Juego de ladrones: El atraco perfecto
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“¿Sabes qué es esto? Significa que soy miembro de un grupito. Es como estar en una pandilla, pero en esta pandilla tenemos placas y por eso tú estás acabado. Te haré una pregunta. Tenemos pinta de ser los que te detendrán, esposarán y te llevarán a la comisaría. Te dispararemos. Eso es lo que haremos, menos papeleo”. Esto es ‘Juego de ladrones: El atraco perfecto’.

“Los malos no sois vosotros, somos nosotros” (Gran Nick)

Crítica de Juego de ladrones: El atraco perfecto

El guionista Christian Gudegast consiguió en 2018 que su primera película como director viera la luz. Lo consiguió tras quince años dando tumbos por Hollywood. Gudegast tiene en su haber apenas dos créditos destacados como guionista. Me refiero a ‘Diablo’ (F. Gary Gray, 2003) y Objetivo: Londres (Babak Najafi, 2016).

Sobre la dirección de Gudegast decir que se le notan sus influencias en el género. Especialmente el aire aHeat (Michael Mann, 1995) que desprende todo el film. Los brutales tiroteos de la película no solo lucen visualmente, sino que impactan por la fuerza de su sonido. Igual que el crescendo de hostilidades que se va creando entre Nick y Merrymen, un enfrentamiento táctico y mental realmente espectacular. En lo negativo, deberíamos poner el querer abarcar demasiado en las vidas de tantos personajes. También existen algunos hechos del guión que podrían ser discutibles. Sin embargo, comentarlos sería entrar en destripes y ese no es nuestro estilo.

Por otro lado, la participación de Gerard Butler no se limitó a uno de los protagonistas. También intervino como productor, siendo clave para que el film viera la luz. Además, contra todo pronóstico, ‘Juego de ladrones’ fue un inesperado éxito de taquilla. La película se convirtió en lo que se suele llamar un sleeper.

La trama sigue los pasos en paralelo de dos bandas. Una que infringe la ley para su propio beneficio (los ladrones), robando y matando si es necesario. Y otra que defiende la ley a toda costa (los policías), tirando de todos los medios posibles. Estamos pues ante lo que yo llamaría la versión macarra de ‘Heat’ (Michael Mann, 1995). Toda la película se cuenta en paralelo a los acercamientos de ambos jefes a sus objetivos: El caco al gran robo y el poli a cazar al caco cometiendo el hurto. Mientras va creciendo la tensión, que nos promete un enfrentamiento lleno de plomo, se indaga en la vida de ambos.

A pesar de lo que puedan vender sus trailers este no es un film de acción trepidante. Sí que tiene dos secuencias claves a plena luz del día en donde se acumulan los cadáveres. No obstante, ambas secuencias se encuentran separadas por dos horas de metraje. Así pues, Gudegast pone todo su interés (indispensable que el espectador colabore también) en examinar las vidas de ambos clanes. Dos grupos tan sólo diferenciados porque unos llevan placas y otros no. Esta es, sin duda, la gran diferencia entre ‘Juego de ladrones’ y cualquier típica cinta de acción parecida.

Los polis prescinden de trajes, buenos modales y no son amigos del papeleo, y si comen donuts los escupen a la mitad. En su lugar, beben sin parar, entrenan como una cuadrilla de amigos cualquiera, tienen tatuajes y andan con mujeres de mal vivir. Sin duda su reputación los precede. Los cacos viven en familia, son amigos leales y tienen claras sus metas. Sí han de morir intentando lograr su objetivo, lo harán.

El gran protagonista es un enorme Gerard Butler. Su personaje, Big Nick, da un asco tremendo con unas pintas de llevar tres duchas de menos, y estar cayéndose a trozos. Con ese look Butler roba la película en cada plano. Los demás vienen a ser invitados a su show. Estamos ante un personaje que podría quedar marcado en negrita como una de las creaciones claves de la filmografía de Butler.

Pablo Schreiber sería el segundo en importancia, Merrymen. Este es uno de esos tipos que hacen bueno aquello de “el movimiento se demuestra andando”, palabras las justas y cuando actúa lo hace sin parpadear. Ojo a una determinada escena de oro puro con Butler. El tercero en minutos e importancia es O´Shea Jackson Jr como Donnie, un camarero que fue detenido hace años por conducir a más de 270 km. Donnie es otro tipo del perfil Merrymen y hace bueno el cartel de su pub: “en boca cerrada no entran moscas”.

Otros protagonistas son Curtis ‘50 cent’ Jackson dando vida a Levoux, un tipo que busca reformarse. Sin embargo, debe seguir robando para mantener a su familia y su estilo de vida. Evan Jones destaca con su siniestramente soterrada figura de Bosco, uno de esos tipos que nunca sabes por dónde puede salir.

Globalmente con menos minutos tenemos al escuadrón de polis a cargo de Nick. Todos ellos lucen como auténticos cowboys. Unos tipos duros que lo dejan claro solo con la mirada, y que siempre que pueden aprovechan para sacar músculo. Ellos son: Brian Van Holt (Murph), Mo McRae (Gus), Kaiwi Lyman (Tony Z) y Maurice Compte (Borracho).

De pasada por la película descubriremos a Oleg Taktarov (actor y boxeador) visto enPredators (Nimród Antal, 2010). Y al especialista de acción Stefanos Miltsakakis como un gorila de discoteca. Por último, apuntar que la música corre a cargo de Cliff Martinez con una partitura al servicio de la acción y sin estridencias.

“Ya no somos ladrones normales. Ahora somos asesinos de policías” (Merrymen)

En resumidas cuentas.
Finalizo esta crítica de Juego de ladrones: El atraco perfecto. Este es un thriller de acción que sabe manejar los tempos y el crescendo de tensión. Todo para que, llegado el momento final, el espectador tenga las uñas afiladas. Un film que demuestra que aún quedan territorios por explorar en el género. Además, no tiene miedo a contar una historia adulta en donde las líneas entre el bien y el mal son difusas. Un relato en el que morir a balazos es el pan de cada día, tanto para polis como para ladrones. Sin duda, una agradecida sorpresa para los fans del género.

Tráiler de Juego de ladrones: El atraco perfecto