Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto
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Vuelven Jack Sparrow y sus compañeros de abordajes en una nueva entrega de Piratas del Caribe recargada y revitalizada. Una entrega con más aventura, más acción, más villanos y más actores conocidos. Prepárate para un viaje a través del mundo a bordo de barcos míticos y piratas de leyenda. Toca ir en busca de un “nuevo tesoro” y hacerse de nuevo a la mar en… ‘Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto’.

“¿¡Teméis a la muerte!?” (Davy Jones)

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Crítica de Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto

El éxito mundial y la resonancia cultural de Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra (Gore Verbinski, 2003) ya auguraban que las aventuras de Sparrow y sus amigos se extenderían, por lo menos, en otra entrega. Jerry Bruckheimer y el director Gore Verbinski tomaron nota del calendario y se sacaron dos películas por el precio de una. Dos films que acabarían llegando con un año de diferencia a las salas de cine de todo el mundo…

A pesar de que el éxito de la película original era algo que se podía esperar, para este regreso tuvieron que coger la llave y renegociar los contratos con todos los actores. Así pues, del resultado de esas reuniones el presupuesto acabó subiendo hasta unos imponentes 225 millones de dólares. En ese «cofre» estaban incluidos los 25 millones que se llevaría Johnny Depp por repetir su papel de Jack Sparrow.

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En las principales novedades de esta segunda parte tenemos a Bill Nighy como Davy Jones. Jones es un maldito pirata que renunció a la vida cuando se arrancó el corazón para tripular el Holandés Errante. Este es el barco encargado de “transportar” todas las almas de los muertos que perecieran en alta mar. A bordo del Holandés encontraremos a Stellan Skarsgard. El actor sueco interpreta a «Bill, el botas», un antiguo compañero de Sparrow cuyo verdadero nombre es Bill Turner. Naomie Harris es Tia Dalma, una especie de hechicera jamaicana. Tom Hollander (Beckett) se incorpora como el nuevo mandamás de la Compañía de las Indias Orientales. Y David Schofield es Mercer, su mano ejecutora. Así pues, todo se encontraba dispuesto para rodar una vez más en “aguas caribeñas”.

Todos ansiábamos la vuelta del increíble Capitán Jack Sparrow y sus extravagantes gestos. Y a bordo, por fin, de su ansiada Perla Negra. Pero Jack no sólo se conforma con tripular su navío. También continúa con la empecinada idea de convertirse en una leyenda inmortal. Así pues, la trama se vuelve un tanto enrevesada en cuanto a pactos se refiere…

El gobernador desea ver a su hija Elizabeth en libertad. Para ello hace un pacto con el rey de Inglaterra gracias a sus influencias. Will Turner pretende pactar con Lord Cutler Beckett para así salvar la vida de su amada Elizabeth y, al mismo tiempo, la suya propia. En consecuencia le hace un encargo al mismo Beckett (conseguir la preciada brújula de Sparrow). Y Elizabeth, no contenta con su estancia en prisión, y tras ser rescatada por las influencias de su padre, decide emprender su “negocio” con Beckett, robándole el único indulto firmado por su majestad el rey y que le otorgaría la libertad a tan solo uno de ellos.

Como hemos visto en el párrafo anterior, en esta secuela hay un sinfín de tejemanejes a lo largo del metraje. En el film se verá que la palabra de un pirata no es la única que carece de valor. Tampoco debemos confiar en los honrados ni en los amigos. Y mucho menos en las mujeres enamoradas. Así lo afirma el propio Jack: “Las mujeres despechadas son los seres más peligrosos y despiadados”.

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Los amigos principales siguen cumpliendo, recayendo el peso de la película de nuevo en Jack Sparrow. Sin embargo, hay mucho más protagonismo para la dulce Elizabeth. Aquí renace como una pequeña timadora, al igual que Will Turner, avanzando un paso más hacia lo que podríamos considerar unos verdaderos piratas. Además, contamos con la incorporación de nuevos personajes que nos hacen olvidar el odio que le procesábamos al Capitán Barbossa. Ahora pasamos a otorgárselo, en igual medida, a Beckett y Jones.

En cuanto a los intérpretes, Johnny Depp en su línea con un Jack Sparrow que jugará sus cartas como mejor pueda, dentro de mil y una traiciones, algunas de ellas urgidas por él mismo. El protagonismo de Orlando Bloom sube exponencialmente y ya casi es un pirata. Por si fuera poco, tendrá la oportunidad de subir a bordo del Holandés Errante, un barco en donde solo viajan los muertos. Keira Knightley entra y sale del metraje debido, sobre todo, a su participación casi simultánea en el film ‘Domino’ de Tony Scott. Por este motivo luce peluca en esta película.

Un difícilmente reconocible Bill Nighy tiene a su cargo el papel de villano de la función. El suyo es un malo mucho más complejo que el Barbossa de Geoffrey Rush. También más melancólico (ojo a cuando se sienta al piano…). Tom Hollander como el gran jefe de la Compañía de las Indias Orientales se gana en pocos minutos la mayor de las repulsas. Por último, mención especial para el actor sueco Stellan Skarsgard como Bill el Botas. Bill es un antiguo compañero de Sparrow en la Perla Negra que cumple condena en el Holandés Errante. A pesar de las más de cuatro horas de maquillaje para lograr su aspecto, Skarsgard logra sobresalir en uno de los personajes más tristes de la saga. Como curiosidad apuntar que Skarsgard y Jonathan Pryce (que aquí compartieron película, pero no plano) trabajaron juntos enRonin (John Frankenheimer, 1998).

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Hacer mención por último a varios detalles claves en siguientes entregas. De un lado el incremento de la acción con flipaduras varias como la set-piece de la bola de cuerdas y huesos a modo de pinball. Por otro lado la no menos loca secuencia de la rueda del molino cayendo con tres personajes batiéndose en duelo a espada. Además, ojo a la oscuridad que ha tomado a los tripulantes del holandés errante, todos ellos ya engullidos por el mar y sus profundidades, lejos de los hombres que un tiempo atrás fueron. Y, por último, el uso de la banda sonora que aquí acompaña mucho más a las imágenes y se convierte en un personaje más.

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En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto, una secuela que ejerce de puente entre la primera y la tercera entregas. Una cinta que va abriendo nuevas tramas, rememorando ciertos momentos ya vividos y a personajes que pensábamos que nos habían dejado. Una puerta de paso, bien construida, hacia la verdadera trama que podríamos ver en la siguiente película.

Tráiler de Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto

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