basada en un material preexistente, concretamente en la novela de Daphne du Maurier. Así pues, esto dinamita, aunque no del todo, cualquier argumento difamatorio hacia una nueva “revisión” (que no remake) de su obra. Tema distinto es, obviamente, el apartado cinematográfico. Ahí si la comparación con Hitchcock resulta perdedora para cualquier film.

En el caso de esta nueva ‘Rebecca’ afirmo que no estamos ante un nuevo caso como el de ‘Psicosis’ de Gus Van Sant. Recordemos que, en aquella ocasión, se rehízo plano a plano y sin tapujos, una película que no aportaba nada al relato original de Robert Bloch. Gus Van Sant simplemente cogía el magistral film de Hitchcock y copiaba todos los planos. Esto no sucede en esta nueva adaptación de ‘Rebeca’ que nos entrega Ben Wheatley. Esta película resulta una estimable obra con su propio sabor y forma. Una cinta que intenta ir más allá de la copia pueril y barata. Cierto es que Wheatley no llega a lo que en su día hizo Hitchcock y que se le pueden criticar algunos aspectos. Ahora bien, su película puede separarse y visionarse de manera “independiente” a la cinta del “maestro del suspense”.

La cinta de Wheatley tenía ante sí un duro camino por recorrer. Adaptar algo que ya había sido adaptado brillantemente por Hitchcock podía resultar una caída al abismo. No obstante, este realizador británico con una carrera corta a sus espaldas, cuenta con buen pulso en su filmación. El relato de Daphne Du Maurier es, en esencia, un romance gótico con elementos de suspense. En la película prima la parte romántica y dramática, pero la narración también se concentra en el aspecto de suspense con la incógnita (o McGuffin) de quién era la Rebeca del título. Aquí tenemos tan solo un nombre con breves referencias físicas que alimentan las incógnitas del espectador sobre su tragedia y todo lo que rodea a Manderley.

Respecto a la ambientación y aspectos técnicos resaltan las impecables localizaciones de Manderley y sus alrededores. A ello ayuda la fotografía de Laurie Rose dotando de aire clásico al film de Wheatley. El realizador nos consigue encandilar con sus magníficas vistas aéreas de la finca o los acantilados donde tienen lugar varios sucesos importantes. No me olvido de la labor musical de Clint Mansell, quien refuerza los elementos románticos y dramáticos de la historia, sin olvidar tampoco los más oscuros. El compositor británico abraza el estilo clásico de la película adecuándose a cada escena de una manera brillante.

Obviamente este film no alcanza las cotas del de Hitchcock… pero Wheatley se las ingenia, junto a sus tres guionistas, para introducir poco a poco en el relato todo el intricado misterio. Para ello se sustenta muy bien en su reparto de actores. Un elenco donde destacan especialmente Lily James como la nueva señora De Winter y Kristin Scott Thomas como la señora Danvers, la ama de llaves de Manderley. Ambas actrices devoran sus minutos con un duelo interpretativo que va gestándose según el desarrollo de la trama.

Por supuesto también hay que reivindicar a Armie Hammer. Hablamos de un actor, que poco a poco, ha ido escalando y confirmándose a tener en cuenta para futuros e importantes proyectos. Su labor como Maxim De Winter resulta impecable. Finalmente llamar la atención como cabronazo disfrazado de caballero a Tom Hudson encarnando a Jack Favell.

En conclusión.
Concluyo esta crítica de Rebeca (2020), un film que por desgracia, y al igual que el personaje que le da título, quedará bajo la alargada sombra de la película original de Alfred Hitchcock. Sin embargo, quiero reiterar que estamos ante un buen film. Una cinta de una buena factura técnica, bien narrada y con un casting impecable en sus roles. Todo ello adornado con la espectacular fotografía de Laurie Rose y la notoria labor musical de Clint Mansell.

Tráiler de Rebeca (2020)